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Arda Güler, en el partido del Real Madrid frente al ElcheEuropa Press

Real Madrid

Arda Güler, el niño que quería una PlayStation y terminó conquistando el Bernabéu

Arda Güler nació en Ankara el 25 de febrero de 2005 y creció en una familia trabajadora, lejos de los privilegios que hoy acompañan a las grandes estrellas del fútbol. Su padre, Ümit, tenía una pequeña tienda de barrio; su madre, Serap, se ocupaba del hogar. La situación económica familiar atravesó momentos complicados y el propio futbolista ha reconocido que hubo ocasiones en las que no podía permitirse pequeños caprichos que para otros niños eran cotidianos.

Lo contó sin dramatismos, pero con una sinceridad poco habitual en un futbolista de su generación. Sus amigos iban a comer gofres y él, incapaz de pagar, prefería excusarse diciendo que estaba cansado. Aquel niño también soñaba con tener una PlayStation, como muchos de su edad. Pero su historia no podría entenderse sin otro protagonista: su padre. Ümit no fue únicamente el hombre que le acompañó durante sus primeros años, sino también quien empezó a alimentar su talento cuando apenas podía caminar.

Según ha contado el propio jugador, su padre colocaba globos delante de su pierna izquierda para animarle a golpearlos. Una pequeña ocurrencia doméstica que hoy adquiere un significado especial cuando se observa la precisión con la que Güler maneja el balón.

La pasión por el fútbol también se respiraba en casa. La familia era seguidora del Fenerbahçe, el club que terminó convirtiéndose en el primer gran sueño profesional del joven Arda. Su ídolo era Alex de Souza, una figura que representaba todo aquello a lo que aspiraba llegar algún día.

La marcha a Estambul

A los 13 años, Arda tuvo que abandonar Ankara para incorporarse a la cantera del Fenerbahçe, en Estambul. La decisión suponía mucho más que cambiar de equipo. Significaba separarse de su casa, de sus amigos y de la vida que conocía.

Arda Güler con la selección turcaNurPhoto via AFP

Su madre lloró durante aquella despedida. Su hermana mayor, en cambio, le dejó una frase que el futbolista todavía recuerda: tenía que llenar la nevera. Aquellas palabras encerraban el verdadero significado de la aventura. El fútbol era una oportunidad, pero también una responsabilidad que el adolescente comenzaba a comprender.

La adaptación a Estambul no fue sencilla. Güler contó varias veces que llegó a sentirse aislado y que, en un momento especialmente complicado, pensó en abandonar. Fue entonces cuando sus padres tomaron una decisión que cambiaría el destino de la familia: vendieron su casa y se trasladaron para acompañarle.

Del Fenerbahçe al sueño blanco

El Fenerbahçe fue el lugar donde Arda comenzó a demostrar que su talento podía llevarle mucho más lejos. Allí heredó el dorsal número 10, el mismo que había llevado su admirado Alex, y empezó a llamar la atención de los grandes clubes europeos.

El futbolista Arda Güler con el Real MadridGTRES

En 2023 llegó el fichaje por el Real Madrid. El salto suponía cumplir un sueño que años atrás parecía reservado a los videojuegos y a las retransmisiones televisivas.

El Bernabéu se convirtió en su nuevo escenario, aunque su historia personal siguiera teniendo raíces en Ankara y Estambul. Arda Güler sigue escribiendo su historia. Y aunque hoy su nombre aparezca asociado a los grandes escenarios del fútbol europeo, todavía parece conservar algo de aquel niño que soñaba con una PlayStation.