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Congreso Internacional La Monarquía Española y la Independencia de Estados UnidosCasa Real

El historiador Richard Kagan atribuye a prejuicios anticatólicos parte del olvido del papel de España en la independencia de EEUU

«Hubo un desprecio hacia España en las primeras 'Historias de la Revolución americana' por parte de los historiadores protestantes, que eran reacios a la monarquía católica», según el historiador estadounidense

El Congreso Internacional La Monarquía Española y la Independencia de los Estados Unidos ha dado comienzo con una solemne inauguración presidida por Su Majestad la Reina Doña Sofía. El encuentro, organizado por el Instituto CEU de Estudios Históricos, la Cátedra Internacional CEU Elcano y el Instituto de Estudios Americanos CEU-CEFAS, reúne a destacados especialistas con el objetivo de profundizar en el papel decisivo de España en el proceso de independencia de las trece colonias.

La sesión inaugural estuvo marcada por la conferencia del historiador estadounidense Richard Kagan, quien ofreció una reflexión crítica sobre lo que definió como el «borrado» de la contribución española en la historiografía de Estados Unidos. Bajo el título El borrado de la historia de España en los Estados Unidos, Kagan analizó cómo, pese a la relevancia histórica de figuras como Bernardo de Gálvez, su papel fue progresivamente minimizado o ignorado en los relatos nacionales estadounidenses.

Según explicó Kagan, en los años inmediatamente posteriores a la guerra de independencia sí existía un reconocimiento explícito de la ayuda española. Prensa de la época, como el Pennsylvania Packet o el Boston Evening Post, celebraba las victorias de Gálvez en campañas clave como Mobile y Pensacola, presentándolo como «un amigo cálido» de la causa americana. Incluso el Congreso de Estados Unidos llegó a reconocer su contribución de manera oficial.

Sin embargo, este reconocimiento inicial fue diluyéndose en las primeras narraciones históricas de la revolución. Kagan subrayó que autores influyentes del siglo XVIII y XIX, como Mercy Otis Warren o David Ramsay, tendieron a omitir o «diluir» la participación española, considerándola algo «trivial, sin importancia».

En su análisis, esta exclusión respondió en parte a prejuicios ideológicos: una visión protestante y antimonárquica que identificaba a España con el despotismo, la intolerancia religiosa y la decadencia política, en contraposición a los valores de libertad que Estados Unidos buscaba construir como identidad nacional.

«Para ellos, España era un país que representaba todo aquello contra lo que Estados Unidos había luchado», según el historiador. Por este motivo, «hubo un desprecio hacia España en las primeras historias de la Revolución americana por parte de los historiadores protestantes, que eran reacios a la monarquía católica».

Por otro lado, el historiador estadounidense señaló que «el problema no fue la ausencia de hechos, sino la construcción de un relato», destacando que la historia no solo es un conjunto de acontecimientos, sino también la narración que se construye sobre ellos. En este sentido, apuntó que resultaba más sencillo para los primeros historiadores estadounidenses omitir la contribución de una monarquía católica que encajaba difícilmente en el relato fundacional del país.

El historiador también repasó cómo esta visión se consolidó en obras posteriores, especialmente en el siglo XIX, influyendo de manera duradera en libros de texto, estudios académicos y divulgación histórica. A pesar de los esfuerzos de algunos investigadores —especialmente en regiones como Luisiana, Florida o California— por rescatar el papel de España a partir de fuentes documentales, Kagan advirtió que estas contribuciones han sido insuficientes para modificar el relato dominante.

No obstante, el historiador se mostró optimista ante el momento actual. «Los ojos de Clío [la musa de la Historia] por fin están abriéndose», afirmó, en referencia a un renovado interés académico por revisar y matizar la historia de la independencia estadounidense, incorporando el papel de España y del mundo hispano.

El Congreso se enmarca además en las conmemoraciones del 250 aniversario de la Declaración de Independencia de Estados Unidos, un contexto que, según los organizadores, refuerza la necesidad de ofrecer una visión más completa, rigurosa y compartida de este proceso histórico.

En palabras de los responsables académicos, el objetivo es no solo avanzar en la investigación, sino también trasladar ese conocimiento a la sociedad, contribuyendo a una mejor comprensión del pasado común entre España y Estados Unidos.

La inauguración contó asimismo con intervenciones de Alfonso Bullón de Mendoza, Gran Canciller de la Universidad y presidente de la Fundación Universitaria CEU; Jaime Domínguez Buj, presidente de la Academia de Ciencias y Artes Militares; Pilar Lladó, presidenta del Queen Sofía Spanish Institute, y María Saavedra, codirectora del congreso, que coincidieron en subrayar la importancia del rigor histórico y la necesidad de difundir una realidad compleja que trascienda los tópicos. En este sentido, se destacó el compromiso de la comunidad científica por rescatar figuras clave como Bernardo de Gálvez o Luis de Córdova, cuyo protagonismo resulta esencial para entender el desarrollo y desenlace de la contienda.

El Congreso continuará durante la jornada del 6 de mayo con la participación de expertos internacionales, consolidándose como uno de los principales foros de reflexión sobre el papel de España en la historia global y, en particular, en la independencia de los Estados Unidos.