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Reunión bolchevique con Lenin a la derecha de la imagen

Reunión bolchevique con Lenin a la derecha de la imagen

¿Por qué se instaló el comunismo en Rusia?

A todo este contexto se sumó la derrota de las tropas del Zar en la guerra ruso-japonesa que terminó en septiembre de 1905

Detrás de la Revolución Rusa hay mucho más que una lucha de clases. A principios del siglo XX, la Rusia de los zares enfrentaba serios problemas que acabarían derivando, por efecto dominó, en un cambio social sin precedentes para la región. A las malas cosechas le siguieron la hambruna, un grave desequilibrio en las rentas y una creciente tensión social provocada por un sistema político y económico obsoleto.

No existía casi clase obrera en comparación con el campesinado, las tierras estaban en manos de la nobleza, el zar poseía los terrenos más fértiles, y la mayoría eran campesinos que vivían bajo condiciones que, en muchos casos, seguían recordando la servidumbre, aunque se había abolido en 1861. Este era el escenario previo, pero la situación en Rusia era todavía más compleja.

Una serie de movimientos nacionalistas bielorrusos, bálticos y fineses, sumado a la situación de la zona central de Asia agravaron la ya crítica situación social y económica que atravesaba la Rusia de comienzos de siglo. En enero de 1905 se produjo en San Petersburgo el Domingo Rojo, el preludio de lo que sucedería en 1917, que empezó por culpa de un signo de puntuación.

Un grupo de trabajadores de diferentes gremios convocaron una manifestación pacífica que pretendía llegar hasta el Palacio de Invierno para entregar una serie de demandas, pero la policía y la Guardia Imperial abrieron fuego contra los manifestantes desarmados. De las más de 1.200 personas que se habían concentrado, 200 murieron y 800 resultaron heridas.

Este hecho provocó división entre los ministros del zar. La revuelta se extendió por todo el país, la marinería del acorazado Potemkin se amotinó, los trabajadores del ferrocarril se unieron a la huelga general y el transporte de suministros entre las ciudades colapsó. Esta situación provocó desabastecimiento, hambre y, por lo tanto, la gente salió a las calles a protestar. A todo este contexto se sumó la derrota de las tropas del zar en la guerra ruso-japonesa que terminó en septiembre de 1905.

Guardias rojos ante el Palacio de Invierno

Guardias rojos ante el Palacio de Invierno

La revolución de la tierra

Nicolás II intentó calmar la situación a través del Manifiesto de Octubre, un documento que sentó las bases de la primera constitución rusa, que se promulgó en 1906. En el manifiesto se reconocían libertades religiosas, de reunión y el sufragio universal masculino. También se creó la Duma Estatal, una especie de parlamento, aunque sin poder real, con cerca de 500 diputados electos: miembros de la burguesía industrial, comerciantes, intelectuales urbanitas y el campesinado, pero no tuvieron un poder real.

El problema social y económico no se iba a solucionar en las ciudades, y sería en el mundo rural donde comenzó la revolución. En este sentido, Piotr Stolypin, primer ministro y ministro del Interior del zar Nicolás II, planteó una serie de reformas industriales y agrarias para modernizar el país. Ordenó la venta de las tierras comunales y a algunos campesinos los convirtió en propietarios, creando una nueva clase media rural, conocidos con el nombre de kulaks. Otra parte importante del campesinado se convirtió en peones agrícolas de las tierras vendidas o emigraron a la ciudad.

Estos intentos de transformar el Imperio ruso de los zares en una democracia terminaron fracasando, y dio paso a la Revolución de Febrero y después la de Octubre de 1917. Los bolcheviques y mencheviques ganaron fuerza política, aunque durante años habían tenido un peso minoritario en la política rusa.

Además, la Primera Guerra Mundial terminó por dibujar el nuevo panorama revolucionario, en el que había grandes divisiones políticas, un fuerte descontento social, falta de popularidad de la familia Romanov y un ejército en rebeldía. Todo ello desembocó en la Guerra Civil Rusa, entre los rusos blancos antirrevolucionarios y el Ejército Rojo. Tras la victoria de los revolucionarios, se creó un gobierno y un sistema político de partido único, protegido por la Guardia Roja y la Comisión Extraordinaria para la lucha contra la Contrarrevolución y Sabotaje de toda Rusia, es decir, la Checa, y una policía política para perseguir a los disidentes. El campo, la tierra, las fábricas y la vida social fueron estatalizados, desapareció la propiedad privada y empezó la represión. Rusia ya era una nación comunista.

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