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Una modelo de Balenciaga en París

Una modelo de Balenciaga en ParísGTRES

Moda

Balenciaga, de nuevo sin director creativo

Dieciséis meses ha durado Pierpaolo Piccioli en Balenciaga. Y es que la casa de origen español da palos de ciego. Son varios los últimos directores creativos de la marca que creando polémica y presentando colecciones con piezas efectistas de poco valor artístico han relanzado el nombre de una casa de costura que era seria. De Alexander Wang y sus camisetas barateiras a los ositos con bondage del diabólico Demna Gvasalia, Balenciaga se ha dedicado a promocionar accesorios efectistas y llamativos por su aire inconformista. Cuando finalmente parecían haber encontrado al único sustituto digno y brillante de Don Cristóbal, a un verdadero costurero como Pierpaolo Piccioli, las partes han puesto tierra de por medio. Pero, ¿Cuáles son las razones para ello? Veamos.

1. Pierpaolo Piccioli, un romano de 59 años con un par, ha crecido liderando Fendi y Valentino con éxito. Su intachable carrera creativa y su experiencia, unidas a su carácter fuerte y decidido de líder, de romano y de «terrone», como llaman en Italia los del norte a los del sur con sorna, hacen que a los managers de Kering les resulte un personaje «poco manejable», algo que parece incomodarles hasta el punto de haber prescindido de él un año largo después de haberle contratado.

Una modelo de Balenciaga de la nueva colección Otoño-Invierno

Una modelo de Balenciaga de la nueva colección Otoño-InviernoGTRES

2. Es probable que tras unos directores creativos de pacotilla que han creado piezas efectistas para conseguir liderar las redes sociales, tales como la bolsa de basura de comunidad en cuero por 2000 euros de Demna Gvasalia, en Balenciaga quieran seguir impulsando el carácter de «influencer» de la marca y sus creadores con accesorios fatuos. Veamos si no, las declaraciones de Luca de Meo, consejero delegado de Kering: «Pierpaolo es un extraordinario couturier y un talento creativo por el que sentimos el más profundo respeto. Nuestra aspiración es mantener vivo el espíritu de vanguardia de Balenciaga y (ATENTOS) seguir superando los límites de la creatividad, reforzando el papel de la firma como referente influyente y relevante en el panorama cultural y creativo contemporáneo». Zasca: prefieren influir que recuperar la alta costura.

El desfile de Balenciaga de la nueva colección presentado en la Semana de la Moda de París, este verano

El desfile de Balenciaga de la nueva colección presentado en la Semana de la Moda de París, este veranoGTRES

3. Las ventas de Balenciaga durante el corto plazo de tiempo en el que ha estado Pierpaolo Piccioli no han sido del todo favorables, aunque a decir verdad, tampoco ha tenido PPP tiempo de impulsar la marca ni de crear una clientela afín. Un año no es plazo para ver resultados y la industria de la moda y los artículos de lujo ha sufrido en general, en todas las marcas, durante los últimos meses (exceptuando a MiuMiu y a Prada).

Pierpaolo Piccioli

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4. Luca de Meo, milanés, dedicado toda su vida a la industria del automóvil estando en Fiat, SEAT y Renault, establece unos briefings a sus directores creativos muy asépticos y calculados, que no siempre se corresponden con la realidad (o con el futuro próximo, puesto que hay que ser visionario). Fue impactante la descripción que hizo Demna Gvasalia del estilo que sus nuevas colecciones en Gucci deberían tener según instrucciones recibidas: «Gucci tendrá su estilo particular dirigiéndose a la Ragazza o chica joven obsesionada con la moda; a la Sciura o señora bien del norte de Italia de más de 60 años; y también a la clienta importante con dinero que va con el monograma de Gucci de arriba a abajo». Se ha descrito a las mujeres por tipo cual si de automóviles se tratase, con cilindrada y tipo de maletero. No hay hilo conductor.

La nueva dirección creativa estará en manos de la londinense Martine Rose, una ayudante de departamento que ya trabajó con Demna Gvasalia en Balenciaga y que conoce los tipos de colecciones que de ellos se esperan. Martine es birracial, mitad jamaicana, mitad británica, vivió en el popular distrito de Croydon en Londres, un populoso municipio obrero y periférico situado al sur de la capital con gran historia multicultural y mixta. En su día había creado su propia marca homónima, con influencias de la cultura nocturna, la ropa de trabajo y el rock. Y a buen seguro se ha visto gratamente sorprendida por este repentino ascenso y seguirá las órdenes de sus jefes a pies juntillas. No se ha visto en otra.

Esta claro que los gestores del grupo francés Kering, que además de Balenciaga tienen a Gucci y Saint Laurent entre su portfolio de marcas, no buscan volver al origen de la marca española y están envueltos en una sarta de despidos y contrataciones en pro de una mejora del crecimiento de ventas y rentabilidad del grupo en estos tiempos de turbulencias. El plan estratégico en si, al que han llamado «ReconKering» con lo que de derrota conlleva ese nombre, es una especie de plan Renove de los coches que busca vender más y a mejor precio, reduciendo la variedad y los costes. A Don Cristóbal Balenciaga, que quiso cerrar su marca para siempre cuando echó el cerrojo, no le haría ninguna gracia esta banalización de su nombre. Si no quieren costura, pensaría Don Cristóbal, que le llamen Renault Fashion.

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