El papiro fue escrito en griego por un escriba y firmado por Cleopatra

El papiro fue escrito en griego por un escriba y firmado por CleopatraWikimedia Commons

El único papiro que firmó Cleopatra revela un pacto secreto con Roma: «Que así se haga»

Se trata de la única huella escrita a mano por la faraona Cleopatra VII, última gobernante de la dinastía ptolemaica del Antiguo Egipto. Esto es lo que dice el texto

Impuestos, negocios y posibles acuerdos bajo la mesa con poderosos romanos. Este es el contenido que revela uno de los papiros más interesantes de la egiptología al tratarse de un testimonio directo de la legendaria Cleopatra. Se trata del Papiro de Cleopatra, fechado el 23 de febrero del año 33 a.C., y contiene la única palabra escrita a mano y en griego por la última gobernante de la dinastía ptolemaica del Antiguo Egipto.

Este frágil documento de apenas 20 por 30 centímetros acabó formando parte de uno de los envoltorios para momias, algo común en el Egipto faraónico ya que se reutilizaban los tejidos y papiros que ya no servían. Así, este valioso texto quedaría en el olvido hasta que fue descubierto por el equipo de arqueólogos dirigidos por Otto Rusenssohn en el sitio arqueológico de Abusir el Malek en 1903.

El primer análisis lo identificó como un contrato privado relativo a un aldeano egipcio y fue archivado en el Museo Egipcio de Berlín. Años más tarde, el investigador Peter Van Minnen fue el primero que atribuyó su autoría a la mítica reina egipcia.

«Que así se haga»

El texto era un decreto real escrito en griego. En él aparecía la palabra ginésthoi o «que así se haga». Con este beneplácito se otorgaba a un poderoso aliado romano, posiblemente Publio Canidio Craso –político y militar romano que era la mano derecha de Marco Antonio y una figura de gran autoridad–, una serie de privilegios. Desde la exención de impuestos sobre las tierras que poseía hasta inmunidad para sus barcos. En definitiva, era una ayuda financiera con pocos límites.

Sin embargo, lo más interesante es el contexto en el que fue escrito. En el año 33 a.C. había una creciente tensión con Octavio, el futuro emperador Augusto, quien fundó el Imperio romano y gobernaría durante cuatro décadas. Publio Canidio Craso, el beneficiario de las concesiones, lideraba las fuerzas terrestres de Marco Antonio durante la batalla de Accio (Actium) en el año 31 a. C. La contienda terminó con la victoria absoluta de Octavio y la retirada de Marco Antonio y Cleopatra.

Significó tanto esta victoria para Octavio que fundó una ciudad en el mismo lugar en el que estableció un colosal monumento dedicado a su triunfo y la bautizó como Nikópolis, que no significa otra cosa que «ciudad de la victoria».

Aunque también existe otra hipótesis que apunta a que el beneficiario sería Quinto Cascelio, un financiero vinculado a una familia de banqueros con intereses en Egipto. Más allá, de las especulaciones, lo seguro es que este papiro confirma que los romanos ya tenían un pie en Egipto décadas antes de su conquista formal. Además, también refleja la mezcla cultural del periodo pues se estaba utilizando el griego, la lengua administrativa ptolemaica para dirigirse a un romano.

Texto íntegro del Papiro de Cleopatra

Hemos concedido a Publio Canidio y sus herederos la exportación anual de 10.000 artabas [300 toneladas] de trigo y la importancia anual de 5.000 ánforas Coan [ca. 34.500 galones] de vino sin que nadie exija nada en impuestos de él o cualquier otro gasto en absoluto. También hemos concedido la exención de impuestos sobre todas las tierras que posee en Egipto en el entendimiento de que no pagará ningún impuesto, ya sea a la cuenta del estado o a la cuenta de mí y mis hijos, de ninguna manera a perpetuidad. También hemos garantizado que todos sus arrendamientos están exentos de responsabilidades personales y de impuestos, sin que nadie les exija nada, ni siquiera contribuir a las evaluaciones ocasionales en los nomos ni a pagar los gastos de los soldados o los oficiales. También hemos concedido que los animales utilizados para arar y sembrar, así como las bestias de carga y los barcos utilizados para el transporte [por el Nilo] del trigo, estén igualmente exentos de responsabilidades «personales» y de impuestos, y no pueden ser requisados [por el ejército]. Deje que se escriba a aquellos a quienes concierne, para que el conocerlo puedan actuar en consecuencia.

​¡Que así se haga!
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