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Sylvanus Morley, el arqueólogo que inspiró a Indiana Jones

Sylvanus Morley, el arqueólogo que inspiró a Indiana JonesCC

El espía arqueólogo que descubrió ciudades mayas e inspiró a Indiana Jones

Bajo la apariencia real de arqueólogo realizó numerosos informes sobre la presencia alemana en Centroamérica

Aunque solo era una película, el profesor Jones popularizó la arqueología entre el público general. Y aunque sus aventuras se alejan bastante de lo que es la profesión en la actualidad, Steven Spielberg tomó de referencia las vidas reales de varios arqueólogos del siglo XIX para crear el personaje de Indiana Jones. La ficción no podía superar a una realidad llena de aventuras, viajes exóticos y secretos. Uno de aquellos referentes fue un arqueólogo norteamericano que además fue espía en Centroamérica durante la Gran Guerra. Esta es su historia.

Nacido en Chester, Pensilvania, el 7 de junio de 1883, Sylvanus Morley no podía imaginar la vida que le esperaba. Su padre no era académico, ni antropólogo, pero desde pequeño puso su atención en los restos de civilizaciones pasadas. Muy a su pesar estudió Ingeniería Civil, pero fiel a su vocación cursó la carrera de Arqueología en la prestigiosa Universidad de Harvard.

En 1908, recién graduado, se unió a la School of American Archaeology, y emprendió un viaje por varios yacimientos mayas de México y otros de Centroamérica. Dos años después llegó a Yucatán y quedó fascinado por las ruinas de Chichén Itzá, una antigua ciudad maya que todavía estaba por explorar e investigar. Morley quedó cautivado por las ruinas y desde entonces dedicó su vida a descubrir aquella cultura milenaria e intentar descifrar su sistema de escritura, los glifos mayas.

Inicio de las excavaciones del Proyecto Chichén Itzá en la entrada norte de la Corte de las Columnas

Inicio de las excavaciones del Proyecto Chichén Itzá en la entrada norte de la Corte de las ColumnasCC

Recorrió yacimientos en México, Belice, Honduras y Guatemala; y durante los felices años veinte, participó en proyectos de restauración en Chichén Itzá bajo el patrocinio de la Carnegie Institution de Washington, que le hicieron ganar prestigio dentro del gremio. Con el inicio de la Primera Guerra Mundial su carrera profesional dio un giro inesperado. La falta de fondos hizo peligrar sus investigaciones y excavaciones, pero un nuevo trabajo cambiaría su suerte.

Espía en Centroamérica

Durante la contienda fue reclutado como agente encubierto, es decir, espía, por la Oficina de Inteligencia Naval (ONI) de Estados Unidos. Bajo la apariencia real de arqueólogo realizó numerosos informes sobre la presencia alemana en la zona. Una historia similar a la trama de la película de Indiana Jones y la calavera de cristal, pero sin disparos, poderes sobrenaturales y persecuciones por la selva.

La labor de Morley era muy diferente, redactó más de 10.000 páginas de reportes de Inteligencia, lo que le convirtió en uno de los agentes más productivos de la época, aunque sin mayores resultados. Eso sí, como arqueólogo consiguió grandes logros profesionales al documentar más de 30 ciudades mayas, y registrar más de 500 glifos que –con algunos errores– sirvieron para que otros colegas pudieran seguir descifrando la escritura maya años después.

Primer equipo de excavación de Chichén Itzá, en mayo de 1924

Primer equipo de excavación de Chichén Itzá, en mayo de 1924

Aunque uno de los legados más valiosos que hoy pueden observarse es la restauración que realizó del Juego de Pelota en Chichén Itzá, uno de los símbolos más reconocibles del mundo maya. Desde el siglo XIX y hasta principios del XX, varios arqueólogos y falsos arqueólogos creían que la mejor forma de conservar unas ruinas era reconstruirlas parcialmente. Esta técnica la utilizó Sylvanus Morley y por eso varios compañeros de profesión criticaron su forma de actuar, por priorizar la reconstrucción al estudio de otros aspectos como la sociedad maya. Fuera como fuese, su labor en Chichén Itzá fue esencial para divulgar el interés por aquella civilización mesoamericana y asentar las bases de la epigrafía moderna.

Morley falleció a los 65 años, el 2 de septiembre de 1948, en Santa Fe, Nuevo México, uno de sus lugares predilectos, donde se interesó por la arquitectura de los anasazi. Dejó tras de sí una obra monumental: décadas de excavaciones y centenares de publicaciones. No portaba látigo, ni buscaba tesoros ocultos, aunque siempre usaba sombrero y tuvo una vida repleta de aventura que le llevó a viajar al pasado a través de los yacimientos mayas que iba visitando. No resulta extraño que su figura, como tantas otras, sirviera de inspiración para crear uno de los héroes más populares del cine.

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