Cervecería Horse Shoe, Londres, hacia 1800.
La inundación de cerveza en Londres en 1814: cuando 560.000 litros dejaron ocho muertos
Lo que vieron fue que el depósito había reventado por la parte inferior y la ola de cerveza había arrastrado y hecho estallar otros 2.100 barriles de porter que estaban apilados junto al muro
Hace un tiempo les hablé a ustedes de la inundación de melaza de la ciudad norteamericana de Boston, suceso que se produjo el miércoles 15 de enero de 1919. Pues bien, hoy voy a hablarles de lo que se conoce, o se ha dado en llamar, la «gran inundación de cerveza de Londres». Luctuoso suceso acaecido en el año 1814, en el que lo que pudiera haber sido el sueño húmedo de un dipsómano se transformó en pesadilla y dolor.
Lunes, 17 de octubre de ese año. En la ciudad de Londres, en concreto en los alrededores de Tottenham Court, está a punto de producirse el desastre.
Esta parte de la ciudad no tiene nada que ver con el elegante barrio actual donde se encuentra el British Museum. Entonces se la conocía como Saint Giles, nombre de la parroquia del distrito. Era una zona marginal, de viviendas de baja calidad y habitadas por familias e individuos con muy escasos medios de vida, principalmente irlandeses.
«Una escena en St Giles»: el barrio marginal de St Giles, hacia 1850
Estos barrios marginales desaparecerían con la construcción de New Oxford Street, inicio de la arquitectura y distribución urbanística que podemos encontrar actualmente.
En la intersección de Great Russell Street y Tottenham Court se encontraba una empresa cervecera llamada Horseshoe (herradura, en inglés). La cervecera era propiedad de Meux & Co., y era una de las cinco más importantes que suministraban cerveza en el área de Londres.
La Horseshoe tenía en su patio trasero una enorme cuba de fermentación que se utilizaba para la elaboración de su cerveza más demandada: la porter. Esta era una bebida típicamente londinense, ya que se inventó y empezó a producir en esta ciudad a partir del siglo XVIII. Oscura debido a la utilización de malta marrón y con mucho lúpulo, su sabor y cremosa textura eran muy característicos. Dentro de las cervezas negras se encontraba entre la stout y la guinness, pero era menos amarga. Se decía que era la favorita de los porteros londinenses, y de esta idea tomó el nombre (portero, en inglés, es porter).
Como les estaba contando, la cuba estaba construida de la misma manera que las barricas o toneles de una bodega: listones de madera sujetos por aros de metal que abrazaban los maderos. Pues bien, la del patio de la cervecera tenía una altura de 6,70 metros y una capacidad calculada en 3.555 barriles, siendo el barril una medida de capacidad equivalente a 159,11 litros o 35 galones imperiales. El total daba la bonita cifra de algo más de 560.000 litros de cerveza —¡un sueño para algunos!— que llevaba unos diez meses de maduración para adquirir cuerpo y su característico sabor.
Calle de la cerveza
A las cuatro y media de la tarde del lunes 17, el más pequeño de los aros de la cuba de fermentación cayó al suelo. Era el que estaba más abajo, estaba hecho de hierro forjado y su peso era de unos 700 kilogramos.
Este era un accidente o incidencia que se producía unas tres o cuatro veces al año. No era importante, pero tampoco había que descuidarlo. El encargado George Crick redactó inmediatamente una nota informando del suceso. Salió de la oficina con la nota en la mano y se detuvo en el patio, pensando a quién enviaría para entregarla, cuando oyó una explosión a sus espaldas. Eran las cinco y media de la tarde.
Crick y los trabajadores que allí estaban corrieron hacia la parte de atrás de la cuba, de donde procedió la explosión. Lo que vieron fue que el depósito había reventado por la parte inferior y la ola de cerveza había arrastrado y hecho estallar otros 2.100 barriles de porter que estaban apilados junto al muro. Este, que tenía 7,60 metros de altura y un grosor de 0,56 metros, fue arrancado como si fuera de papel.
La enorme masa de cerveza se precipitó sobre la barriada de Saint Giles, llevándose todo por delante. New Street y Great Russell Street fueron arrasadas por una ola de tres metros de altura. El pub Tavistock Arms, en el número 22 de Great Russell Street, se vio inundado y un muro fue derribado por la fuerza de la cerveza, matando a Eleanor Cooper, de catorce años de edad, que estaba trabajando en el local. En New Street, donde la ola llegó a alcanzar los 4,50 metros de altura, se hundió la vivienda de la familia Banfield, matando a la pequeña Hanna, de cuatro años, y dejando heridas y contusas a su madre y hermanas.
En uno de los sótanos de New Street, la familia Saville estaba velando el cuerpo del pequeño John, de dos años de edad, que había fallecido la víspera. En el sótano se encontraban la afligida madre, tres amigas suyas y el hijo de una de estas. Todos murieron ahogados y sepultados en el subsiguiente derrumbe.
Si este desastre se hubiera producido media hora más tarde, las casas y las calles habrían estado llenas de los maridos, padres y hermanos que ya habrían salido del trabajo.
Superada la impresión y el desconcierto inicial, muchos reaccionaron de una manera que dejó constancia un periódico local. El Bury and Norfolk Post publicó: «Cuando la cerveza empezó a correr, el vecindario, compuesto por irlandeses de clases bajas, se afanó en reclamar su parte, y todos los recipientes, desde la tetera hasta el barril, fueron requisados». Y concluía el artículo: «Se vio a muchos de ellos —los vecinos— disfrutando a expensas de los propietarios de la cerveza».
Las posteriores investigaciones informaron de que el número total de víctimas ascendía a ocho muertos (todas mujeres y niños) y, al menos, cinco heridos, algunos graves. El pestazo a cerveza tardó meses en desaparecer.
La empresa Meux & Co. fue exonerada de culpa alguna por este trágico suceso. El tribunal que investigó lo sucedido declaró que todo se había producido «por voluntad de Dios», fórmula que eliminaba cualquier tipo de responsabilidad y, por lo tanto, necesidad de compensar a las víctimas del suceso. La empresa calculó sus pérdidas en unas 25.000 libras esterlinas del año 1814. Ante la elevada cuantía, el Gobierno autorizó el reembolso del impuesto sobre la cerveza a la empresa. De esta manera recibió 7.250 libras. Los vecinos de Saint Giles: nada.
El desastre de la cerveza —también conocido como la inundación o la marea de la cerveza— dio lugar a una reforma por la cual las cubas de fermentación y maduración de madera serían sustituidas gradualmente por otras construidas en hormigón. La cervecería Horseshoe fue demolida en el año 1922.