En el mosaico se puede leer lo siguiente: «Moctezuma Xocoyotzin. Tlajtoani mexica, fue hecho prisionero y luego asesinado por los invasores españoles»
Los mosaicos del Metro de México difunden la Leyenda Negra antiespañola
Algunos de los más de 200 mosaicos transmiten un mensaje muy claro y repetido: España fue el invasor, México la víctima
La narrativa antiespañola, alimentada por la leyenda negra, sigue muy presente en el espacio público mexicano. Un ejemplo significativo son los más de 200 mosaicos instalados en la Ciudad de México a principios de los años 2000, con apoyo institucional, que recogen «fragmentos de la historia de México», según advierte el medio mexicano Chilango.
Y es que algunos de ellos transmiten un mensaje muy claro: España fue el invasor y México, la víctima. Es el caso del mosaico dedicado a Moctezuma Xocoyotzin, más conocido como Moctezuma II, donde se afirma que el tlatoani «fue hecho prisionero y luego asesinado por los invasores españoles». Pero la realidad es mucho más compleja.
El encuentro entre Hernán Cortés y Moctezuma no fue una emboscada ni un acto inmediato de violencia, sino un acontecimiento diplomático de enorme complejidad que marcaría, en palabras de nuestro colaborador Bernard Durán, «el futuro de todo un continente». Aquel primer encuentro tuvo lugar el 8 de noviembre de 1519, cuando Cortés entró en Tenochtitlan al frente de una expedición reducida y rodeada de aliados indígenas. Lo que se produjo entonces fue el choque entre dos mundos, dos lenguas y dos formas radicalmente distintas de entender la realidad política y religiosa.
Más de 500 años después, esta visión es compartida incluso por uno de los descendientes del emperador mexica. Ituriel Moctezuma Romero, descendiente directo de Moctezuma II, describió así aquel episodio histórico en conversación con El Debate: «Cuando Cortés entró a Tenochtitlan, según las crónicas y datos que tenemos nosotros, mandó tirar 20 tiros con las armas de fuego, como haciendo honores. Moctezuma, a su vez, alojó a Cortés y a su gente en uno de los mejores palacios de Tenochtitlan, y durante varias semanas estuvieron conversando sobre muchas cosas».
Por otro lado, el mosaico da por cerrado un asunto que sigue siendo objeto de debate: la muerte de Moctezuma. Aunque no hay nada seguro, existen dos grandes teorías. La primera, mayoritariamente aceptada por la historiografía y basada en crónicas españolas contemporáneas, sostiene que Moctezuma murió a consecuencia de las pedradas que le lanzó su propio pueblo cuando intentaba calmar la revuelta provocada por la matanza del Tóxcatl.
Según estas fuentes, el emperador mexica, ya muy debilitado políticamente, fue visto como un gobernante sometido a los extranjeros y perdió el respeto de buena parte de los mexicas.
La segunda teoría, que atribuye su muerte a los españoles, se apoya en crónicas indígenas posteriores y en algunos códices de datación discutida, como el Ramírez o el de Xochitepec, donde se representa al tlatoani atado por una cuerda sostenida por un soldado español. A partir de estas fuentes, algunos historiadores han planteado que, una vez designado un nuevo huey tlatoani, Moctezuma habría dejado de ser útil como rehén.
En otro de los mosaicos de la red de metro mexicana, podemos leer la siguiente leyenda: «Tras la caída de Tenochtitlan (1521) los españoles se repartieron las tierras y a los indígenas, obligándolos al trabajo forzado y a la entrega de cuantiosos tributos, so pena de castigos y hasta muerte».
Aunque estos mosaicos «retratan hechos históricos, buscan difundir fechas importantes de México, reconocen a héroes poco conocidos y exponen el legado prehispánico que se esconde entre la ciudad», según recoge Chilango, resulta llamativo que, mientras se insiste en señalar a los españoles como invasores, no exista ningún mosaico que explique la complejidad y brutalidad del mundo prehispánico, sus guerras de expansión, sus sistemas de dominación o el papel decisivo de pueblos indígenas aliados de Cortés –«La ciudad cae ante 100.000 guerreros y de esos 100.000 guerreros, prácticamente todos, más de 99.000, son indios, son tlaxcaltecas, cholutecas, chichimecas, chalcas, totonacas…, que todos son aliados de Hernán Cortés», comenta el historiador mexicano Juan Miguel Zunzunegui en entrevista con este medio–.
Tampoco se menciona que la historia de México no termina en 1521, ni que buena parte de la identidad mexicana es fruto —para bien y para mal— de ese encuentro histórico. Ya lo advirtió Zunzunegui ante las cámaras de El Debate: «Al día siguiente de la conquista de Tenochtitlán lo que ocurrió es que se empezó a construir México: Hernán Cortés es el hombre sin el cual México no existiría».