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Pescadores chinos en Monterey, California. 1875

Pescadores chinos en Monterey, California. 1875

Picotazos de historia

De trabajadores esenciales a enemigos: el racismo que frenó la inmigración china a EE.UU.

En 1882 se aprobó el Acta de Exclusión, por la que se suspendía la inmigración de asiáticos (se prohibía de hecho) durante un plazo de diez años, prorrogable

Entre 1840 y 1920 se produjo un gran movimiento migratorio a nivel mundial. El más conocido de todos, y el más numeroso —pero no por mucho— es el que se produjo de Europa a América (principalmente a los Estados Unidos) y que se calcula que reunió a unos sesenta millones de individuos, especialmente de la Europa Central y del Este. Muchísimo menos conocidos son los movimientos migratorios de China-India dirigidos hacia el área de Australasia, que se calcula alcanzaron algo más de cincuenta millones de personas, y el del Imperio ruso dirigido hacia las fronteras de Mongolia, Asia Central y Siberia, que afectó a unos cuarenta millones.

Lo que llama la atención de estas tres líneas de emigración es que no aparece la que sería una lógica cuarta y que, una vez que se estudian los movimientos hacia este lugar, las cifras que se muestran son residuales en comparación con las otras. Me estoy refiriendo a la emigración desde Asia a Estados Unidos. Siendo este el objetivo más codiciado para los emigrantes que buscan mejorar su vida, no es lógico el escaso movimiento en comparación con otros lugares.

La distancia y el tener que atravesar el océano Pacífico no es justificación válida en un tiempo en que se habían desarrollado los motores de vapor y se competía por hacer la navegación más rápida.

La costa oeste de Estados Unidos vio cómo llegaban a sus costas inmigrantes chinos en busca de una oportunidad de mejorar. No puede entenderse la colonización del oeste del país sin la aportación china a ello, principalmente durante las décadas de 1850 a 1880. Fueron los trabajadores chinos, en buena medida, los que tendieron los raíles del ferrocarril y levantaron los postes del telégrafo que atravesaba la nación, conectándola. Estaba demostrado que eran buenos trabajadores y que su asentamiento mejoraba los vecindarios donde se establecían.

Mineros chinos en California

Mineros chinos en California

Desde luego, causaban muchos menos problemas que las comunidades irlandesa e italiana de la costa este. Con todo, no tardó en generarse un movimiento xenófobo y racista completamente nuevo —el anterior, contra los católicos de origen hispano, nunca se reconoció ni se reconoce— y que se condensaba en el eslogan, repetido una y otra vez: «Fuera los chinos».

El principal abanderado de esta causa era un inmigrante irlandés llamado Denis Kearney. Este señor lideraba un partido obrero de California y terminaba todos sus discursos con el lema «Los chinos deben irse», obviamente copiado del clásico de Catón «Cartago debe ser destruida», y que tan bien le funcionó.

En 1877, un comité especial conjunto para la investigación de la inmigración china en California publicó un espeluznante informe plagado de prejuicios, exageraciones y mala uva: «Pronto la costa oeste se transformará en una nueva Mongolia». «Los chinos traen hábitos despóticos, inclinación a evadir impuestos, a mentir en los juzgados y una carencia de autocontrol debido a su poca capacidad craneal… tratan a sus mujeres como perros y no dudan en venderlas o prostituirlas».

Por su parte, los chinos organizaron campañas por medio de los pocos canales de los que disponían y les representaban. El más importante —con diferencia— fue la Chinese Consolidated Benevolent Association, conocida como las Seis Compañías, pues su origen fue la fusión de seis diferentes compañías de California que fomentaban una imagen más positiva de los inmigrantes asiáticos.

Miembros de las Seis Compañías de San Francisco

Miembros de las Seis Compañías de San Francisco

Originalmente creada para ayudar a los inmigrantes chinos a ubicarse en una nueva y extraña tierra, la asociación se ocupaba del traslado del cadáver de los fallecidos para poder ser enterrados en China (algo muy importante para su cultura. La compañía española El Ocaso tiene sus orígenes en algo similar, pero con los inmigrantes gallegos), ayuda sanitaria y asistencia para lidiar con la burocracia. Con el surgimiento del movimiento racista, a partir de 1870, también dieron asistencia legal a los afectados por el cada vez mayor número de abusos y agresiones físicas, y empezaron a ejercer de portavoz político de la comunidad.

Con todo, una cada vez mayor y más poderosa coalición de granjeros y propietarios rurales, pequeños comerciantes, obreros y artesanos se agruparon en torno a las tesis de Denis Kearney, lo que se traduciría en una nueva y más constrictiva legislación antichina. En 1875 se aprobó la Ley Page, por la cual se prohibía la entrada de mujeres asiáticas «con fines lúbricos o inmorales».

De facto, toda mujer asiática caía dentro de este grupo, teniendo que probarse lo contrario. En 1882 se aprobó el Acta de Exclusión, por la que se suspendía la inmigración de asiáticos (se prohibía de hecho) durante un plazo de diez años, prorrogable. Por primera vez en la historia, Estados Unidos declaraba la inmigración como ilegal, convirtiéndola en un delito con pena de deportación. Ellos, que hicieron bandera de los derechos del individuo para mejorar su destino y de la libertad para establecerse y viajar. El país cuyo origen se encuentra en la propia inmigración.

Desde 1892, todos los chinos residentes en Estados Unidos debían llevar un Certificado de Residencia. El incumplimiento de esta norma podía acarrear la deportación o trabajos forzados

Desde 1892, todos los chinos residentes en Estados Unidos debían llevar un Certificado de Residencia. El incumplimiento de esta norma podía acarrear la deportación o trabajos forzados

En 1885 se aprueba la Acta Foran, que prohibía contratar mano de obra extranjera (considerándose como tales a los asiáticos y resto de no europeos, incluidos los hispanos), y en 1888 se prohibió la entrada en el país a todo chino, excepto: profesores universitarios, estudiantes, comerciantes y viajeros por placer. En total, entre 1875 y 1920 se aprobaron más de una docena de leyes que estrangulaban la posibilidad de emigrar desde Asia a Estados Unidos. La colonia china de California, que en 1880 la conformaban 120.000 individuos, en 1920 era menor de 60.000.

Esta situación solo comenzó a cambiar cuando los norteamericanos entraron en la Segunda Guerra Mundial tras el ataque de Pearl Harbor. Los americanos ahora necesitaban de los chinos, así que aprobaron la Ley Magnuson de 1943, que permitió a los chinos residentes en EE.UU. (y a sus descendientes también residentes) poder adquirir la nacionalidad. Algo que se les negaba hasta ese momento.

Los norteamericanos hicieron bandera de las libertades del individuo, incluso como justificación para apropiarse de las tierras de los demás (territorios indios y mexicanos, Cuba, Puerto Rico, etc.), al tiempo que han hecho exhibición del racismo más salvaje e hipócrita (reconocimiento de la nacionalidad a los indios americanos y fin de la segregación racial con la Ley de Derechos Civiles de 1965) hasta hace muy poco. Mostraban a España como potencia colonizadora (no tuvo colonias, sino provincias: las provincias de ultramar) y opresora, frente a las libertades que ellos exhibían. Pero solo para los blancos, anglosajones y protestantes.

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