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Mariló Montero relata su odisea en Renfe para llegar a Navarra: «Nos adelantan los burros»

La presentadora ha criticado en su perfil de Instagram las dificultades para llegar a su tierra

Mariló Montero es de las que aún viajan en Renfe. Y también de las que, si el viaje se tuerce, no se callan nada. Este domingo vivió una auténtica odisea ferroviaria y decidió retransmitirla prácticamente en directo a través de Instagram, mezclando ironía, paciencia y algún que otro dardo envenenado. Todo comenzó con un ataque de nostalgia. «Qué orgullosa estaba de vuestras vías, Renfe... y cuánto retuercen ahora nuestros destinos», escribía mientras viajaba hacia Estella-Lizarra (Navarra), la localidad donde nació. Todavía no imaginaba el calvario que le esperaba.

Poco después llegó el primer contratiempo. «Sigue la aventura. Nos obligan a hacer transbordo», avisaba a sus seguidores. Según explicó, el tren sufría una avería por un problema de compresión en uno de los motores y nadie era capaz de confirmar la hora prevista de llegada. La siguiente parada fue Luceni, un pequeño municipio de la provincia de Zaragoza. Allí, los pasajeros tuvieron que abandonar el convoy para subir a otro tren. «Todos al andén... y ahora súbanse donde quieran», relataba con su habitual ironía.

El tren de sustitución tampoco contribuyó a mejorar los ánimos. Junto a la fotografía de un convoy antiguo y visiblemente deteriorado, escribió con sarcasmo: «Nos ha tocado el último modelo de sustitución». Pero todavía quedaba una última escena. Con el tren avanzando a una velocidad desesperante, Mariló resumió la situación con una frase que rápidamente se hizo viral: «Nos adelantan los burros».

Crítica de Mariló Montero a Renfe

Crítica de Mariló Montero a Renfe

Cinco horas después del primer mensaje llegó, por fin, el desenlace. La periodista alcanzó su destino con dos horas de retraso. Cerró su particular crónica con otro mensaje cargado de ironía política: «¡Aleluya! El tren ha llegado dos horas tarde. Esta es la España que está mejor que en 2018 y va como un cohete», escribió junto al ya célebre emoticono de una caca, en una clara alusión a las palabras pronunciadas en varias ocasiones por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cuando aseguró que la economía española ya no iba «como una moto», sino «como un cohete».

Como broche al accidentado viaje, compartió una imagen de la Basílica de Nuestra Señora del Puy, uno de los lugares más emblemáticos de Estella-Lizarra, dejando claro que, pese a las incidencias, finalmente había conseguido llegar a casa.

La experiencia de la exmujer de Carlos Herrera dista mucho de ser un caso aislado. Los problemas en la red ferroviaria española se han convertido en una constante para miles de viajeros. Retrasos, averías, incidencias técnicas y robos de cable forman ya parte del día a día tanto en Cercanías como en Media Distancia y Alta Velocidad.

Las cifras reflejan ese creciente malestar. Solo en 2023, Renfe recibió más de 353.000 reclamaciones, un 86 % más que en 2019. El verano de 2024 también dejó imágenes de cientos de pasajeros atrapados durante horas en trenes averiados, algunos de ellos sin aire acondicionado en plena ola de calor. Y el horizonte tampoco invita al optimismo. El Sindicato Ferroviario ha convocado huelgas de 24 horas para los próximos 29 de junio y 15 de julio, coincidiendo con las principales operaciones salida del verano. Los representantes de los trabajadores denuncian el incumplimiento de los acuerdos alcanzados y alertan del progresivo deterioro del servicio.

Mientras tanto, Renfe continúa centrando buena parte de su comunicación en campañas promocionales como Verano Joven, celebrando el éxito de ventas con mensajes en redes sociales como este: «La promoción #VeranoJoven arranca con fuerza. Si el primer día de venta de 2025 se emitieron 2.485 billetes, ayer alcanzamos los 43.542 billetes y fidelizamos a 11.473 viajeros». Un mensaje que contrasta con el malestar creciente de muchos usuarios, que denuncian que las incidencias se suceden sin que el servicio mejore al mismo ritmo. A todo ello se suma la presión institucional. La Comisión Europea ha confirmado que vigilará la investigación del accidente ferroviario de Adamuz y ha advertido de que podría abrir un procedimiento de infracción contra España si detecta vulneraciones de la normativa comunitaria durante la investigación del siniestro, en el que fallecieron 46 personas. Un nuevo frente que vuelve a situar al sistema ferroviario español bajo la lupa.

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