Ilustración de la tortura y ejecución de un misionero francés en China por el método muerte por mil cortes, en la revista francesa Le Monde Illustré del 27 de febrero de 1858
Picotazos de historia
Muerte por mil cortes: así era la tortura milenaria china que escandalizó a Europa
La última ejecución documentada con este método se realizó el 6 de julio de 1907
El ser humano ha demostrado poseer un ingenio diabólico a la hora de crear y desarrollar medios y procesos destinados a infligir dolor y causar la muerte. Una de las formas de ejecución, considerada por muchos como especialmente cruel, es la denominada Muerte de los mil cortes o Ling Chi.
Se cree que esta forma de ejecución fue la evolución de una condena que se practicaba en tiempos de la dinastía Zhou (1046–256 a. C.) y que consistía en que, tras la ejecución, el cuerpo del reo era prácticamente reducido a carne picada. El caso documentado más conocido es el del filósofo Zhong You (542–480 a. C.), discípulo del gran Confucio, quien fue condenado a ser ejecutado y su cuerpo destruido de esta manera. Pero este era un procedimiento que se ponía en práctica sobre el cadáver del ejecutado: el Ling Chi tenía la particularidad de que se ponía en práctica sobre personas vivas.
Esta crudelísima forma de ejecución empezó a surgir dentro del ámbito privado o familiar. De hecho, la «ley familiar» era la que podía dispensar el jefe de la familia (linaje o clan) a los miembros, deudos y sirvientes bajo su autoridad. Las primeras referencias sobre este tipo de actuaciones datan de la dinastía Qin (221–206 a. C.), correspondiente al famoso primer emperador chino cuya tumba está custodiada por un ejército de guerreros de terracota.
Durante la dinastía Tang, que duró hasta el año 907 d. C., esta forma de ejecución estuvo absolutamente prohibida, pero esto cambiaría durante el siguiente periodo —denominado como de «Las Cinco Dinastías y Diez Reinos» (907–979 d. C.)—, en el que sería tipificada y consignada en los códigos como forma de ejecución.
En estos tiempos, todavía el Ling Chi estaba limitado solo a la amputación de las extremidades del reo, alargando más o menos el asunto, para terminar degollándolo. Estaba considerado como la forma de ejecución más cruel y, por ello, reservado a los peores criminales. Para finales de la dinastía Song (1279 d. C.), este método de ejecución había evolucionado a un sistemático despedazamiento del cuerpo de la víctima; al tiempo que se tenía cuidado de que no muriera desangrado o por shock, con el objeto de alargar el dolor y la agonía todo lo posible.
Esta forma refinada y cruel de ejecución fue entusiastamente aceptada por la nueva dinastía mongol (ya saben, Kublai Kan y sus sucesores, los Yuan), que la tipificó en sus códigos.
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El Ling Chi estuvo en vigor, en China, hasta el año 1905, en el que fue abolido y la pena de ejecución sustituida por la mucho más humana decapitación por espada. Con todo, la última ejecución documentada —o al menos practicando una variante para no violar la letra de la ley de derogación— se realizó el 6 de julio de 1907.
El reo condenado a la ejecución por medio del Ling Chi era conducido al lugar de la ejecución, que era un punto céntrico y concurrido de la ciudad. Era atado a un pilar y desnudado a la vista de todos para aumentar su humillación. Por regla general, y para facilitar la intervención del verdugo y no importunarlo mientras ejercía su arte, primero se le partían las extremidades. Otras veces, lo encerraban en una red de pesca en donde colgaba: mientras lo mantenía inmovilizado, los huecos de la malla marcaban el patrón de corte de la carne del reo al verdugo.
El historiador Deng Zhicheng (1887–1960 d. C.) dedicó un capítulo completo de su obra Antigüedades a esta forma de ejecución. En su trabajo demostró cómo fue variando el número de cortes a lo largo de las diferentes administraciones, durante los distintos reinados de las subsiguientes dinastías. El máximo aplicado fue al eunuco de la corte Liu Jin (1510), que fue condenado a recibir 4.200 cortes antes de morir.
La idea original era que le practicaran unos cuatrocientos cortes diarios, dejando un periodo de descanso y recuperación al reo cada diez cortes, para que este fuera consciente de su tortura y de lo que le faltaba todavía para terminar. Liu Jin murió durante el segundo día de tortura, lo que se consideró un fracaso profesional por parte del verdugo.
Picotazos de historia
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El verdugo llevaba una pesada carga en la ejecución por Ling Chi, ya que podía ser castigado si el reo moría demasiado pronto o si se dejaba llevar por el prurito profesional y daba demasiados tajos. Los legisladores chinos, tan puntillosos ellos, habían estipulado el orden de los cortes en función del sexo de las víctimas. Mientras se procedía al corte, el ayudante del verdugo informaba al respetable público —a voz en grito— datos tan importantes como: el número del corte, localización y profundidad. Además, tenía la función de ir recogiendo los trozos de carne separados del cuerpo y colocarlos sobre una mesa para que los curiosos pudieran contemplarlos a placer.
Durante el siglo XIX se empezó a administrar opio para mantener conscientes a los reos y así poder alargar más su sufrimiento.
En Occidente fuimos conscientes de esta salvajada gracias a que se fotografió su práctica al menos tres veces. La primera fue en octubre de 1904, en la provincia de Hebei. La ejecución fue fotografiada por un grupo de soldados franceses, siendo estas las primeras fotografías de la ejecución por los mil cortes que existen. Se fotografiaron dos ejecuciones más: una en enero de 1905 y otra el 10 de abril de ese año. Las imágenes, especialmente las últimas, circularon por toda Europa en forma de postales, creando un escándalo e indignación que forzaron al gobierno chino a abolirlo definitivamente.