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Acapulco en 1628, punto de llegada en México de la ruta del galeón de Manila

Acapulco en 1628, punto de llegada en México de la ruta del galeón de Manila

La ruta española que llevó plata americana a China y transformó su economía

El 27 de abril de 1565, una expedición al mando de Legazpi desembarcó en la isla de Cebú, en el archipiélago de Filipinas, y tomó posesión de ella en nombre de la Corona española. Desde entonces, aumentaron los contactos con China

Tras instalarse en Cebú, los españoles tuvieron noticia de los lazos comerciales que los moros de Mindanao mantenían con comerciantes chinos. Miguel López de Legazpi comprendió que esas relaciones debían fomentarse para aumentar la prosperidad de las islas. Un barco chino fue atacado por los piratas de tal manera que comenzó a hundirse cerca de las costas de Mindanao.

Su tripulación fue rescatada por un navío español y, en agradecimiento, los chinos regresaron a Manila en 1572 con un cargamento de mercancías transportadas por aquellos mismos que habían sido rescatados en el naufragio. De ese modo, se impulsó un lucrativo negocio que abrió una nueva etapa en la historia del comercio internacional. Y sin disparar un solo tiro, lo cual debe subrayarse.

El primer galeón español cargado de productos asiáticos atravesó el océano Pacífico en 1565 y el último arribó a Acapulco, su puerto de destino, en 1815. Durante dos siglos y medio, la nao de la China —como la llamaron los habitantes del virreinato de la Nueva España— mantuvo la línea de navegación marítima ininterrumpida más larga de la historia de la humanidad, para orgullo de los españoles.

Otra consecuencia del comercio con Asia fue el barrio de Parián, en Manila, donde llegaron a residir, en el siglo XVII, 30.000 chinos, una decisiva población si se la compara con los 4.000 españoles que habitaban la ciudad intramuros. Esta desproporción alimentó suspicacias y, a veces, conflictos, pero ambas comunidades colaboraron en el desarrollo del común objetivo del comercio, aunque vivieran separadamente.

Por lo demás, las reglamentaciones españolas aplicadas a Manila para el trato comercial con los chinos fueron una fuente de inspiración para la corte del emperador de China en el diseño del sistema aplicado a los extranjeros en las factorías de Cantón hasta mediados del siglo XIX.

Sangleys tal y como aparecen representados en la Carta Hidrográfica y Corográfica de las Islas Filipinas (1734)

Sangleys tal y como aparecen representados en la Carta Hidrográfica y Corográfica de las Islas Filipinas (1734)

Diversas plantas procedentes de América fueron introducidas y pronto arraigaron en el Imperio chino. El cacahuete comenzó a cultivarse en el siglo XVI en la zona de Shanghái, llegando a ser una de las fuentes de alimentación básica de los habitantes de la provincia de Shandong.

La batata fue recibida muy bien, pues se cultivaba en terrenos pobres y escasos de agua, convirtiéndose en un alimento básico como el arroz para los agricultores de las provincias de Fujian y Cantón.

El maíz y el tabaco se expandieron también en el siglo XVII, de tal manera que muchos de esos alimentos fueron fundamentales para sostener a la población del Celeste Imperio en las épocas de malas cosechas y escasez.

Con el galeón español de las Américas también llegaron a China grandes cantidades de plata, lo que facilitó una reforma fiscal por la cual se obligó a pagar los impuestos en numerario. La plata, al sustituir al papel moneda, disminuyó las posibilidades que las autoridades monetarias tenían —en momentos de crisis financiera— de recurrir a diversas formas de fraude y manipulación, acarreando injusticias a la población campesina.

No todo, sin embargo, fueron negocios. En 1575, dos frailes agustinos y cuatro oficiales y soldados viajaron a China actuando como enviados del gobernador de Manila. Tras explicar al gobernador de Fujian las tácticas empleadas para enfrentarse con la piratería que impedía la paz en las aguas cercanas, solicitaron la cesión de un puerto en el continente, en las mismas condiciones que los portugueses tenían en Macao, pidiendo también que se les permitiera predicar el catolicismo entre sus habitantes.

Al año siguiente, el gobernador chino aceptó sus deseos y les cedió una isla próxima a Cantón para que se instalara una factoría comercial. Sin embargo, ante la llegada de comerciantes chinos a Manila, el gobernador español no impulsó el asentamiento hasta que, en 1598, se retomó el proyecto.

Vendedor de Sangley entre otros vendedores locales

Vendedor de Sangley entre otros vendedores locales

Juan Zamudio fue el impulsor del enclave español en una isla cercana a Cantón, donde también los españoles pudieron levantar un almacén comercial. Allí se recibió un galeón, al mando de Juan Tello de Aguirre, que, proveniente de las islas Filipinas, arribó con armas, municiones y suministros. Pero los comerciantes portugueses pronto manifestaron su temor a ser desplazados por los españoles y defendieron su monopolio comercial en Macao.

Como, desde 1581, los reyes de España lo eran también de Portugal, no se quiso una lucha interna, por lo que los gobernadores de Manila terminaron por abandonar el lugar a principios del siglo XVII.

En cambio, mayores frutos se consiguieron en la evangelización y expansión del catolicismo en manos del clero regular en el Celeste Imperio. La Compañía de Jesús apostó por lanzar una colosal empresa misionera en la segunda mitad del siglo XVI.

Igualmente, frailes agustinos y dominicos hicieron viajes a las provincias de Cantón y Fujian como enviados diplomáticos y, si bien fracasaron en sus objetivos como representantes del rey de España, aumentaron los conocimientos de Europa sobre China, transmitiendo noticias de su civilización, así como de su historia y cultura.

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