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Tamara Falcó e Íñigo Onieva

Vacaciones

Las discretas vacaciones de Tamara Falcó e Íñigo Onieva en su casa de Madrid

Si algo ha marcado la historia de amor de Tamara Falcó e Íñigo Onieva desde que decidieron darse una segunda oportunidad es su afición por viajar. La pareja ha convertido sus escapadas en uno de los grandes protagonistas de su relación y, a lo largo de estos años, ha recorrido algunos de los destinos más deseados del mundo.

Desde Europa hasta Asia, pasando por Estados Unidos, México o los paisajes paradisíacos de la Polinesia francesa, la Marquesa de Griñón y su marido han hecho de cada viaje una oportunidad para desconectar y disfrutar de tiempo juntos.

Sin embargo, este verano parece haber sido diferente. Tres años después de su boda, celebrada en junio de 2023 en el palacio de El Rincón, Tamara e Íñigo han optado por bajar el ritmo y disfrutar de unas vacaciones mucho más discretas, lejos de las grandes travesías internacionales que suelen protagonizar durante sus periodos de descanso.

Después de pasar unos días en la Costa Azul francesa durante el mes de julio, el matrimonio puso rumbo a Ibiza, uno de sus destinos de confianza y un lugar al que suelen regresar siempre que sus compromisos profesionales se lo permiten. Allí disfrutaron de unos días junto a amigos, en un ambiente relajado y alejado, en la medida de lo posible, de los focos.

Desde entonces, el verano de la pareja ha estado marcado por la discreción. Frente a otros años, en los que sus redes sociales y las imágenes captadas durante sus vacaciones han permitido seguir de cerca sus recorridos por algunos de los rincones más exclusivos del planeta, esta vez Tamara e Íñigo han mantenido un perfil mucho más bajo.

Agosto en casa

Y es precisamente Madrid la ciudad que habría adquirido un protagonismo especial durante este mes de agosto. La capital, que durante estas semanas experimenta su tradicional éxodo vacacional y reduce considerablemente su ritmo habitual, ofrece a quienes permanecen en ella una cara completamente diferente. Menos tráfico, terrazas más tranquilas, paseos sin aglomeraciones y una amplia agenda cultural convierten estos días en una oportunidad para disfrutar de la ciudad con otra perspectiva.

Para Tamara Falcó, acostumbrada a compaginar su faceta pública con numerosos compromisos profesionales, este paréntesis madrileño puede ser también una forma de recuperar la calma y disfrutar de los pequeños placeres cotidianos junto a su marido. Una elección que contrasta con el perfil viajero de la pareja, pero que encaja con una etapa en la que ambos parecen apostar por planes más relajados y por aprovechar el tiempo juntos sin necesidad de recorrer miles de kilómetros.