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Revuelta de Haymarket

La paradoja del 1 de mayo: una fiesta nacida en Chicago en 1886 que Estados Unidos no celebra

Los norteamericanos celebran su Día del trabajador (Labor Day) el primer lunes de septiembre

«Ocho horas de trabajo, ocho de descanso y ocho de recreación». Esta era la consigna que se escuchaba en las protestas del 1 de mayo de 1886 en Chicago, Estados Unidos, para reivindicar la reducción de la jornada laboral a ocho horas diarias.

La ciudad estadounidense empezó a emerger como centro del desarrollo industrial del país a finales del siglo XIX, sobre todo, tras su apuesta por la innovación en los medios de transporte. Apareció la línea de ferrocarril Galena and Chicago Union Road, «que permitió tanto a habitantes de la periferia como a extranjeros trasladarse al núcleo urbano en busca de trabajo», según advierte National Geographic.

Así, la población del estado de Illinois se triplicó, pero, con ello, la ciudad exigía ahora la construcción de una mejor infraestructura que fuera acorde con el modelo de industrialización que perseguía. No obstante, para conseguirlo, el estado se hundió en préstamos que desencadenaron una fuerte crisis económica.

Fue entonces cuando los trabajadores alzaron su voz, expresando su descontento por las condiciones laborales que tenían: jornadas de hasta 16 horas con sueldos precarios. En este contexto, en Chicago y otras grandes ciudades de Estados Unidos comenzaron una serie de huelgas en las que pedían a las instituciones la jornada laboral de ocho horas que establecía la Ley Ingersoll (1868) para los empleados federales y trabajadores de obras públicas, se aplicase a todos los gremios.

Sin embargo, tuvieron que esperar hasta 1884 cuando la Federación de Sindicatos y Organizaciones Gremiales de Estados Unidos y Canadá instó a los trabajadores a realizar la jornada de ocho horas a partir del 1 de mayo de 1886. Cuando llegó el día marcado por la Federación de Sindicatos, algunas empresas redujeron la jornada laboral sin tener que recurrir a las protestas, pero otras, en cambio, continuaron con la misma dinámica y, como consecuencia, empezaron las huelgas.

Grabado que muestra la explosión en la Revuelta de Haymarket

En la prensa, el día anterior a la huelga se podía leer: «Además de las ocho horas, los trabajadores van a exigir todo lo que puedan sugerir los más locos anarquistas». El New York Times advertía que «Las huelgas para obligar al cumplimiento de las ocho horas pueden hacer mucho para paralizar nuestra industria, disminuir el comercio y frenar la renaciente prosperidad de nuestra nación, pero no lograrán su objetivo».

El 1 de mayo salieron a las calles 200.000 trabajadores, a esta huelga le siguieron las de los días 2 y 3 de mayo hasta que 4 de mayo de 1886 se inició la conocida revuelta de Haymarket. Aquel 4 de mayo, salieron a la calle 340.000 obreros para reclamar la jornada reducida, pero el dirigente sindical Rudolph Schnaubelt lanzó una bomba a la policía que intentaba disolver el acto.

Con ello, la huelga acabó con la encarcelación de tres sindicalistas anarquistas y la condena a muerte de otros, a quienes se le conoce como «los mártires de Haymarket».

Años después de los sucesos de Chicago e inspirada por la determinación de aquellos «mártires de Haymarket», Francia instauró oficialmente, en 1889, el 1 de mayo como el Día del Trabajador a nivel mundial. Un año más tarde, otros países empezaron a celebrar por primera vez este día.

En España, la primera ciudad fue Barcelona. Según describió el periódico propagandístico El Socialista, aquel 1 de mayo de 1890, la Ciudad Condal vivió «una agitación y un movimiento obrero extraordinario, como jamás se ha visto. En calles, paseos, talleres, círculos, en todas partes, en fin, no se habla de otra cosa que del Primero de Mayo fecha en que se celebraría la manifestación de los trabajadores».

'Labor Day'

No obstante, en Estados Unidos el Día del Trabajador o Labor Day se celebra el primer lunes de septiembre. Esto se debe a que los norteamericanos no conmemoran los acontecimientos de mayo de 1886, sino que se remontan a septiembre de 1882 en Nueva York.

El 5 de aquel mes tuvo lugar una convención y un desfile por la ciudad que organizó el sindicato anarquista de los Caballeros del Trabajo, una asociación que luchaba por los derechos de los trabajadores pero que rechazaba la huelga como mecanismo de presión.

El éxito que obtuvo este evento hizo que se siguiera celebrando en los años posteriores. Fue el presidente Grover Cleveland, quien, al detectar que no todos los trabajadores se sentían identificados con los acontecimientos sucedidos en Chicago en mayo de 1886, eligió la fecha del desfile –que corresponde con el primer lunes de septiembre– para celebrar el Labor Day, tal y como recoge National Geographic.