El canciller alemán, Joseph Wirth, en el centro, conversando con la delegación soviética en la Conferencia de Génova de 1922
Hace 100 años en El Debate
27 de enero de 1922: el canciller alemán quería «restablecer la paz verdadera en el mundo»
Joseph Wirth fue canciller de Alemania desde mayo de 1921 hasta noviembre de 1922. Junto con su ministro de Asuntos Exteriores, Walther Rathenau, intentó establecer una política de cumplimiento en lo que concierne a las reparaciones de la Gran Guerra para demostrar que Alemania era incapaz del pago.
El Debate recogía el discurso que pronunció Wirth frente a su nuevo Gabinete: «Mi política tiende en el interior al resurgimiento del Eich, a la reparación de los daños económicos, morales y sociales, causados por la guerra; en suma, a la consolidación interior de la nación». Además, excusaba el incumplimiento de los pagos pertinentes de los meses de enero y febrero a la negativa de los banqueros ingleses a concederles un empréstito de 150 millones de marcos.
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Además, el canciller alemán se pronunciaba acerca de la Conferencia de Génova y expresaba sus deseos de asistir con «la voluntad serena de llegar a un acuerdo, con una sinceridad perfecta y con la adhesión, sin reservas, a la noble tarea que se impone esta Conferencia», un acuerdo entre «pueblos de buena voluntad» y no entre «vencedores y vencidos».
Para demostrar que Alemania era capaz de hacer frente a las reparaciones propuso un programa fiscal del que esperaba «un rendimiento de 100.000 millones, de los cuales 55.000 solo en el año en curso [1922]. Este programa consiste esencialmente en la emisión de un empréstito forzoso interior, por valor de 1.000 millones de marcos oro, sin producir interés alguno durante los tres primeros años». Esto implicaría, seguía explicando el canciller, una subida en algunos impuestos como en el carbón, el azúcar o los derechos de Aduana sobre el café, el azúcar y el cacao. Ante esta propuesta, el partido popular alemán aceptaba el acuerdo fiscal solamente en el caso de que el empréstito forzoso fuese aplicado exclusivamente al pago de las reparaciones.
Por último, en su discurso dejó hueco a su estrategia en la política exterior y manifestó su deseo de «asegurar el restablecimiento de la paz verdadera en el mundo» y que para ello, en lo que concernía a Alemania, debía emplear «una buena voluntad sincera y francamente manifestada en ejecutar las cláusulas y estipulaciones del Tratado de Versalles».