Taj Mahal (Agra, India)
Picotazos de historia
Cuando el Taj Mahal estuvo a punto de ser vendido por el Imperio británico
Este vergonzoso episodio fue rechazado por muchos historiadores como bulo, uno de los muchos productos de los grupos nacionalistas hindúes con el fin de propagar una idea negativa de lo que fue el Raj británico. Desdichadamente, está probado que fue real
En el año 2017, el doctor Kavita Singh, catedrático de Historia del Arte de la Universidad Jawaharlal Nehru de Nueva Delhi, impartió una serie de conferencias, empezando en la Universidad de Mumbai (antigua Bombay) y terminando en la Universidad de Londres. En estas conferencias el profesor Singh presentaba, por primera vez, pruebas documentales —sacadas de archivos de la India y del Reino Unido— que probaban la veracidad de una historia que durante mucho tiempo había sido desechada por investigadores e historiadores como fabulación, cuando no como difamación de la figura del gobernador general de la India, Lord William Henry Cavendish-Bentinck.
En 1828, Lord William, recién nombrado gobernador general, recibió órdenes del consejo general de la Compañía de las Indias Orientales de poner orden en la quebrantada economía de esta, muy afectada por el alto coste de la campaña militar que había llevado a cabo en Birmania.
En 1830, durante una visita que hizo a la ciudad imperial de Agra, le enseñaron el fuerte de la ciudad, que había sido residencia imperial y capital de los antiguos emperadores mongoles de la India. Este edificio es una de las maravillas arquitectónicas del periodo imperial mongol y de su interior destaca el llamado Diwan-i-Khas o salón de audiencias.
Esta es una joya de mármol blanco que mandó construir el emperador Jahangir en el año 1635. En el exuberante conjunto choca ver unos muros encalados al fondo de la gran terraza donde está el Diwan. Ese vacío una vez fue ocupado por el Shahi Hammam, el baño de los emperadores. Hoy, lo que queda de esa joya se encuentra desmontado en los sótanos del Victoria and Albert Museum de Londres.
El desmantelamiento y venta de los mármoles del Shahi Hammam del fuerte de Agra fue una iniciativa de Lord Bentinck. Este, durante la visita que mencionó que hizo, declaró que el edificio estaba en estado de ruina y que, preferible a la destrucción total por decadencia, era desmantelar los exquisitamente decorados mármoles que lo cubrían y venderlos para su aprovechamiento.
Lord Marcus Beresford, caballerizo de la reina Victoria, menciona en sus memorias cómo llegaron a Londres los mármoles de Agra: «Se consideró que no eran adecuados para las residencias modernas… Muchas piezas se vendieron para hacer pisapapeles o para otros caprichos. Oí que, en total, no se sacó más de quinientas libras por la destrucción de esa obra de arte». Lord Beresford continúa hablando en sus memorias sobre ello y menciona el motivo del presente artículo: «Se dice que Lord Bentinck se propone vender el Taj Mahal, pero que la suma que se le ofreció le pareció muy baja. El hecho de considerarse una ganga ha salvado al noble monumento».
El Taj Mahal, Agra, India, 1895
Sir William Sleeman, que nos dejó sus Divagaciones y recuerdos de un funcionario indio (1844), ratifica esta idea de que existía el proyecto para desmantelar el gran monumento funerario del Taj Mahal y venderlo. Si no se llevó a cabo, sencillamente fue debido a los decepcionantes precios que alcanzaron los mármoles que habían formado parte del Shahi Hammam.
En 1831 se ofreció una opción de compra a Seth Laxmichand Jain. Este era un riquísimo comerciante de Jaipur, conocido como «el Rothschild de la India», que ofreció dos lakhs (unidad de cuenta hindú equivalente a 100.000 unidades) de rupias por los mármoles del Taj Mahal.
La señorita Fanny Paks (o Parkes) (1794-1875), en uno de sus libros —Wanderings of a Pilgrim—, menciona la oferta de compra hecha por el mausoleo y concluye: «Se rumorea que podrían producirse serios disturbios entre los nativos si se lleva a cabo la demolición». Todo el asunto hace exclamar a la indignada señorita Fanny: «¿Qué derecho tiene el gobernador general a ofrecer a la venta el Taj Mahal? ¿Tiene derecho a abusar de los muertos?… Se dice que un hindú ha hecho una oferta de compra (el mencionado Seth Laxmichand Jain)».
Vijay Kumar Jain, descendiente directo del comerciante de Jaipur, es autor del libro Mathura Seth. Se trata de un estudio biográfico acerca de la figura de su tatarabuelo. En el libro nos confirma la información en relación con la oferta de compra del Taj Mahal y aporta información nueva. Del archivo familiar sacó datos acerca de una nueva oferta pública de venta que se hizo a finales del año 1831. En esta segunda ocasión, el comerciante hindú elevó la puja a siete lakhs (700.000 rupias). Esta oferta siguió pareciendo excesivamente baja y, ante el temor de los disturbios que pudieran producirse como consecuencia de la destrucción de uno de los más bellos monumentos arquitectónicos de la India, para obtener solo un beneficio que no merecía la pena, se abandonó la idea.
Este vergonzoso episodio fue rechazado por muchos historiadores como bulo o fabulación maliciosa, uno de los muchos productos de los grupos nacionalistas hindúes con el fin de propagar una idea negativa de lo que fue el Raj británico. Desdichadamente, está probado que fue real. Existe demasiada documentación y demasiados testimonios de coetáneos que conocieron o participaron en el mercadeo.
Lo triste y paradigmático es que el considerado como el más bello monumento arquitectónico de la India y declarado Patrimonio de la Humanidad ha llegado hasta nosotros solo porque no se ofreció un poco más de dinero por él.