Fundado en 1910

Hundimiento del acorazado Maine en el puerto de La Habana el 15 de febrero de 1898

El Desastre del 98 no fue solo español: los desastres europeos olvidados

«Hay también un desastre del 98 británico, francés e italiano», explica Manuel Lucena, historiador del CSIC

Todos hemos estudiado en la escuela la generación del 98 como un grupo de escritores que se vieron afectados por el desastre del 98, un periodo trágico que solo afectó a España. Pero ¿y si eso no es del todo cierto? Durante las VII Jornadas de Leyenda Negra, dedicadas al Desastre del 98, el historiador Manuel Lucena Giraldo junto al profesor y escritor David Jiménez Torres y el periodista Jesús García Calero, han reflexionado, en la mesa titulada Los otros 98, sobre el sentido cultural de la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, y cómo se ha interpretado aquella crisis desde entonces.

El concepto de desastre del 98 «fue inventado por pensadores españoles de principios del siglo XX», explica Manuel Lucena, historiador del CSIC. Durante su intervención recordó que otras potencias habían tenido su momento de crisis a finales del siglo XIX, «el desastre, la traición, el 'me duele España', los nacionalismos, el problema ultramarino, estaba pasando también en otros lugares», comentó: desde la derrota británica en Sudán hasta el fracaso italiano en Abisinia o las tensiones coloniales francesas en África.

«No fue solo un problema español», subrayó, «sino un momento de reajuste de varios imperios […] Hay también un desastre del 98 británico, francés e italiano». Lucena destacó la pérdida española de Cuba, Puerto Rico y Filipinas como una crisis de largo recorrido histórico, pero para el historiador «el 98 tiene que ver mucho con la prepotencia victoriana».

Después fue el turno de David Jiménez Torres, que centró su intervención en desmontar algunos mitos sobre la llamada generación del 98. Según el académico, «es difícil sostener que hay una generación de escritores afectados por el desastre del 98 cuando sus principales obras se escribieron antes o mucho después del desastre». Para Jiménez Torres, el verdadero valor de aquellos autores no fue su reacción al desastre, sino su esfuerzo por conectar la literatura española con corrientes intelectuales europeas y renovar la narrativa.

«Se ha querido ver un impacto cultural de lo que ocurrió en la guerra hispanoamericana que no existió, o si existió fue residual. La cultura española llevaba un rumbo, ocurrió el desastre del 98, y siguió igual», explicó, «eso sí, más tarde hubo un impacto a principios del siglo XX y en los primeros años del franquismo».

Jesús García Calero cerró la mesa vinculando el pensamiento del 98 con una herencia más larga, nacida de la Leyenda Negra y de la forma en que España fue retratada por sus enemigos a lo largo de la historia. «Ese pesimismo que florecía en esas décadas pudo haber empapado las mentes de aquella época», explicó el periodista de ABC.

Retrocedió varios siglos para explicar que muchas de las imágenes de crueldad, que se supone cometieron los españoles en América, fueron creadas por artistas que nunca pisaron el continente americano, y esa visión decadente de España caló también entre el pueblo español. «Siempre que hay una guerra la primera víctima es la verdad, lo vemos ahora y sucedió en el 98», recordó, y trazó una continuidad histórica en torno a la leyenda negra y la historia de España, que también afectó al desastre de 1898.

Los ponentes insistieron en la necesidad de revisar a nivel histórico los tópicos del 98 y recordaron cómo la prensa había sido esencial en el inicio de la contienda. Además, ofrecieron una mirada diferente sobre la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, centrada en un desastre generalizado que no solo afectó a España sino también a varios países europeos.

A estos análisis históricos se sumaron otras mesas que hablaron del papel de la regente María Cristina, de la importancia de la prensa amarillista norteamericana como acelerador de la guerra, los aspecto secretos y más desconocidos del 98 o la importancia que tuvieron Puerto Rico, Cuba y Filipinas a nivel económico, político y social.

Las VII jornadas de Leyenda Negra realizadas en San Lorenzo del Escorial, también contaron con recreaciones históricas en las calles de la ciudad, un concierto en el Real Teatro Coliseo Carlos III, y un sinfín de actividades que sirven para divulgar la historia de España de una manera cercana e inmersiva.