Fundado en 1910
Refugiados en el SS Meredith Victory

Refugiados en el SS Meredith Victory durante la evacuación

Picotazos de historia

El milagro de la Navidad de Hungnam durante la guerra de Corea

El barco, que oficialmente podía llevar 12 pasajeros, transportaba a más de 14.500 refugiados junto con la carga

El SS Meredith Victory fue un buque de carga de la clase Victory, construido para el transporte de suministros durante la Segunda Guerra Mundial. Las características del barco eran de una eslora de 139 metros y la manga de 19 metros. Se desplazaba gracias a dos turbinas de vapor que le permitía alcanzar los 17 nudos. Estaba gobernado por una tripulación de 47 personas (12 oficiales y 35 marineros) pudiendo llevar, además, a 12 pasajeros. En el año 1950 el SS Meredith Victory formaba parte de la flota de la reserva y como tal fue movilizado para participar en la guerra de Corea.

Al mando del capitán LaRue

El barco, bajo el mando del capitán Leonard LaRue, arribó al puerto de Hungnam. Esta era la tercera ciudad más importante de Corea. Para entonces ya había terminado la batalla del embalse de Chosin (27 de noviembre a 13 diciembre 1950) con la victoria de las fuerzas chinas. Más de 100.000 soldados del Mando de las Naciones Unidas (principalmente de EE. UU.) se retiraban frente a una fuerza abrumadoramente superior del ejercito chino.

El día 9 de diciembre el general Douglas MacArthur, comandante en jefe de las fuerzas de la ONU, había aprobado la evacuación de las tropas y civiles de la zona. Se iniciaba la Operación Hungnam.

El general Douglas MacArthur

El general Douglas MacArthur

El SS Meredith Victory fue uno de los barcos movilizados para llevar a cabo la evacuación. Cuando arribó al puerto el capitán LaRue fue informado de que debía de cargar en sus bodegas cuanto cupiera de las más de seis millones de toneladas de equipo militar que aguardaban para ser evacuadas. Lo militar primaba sobre lo civil.

El área de Hungnam estaba bajo el mando del comandante del X Cuerpo de Ejercito general Edward Almond. Este estaba muy preocupado por el elevado número de refugiados que llegaban diariamente a la ciudad. Además el comandante de las fuerzas surcoreanas asignadas a su mando no paraba de presionar con respecto al destino de estos refugiados.

El SS Meredith Victory en Antwerp

El SS Meredith Victory

Por fin, el día 21 de diciembre, Almond autorizó que los buques en el puerto aceptaran transportar a cuantos refugiados pudieran llevar a bordo. Y así empezó la aventura del SS Meredith, también conocida como el milagro de la Navidad de 1950.

Ya antes de recibir la autorización el capitán LaRue había empezado a permitir el embarque de las familias coreanas que huían de las tropas comunistas. Cuando corrió la noticia de que los militares permitían el embarque de los civiles se desató el caos. Todo el mundo empujaba y luchaba por alcanzar una de las pasarelas que conducía al interior de las grandes naves.

14.500 personas sin espacio

El SS Meredith estuvo embarcando refugiados hasta las 11 de la mañana del 23 de diciembre. Largó amarras y abandonó el puerto. El barco, que oficialmente podía llevar 12 pasajeros, transportaba a más de 14.500 refugiados junto con la carga.

La idea del capitán LaRue era navegar hasta la ciudad de Pusan ( hoy Busan) que estaba a unas 450 millas náuticas de distancia, pero las condiciones de la travesía distaban mucho de ser normales. El barco debía navegar sin escolta ni protección de ningún tipo, además debería atravesar una zona que había sido minada por el enemigo. Pero lo peor eran las condiciones a bordo.

El barco había embarcado una cantidad tal de personas que literalmente no podían moverse. Estaban apretujados, muchos de pie y hombro con hombro al no tener espacio para sentarse. Cada hueco en el interior estaba ocupado por un ser humano asustado que solo anhelaba escapar. Solo la sala de maquinas y el puente de mando estaban «algo» libres para poder maniobrar. El manejo de los montajes antiaéreos, de 20 y 12 milímetros, era completamente impensable debido a la enorme masa de gente que desbordaba toda la cubierta. Caso de un ataque aéreo el barco estaría completamente indefenso.

Hay constancia de que una mujer que ejercía de matrona tuvo que cortar el cordón umbilical con los dientes

No había a bordo comida ni bebida más que aquella que llevaba el barco cuando atracó en Hungnam, y está era una irrisoria cantidad en relación con las personas que ahora embarcaba. De todas maneras lo poco que había no era posible distribuirlo más allá de unos pocos pasos de la cocina. Tal era el apelotonamiento en que se encontraban.

El primer oficial D.S. Savastio, quien tenía conocimientos de primeros auxilios, se las vio y deseo para atender a dos parturientas durante la travesía, recordando con horror el trayecto para atender a cada una de ellas. Ya en puerto se descubrió que durante el viaje habían nacido, en total, cinco niños a bordo y hay constancia de que, al menos en un caso, una mujer que ejercía de matrona tuvo que cortar el cordón umbilical con los dientes.

A pesar de todo consiguieron eludir la vigilancia de la aviación enemiga y evitar las minas. En la Nochebuena el SS Meredith Victory llegó a Pusán. Las autoridades del puerto estaban desbordadas. Todos los refugiados de Hungnam les estaban llegando y no daban abasto. Permitieron que se desembarcara a los heridos que transportaban y a aquellas personas que habían sido identificadas como agentes comunistas.

Memorial del SS Meredith en la isla de Geojedo

Memorial del SS Meredith en la isla de Geojedo

El barco continuó hasta a isla de Geojedo donde llegaron en la mañana del día 26. Desembarcaron a todo el mundo, carga incluida, y LaRue tuvo tiempo de empezar a asumir lo que había sucedido. Durante casi tres días unas 14.500 personas – hombres, mujeres, niños, ancianos, enfermos, heridos, etc – habían estado comprimidos, de manera que muchos no habían podido sentarse durante la travesía. Habían aguantado hambre y sed, las sacudidas de la mar sobre la nave, el miedo, la angustia, etc. Y tras ese cúmulo de circunstancias adversas que habían tenido que soportar no había muerto nadie. Habían nacido cinco niños y todos habían sobrevivido y estaban con sus madres.

En el informe que redactó el capitán LaRue, a cerca de la actuación del SS Meredith y su tripulación durante la evacuación de Hungnam, escribió: «...al pensarlo, recibo el mensaje claro e inequívoco de que en aquella Navidad...la mano de Dios estaba al timón de mi barco».

Este es el que llaman el milagro de la navidad de Hungnam.

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