Fundado en 1910
Kunoichi: el mito de las ninjas femeninas que nunca existieron

Kunoichi: el mito de las ninjas femeninas que nunca existieron

Picotazos de historia

Kunoichi: el mito de las ninjas femeninas que nunca existieron

La leyenda nació en el siglo XX a partir de novelas y cómics, inspiradas en la figura histórica de Mochizuki Chiyome

Los ninjas fueron unos individuos que sirvieron a los diferentes señores feudales (daimyos), especialmente durante los periodos Muromachi (1336-1573) y Edo (1603-1868), llevando a cabo operaciones de guerra sutil. Su campo de actividad incluía el espionaje, el sabotaje, el engaño, el asesinato, las tácticas de infiltración, etc. Son mundialmente conocidos como ninjas, pero este es un término moderno que empezó a ser popular a través de las novelas publicadas a partir de la década de los cincuenta del siglo pasado. En su tiempo se les solía llamar Shinobi, Kusa, Kamari, etc.

Según el momento del día, las técnicas varían, adaptándose al contexto; por ello, hablan de los Innin (de las sombras, los que actúan de noche) y los Yinnin (de la luz, los que actúan durante el día). El compendio de las diferentes técnicas forma la disciplina del ninjutsu.

Dibujo de un ninja de la colección Hokusai Manga del pintor japonés Katsushika Hokusai

Dibujo de un ninja de la colección Hokusai Manga del pintor japonés Katsushika Hokusai

La teoría más aceptada actualmente sitúa su origen en unos monjes ermitaños que habitaban en las montañas y que desarrollaron métodos de combate y de sigilo. Estos métodos y técnicas fueron enseñados a los discípulos y se pusieron en práctica a lo largo de los conflictos entre los diferentes señores feudales.

Existió un comandante militar —uno de los «divinos generales»— al servicio de Tokugawa Ieyasu (primer shogún del shogunato Edo, que duraría hasta el siglo XIX) durante el final del periodo de las guerras civiles (finales del XV a finales del XVI, periodo Sengoku). Este general no solo fue comandante de una fuerza militar, también estaba al mando de un grupo de individuos de la provincia de Iga que actuaban en la oscuridad. El nombre de este general era Hattori Masashige, pero se ha popularizado —principalmente gracias a las películas de Quentin Tarantino— por el otro nombre con el que era conocido: Hattori Hanzo.

El otro gran grupo —enfrentado al que provenía de la provincia de Iga— era el de la provincia de Shinano, y se llamó Koga-ryu. El clan Koga de la región de Mochizuki fue el principal representante de esta escuela. Los Koga sirvieron fielmente a uno de los más grandes líderes militares de la historia de Japón: el señor de la provincia de Kai, Takeda Shingen. Y dentro del grupo, el individuo más famoso fue una mujer: Mochizuki Chiyome, conocida como Chiyu.

Shinobi atacando a un noble

Shinobi atacando a un noble

Chiyu fue esposa de Mochizuki Moriloki, señor del castillo de Mochizuki. Pues bien, esta señora llevó a cabo importantes misiones de espionaje e inteligencia en nombre de Takeda. No lo hizo utilizando intrincadas habilidades que le permitían trepar o deslizarse en silencio, sino con inteligencia y sangre fría. Para ayudarla en sus misiones fue nombrada principal doncella de los santuarios sintoístas de Kai, Shinano e Izu.

Esta situación le abría las puertas de todos los santuarios de Japón y le otorgaba un estatus que hacía que ninguna familia noble del país pudiera negarle la entrada en su casa, independientemente de la situación de sus respectivos clanes.

Fue precisamente la existencia del personaje histórico de Chiyu lo que dio lugar a la leyenda de los ninjas femeninos, a los que se llamó kunoichi.

Como mencioné antes, el término ninja empezó a popularizarse en la década de los cincuenta del siglo pasado por medio de las novelas. Pues bien, el término kunoichi fue creado por el escritor de novelas Yamada Futaro en la década de los años sesenta. Se utilizó para identificar a un nuevo personaje que apareció en su popular serie Ninja Scrolls.

El término tuvo un gran éxito, aumentado por el cada vez mayor triunfo del término masculino del mismo: ninja. Podría decirse que se apoyaban mutuamente, como una curiosa aplicación de la ley de la palanca de la economía. Además, ambos términos tuvieron una proyección extraordinaria con el boom de los cómics (manga, dōjinshi, etc.) y, más tarde, las películas y series de televisión (anime, películas, etc.).

En las últimas décadas, el llamado movimiento woke ha impuesto no el protagonismo de la mujer, sino el de un tipo de mujer. Dentro de los estereotipos con los que juegan, la figura creada y falsa de la kunoichialter ego femenino del ninja— ha sido muy ensalzada y potenciada.

Al final, tenemos que, históricamente, la figura del espía y saboteador existió en el Japón medieval y posterior, y que estuvieron reguladas tanto sus actividades como su entrenamiento, pero su actividad quedó muy mermada con el advenimiento del shogunato Tokugawa.

Por otro lado, tenemos a una mujer extraordinaria, un personaje cuya habilidad, inteligencia y sangre fría brindó grandes servicios a su señor. Pero la fantasía de las asesinas luchadoras con las que últimamente nos están invadiendo en las películas y series de televisión son eso: fantasías. No existieron las ninjas femeninas. Ni hubo kunoichi.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas