Papiro de Hunefer, un Libro de los muertos con escena de psicostasis
Encuentran fragmentos inéditos del 'Libro de los muertos' en un castillo italiano
El descubrimiento de cuatro nuevos fragmentos de este texto funerario del Antiguo Egipto se ha realizado en Trento
Entre los muros del castillo del Buonconsiglio en Trento, Italia, se ha realizado un sorprendente descubrimiento: se han identificado entre los fondos del castillo –que en la actualidad alberga una rica colección de objetos históricos y artísticos– cuatro fragmentos inéditos del papiro funerario de Senemnetjer, una pieza importante de la literatura funeraria egipcia que forma parte del llamado Libro de los muertos, un conjunto de textos rituales destinados a acompañar al difunto en el más allá.
El castillo Buonconsiglio conserva en su interior una pequeña, pero valiosa colección de antigüedades del Nilo. Durante las labores de inventario para reorganizar y catalogar la colección, las especialistas Annamaria Azzolini y Barbara Gilli hallaron unos fragmentos de papiro que aún no se había identificado formalmente.
Después de realizar un análisis cuidadoso de la escritura, las ilustraciones y la disposición del texto, Azzolini y Gilli determinaron que los fragmentos pertenecen al papiro de Senemnetjer, cuya iconografía y organización en dos registros horizontales son distintivas.
Detalle de uno de los fragmentos identificados
Hasta este descubrimiento, solo se sabía de la existencia de dos fragmentos de este manuscrito: uno se conserva en el Museo Arqueológico de Florencia, mientras que el otro ha llegado hasta nosotros a través de una copia decimonónica realizada por el egiptólogo Karl Richard Lepsius.
En el estudio que llevaron a cabo de estos fragmentos, las expertas observaron elementos estilísticos y textuales que coinciden con los ya conocidos del ejemplar florentino y de la copia de Lepsius. Así, advirtieron que tanto la tipografía como la organización del texto corresponden al formato empleado durante el reinado de Hatshepsut y Tutmosis III (Dinastía XVIII, ca. 1479–1425 a.C.).
El papiro de Senemnetjer
Durante el apogeo del Imperio Nuevo, época en la que vivió este personaje llamado Senemnetjer, un almirante de la flota y remero jefe del templo de Ptah ubicado en Menfis, los textos funerarios se multiplicaron y estandarizaron como parte del tratamiento de la élite. Por ello, el papiro que acompañó su entierro representa uno de los testimonios antiguos del Libro de los muertos.
Además, presenta una estructura particularmente singular: se organiza en dos registros horizontales a diferencia de la mayoría de los papiros funerarios contemporáneos, cuyo contenido se dispone en columnas verticales. De esta forma, en el registro superior se representan escenas del viaje del difunto y de los rituales funerarios, mientras que en el inferior se encuentran los textos jeroglíficos con las fórmulas mágicas para ayudar al difunto a llegar al más allá.
A pesar de su estado fragmentario, los textos descubiertos en Trento conservan imágenes y escritura bien visibles. Se distinguen representaciones de divinidades, elementos de la psicostasia (el pesaje del alma) y pasajes de fórmulas mágicas.
Este tipo de documentación no solo tiene un valor religioso o simbólico, sino también estético. En este sentido, las especialistas destacan la calidad de los dibujos y la disposición del texto.
La localización de estos cuatro nuevos fragmentos representa un avance notable en el conocimiento sobre el manuscrito al que pertenecen. Su hallazgo no solo contribuye significativamente a enriquecer la información existente sobre dicho documento, sino que permite también una aproximación más profunda al estilo saqqareño, una corriente poco representada en las colecciones europeas.
Además de aportar nueva luz sobre el contexto estilístico, los fragmentos descubiertos ofrecen la posibilidad de formular hipótesis sobre la circulación de este tipo de objetos en el mercado de antigüedades durante los siglos XIX y XX. Fue en ese periodo cuando numerosas piezas procedentes de Egipto llegaron a Europa, a menudo sin una documentación adecuada que acreditara su origen o recorrido.
Este descubrimiento pone de relieve, igualmente, la relevancia de revisar los fondos egipcios almacenados en museos y colecciones menos conocidas. Muchos papiros y objetos del antiguo Egipto fueron adquiridos o recibidos como donaciones sin que se registraran adecuadamente sus antecedentes, lo que ha provocado que pasaran desapercibidos durante décadas.