Fundado en 1910
La Marcha de Gálvez (2018)

La Marcha de Gálvez (2018)Augusto Ferrer-Dalmau

Qué debe Estados Unidos a España: Gálvez, el dólar y las ideas de la Escuela de Salamanca

El Instituto CEU de Estudios Históricos de CEFAS ha organizado los días 5 y 6 de mayo una serie de conferencias para reivindicar que «Estados Unidos no se entiende sin la parte española»

Desde la fundación de la primera ciudad en Estados Unidos, San Agustín, pasando por la creación de otros enclaves como California, Florida o Los Ángeles, así como la influencia del derecho castellano y la Escuela de Salamanca en ideas jurídicas que acabarían reflejándose en el sistema legal y constitucional, hasta el origen del símbolo del dólar en el real de a ocho español.

Incluso la introducción de la ganadería y, con ella, una cultura vaquera que dio origen a los cowboys, los rodeos y muchas de sus técnicas y vocabulario; o la toponimia en nombres como Colorado o el Río Grande… Todo ello forma parte del legado español en el nacimiento y establecimiento de Estados Unidos.

Por ello, y con motivo del 250.º aniversario de la independencia de Estados Unidos, el Instituto CEU de Estudios Históricos de CEFAS, junto al Queen Sofía Spanish Institute y la Academia de las Ciencias y las Artes Militares, ha preparado dos jornadas (5 y 6 de mayo) para abordar el papel de la monarquía española en su independencia, porque el país americano «no se entiende sin la parte española», afirma en conversación con El Debate Consuelo Martínez-Sicluna Sepúlveda, directora del instituto organizador.

«El congreso tiene por objetivo recalcar esa importancia de la contribución española, no solamente en el nacimiento, sino –y hago hincapié– en la consolidación de esa democracia», explica la directora.

España entró oficialmente en la guerra de Independencia de Estados Unidos el 21 de junio de 1779, aliándose con Francia mediante el Tratado de Aranjuez. Su objetivo era debilitar a Gran Bretaña y recuperar territorios perdidos como Gibraltar y Menorca. «España no se embarca en esa aventura sin sopesar los pros y los contras de beneficiar a esas Trece Colonias y, con ello, romper de alguna manera esa potencia inglesa», advierte Martínez-Sicluna.

Esta ayuda no se limitará al campo de batalla, sino que «va a ser comercial también, va a ser una ayuda económica y política, de pensamiento político, es decir, es un diseño político».

En cuanto a la intervención militar española, esta resultó determinante en algunos episodios clave, especialmente en el frente sur, destacando la batalla de Pensacola con Bernardo de Gálvez a la cabeza: «Probablemente, si esa batalla hubiera tenido un resultado distinto […] la cosa habría sido completamente diferente», subraya.

Sin embargo, reducir la aportación española a lo militar sería, a juicio de la directora del instituto, quedarse en la superficie. «También es muy importante esa proyección de todo el pensamiento político español de la Escuela de Salamanca», señala la también doctora en Filosofía del Derecho, en referencia a una corriente intelectual que ya había desarrollado conceptos como los derechos naturales. Ideas que, como recuerda, «se recogen» posteriormente en textos fundamentales del mundo anglosajón, desde la Declaración de Virginia hasta la propia Constitución estadounidense.

Relieve del Rey Sabio en la Cámara de Representantes del Capitolio de Estados Unidos

Relieve del Rey Sabio en la Cámara de Representantes del Capitolio de Estados UnidosArchitect of the Capitol

Frente a la visión más extendida que sitúa la influencia en el liberalismo inglés, Martínez-Sicluna introduce matices: «Es cierto que hay una influencia también del liberalismo inglés a través de Locke, pero ese liberalismo inglés está un poco también en esa idea de modernidad que proyecta la Escuela de Salamanca». En otras palabras, no se trataría de influencias excluyentes, sino de un sustrato común en el que el pensamiento español desempeñó un papel relevante.

A ese entramado intelectual se suman también figuras menos conocidas, pero igualmente decisivas. «Otra figura muy importante es el conde de Aranda», apunta el secretario general de la institución, Eduardo Puig de la Bellacasa Aznar, destacando su papel como embajador en Francia y como uno de los primeros en comprender la oportunidad estratégica que representaba la independencia americana para los intereses españoles.

Junto a él, nombres como Diego de Gardoqui ilustran la dimensión económica y diplomática del apoyo: «Es el que tiene contacto con los rebeldes americanos […] y será el primer embajador de España en los Estados Unidos ya independientes».

El que desconoce su historia […] desprecia su propia nación

Pero si hubo un territorio clave en ese esfuerzo, ese fue Cuba. «Tiene un papel fundamental», insiste la directora, recordando que desde la isla –y, en general, desde los territorios hispánicos en América– se organizaron colectas y envíos de recursos para sostener la causa independentista. Una red de apoyo que refuerza la idea de que la implicación española fue amplia, coordinada y sostenida en el tiempo.

Un protagonismo relegado a segundo plano

Pese a todo, este protagonismo ha permanecido durante años en un segundo plano, especialmente en la historiografía anglosajona. «Yo creo que la historiografía americana ha obviado estos episodios», afirma Puig de la Bellacasa Aznar con claridad. No obstante, reconoce un cambio reciente: «Es ahora cuando se empieza a poner en valor el papel fundamental que tiene España», en parte gracias al acceso a fuentes primarias en español que durante mucho tiempo no fueron tenidas en cuenta.

En paralelo, también en España se ha producido un redescubrimiento de este legado. «En los últimos 15 o 20 años, la historiografía española ha dado un vuelco», explica, con la recuperación de figuras históricas y el análisis más riguroso de los archivos. Un proceso que, en su opinión, contrasta con narrativas más simplificadas: «El historiador serio que acude a archivos y a documentos, el que trabaja seriamente y no vive de un relato, es el que aporta los datos».

Más allá del ámbito académico, Martínez-Sicluna introduce un elemento de reflexión sobre el desconocimiento de esta historia. «El que desconoce su historia […] desprecia su propia nación», afirma, vinculando esta falta de conocimiento con factores tanto educativos como políticos. En su opinión, construir relatos simplificados «implica de alguna manera el desprecio de la historia» y dificulta comprender la complejidad de procesos como el nacimiento de Estados Unidos.

Esa complejidad incluye también el modelo de presencia española en América del Norte, que –según defiende– difiere del posterior desarrollo estadounidense. Habla de misiones, redes educativas y sanitarias, y de una organización social que buscaba integrar a las poblaciones indígenas. «Había muchísimos esclavos que huían y que se refugiaban donde estaban los españoles», señala, como ejemplo de esa diferencia de modelos.

En este contexto, reivindicar el papel de España no es, según insiste, una cuestión accesoria. «Es uno más de los hechos históricos en los que España ha participado a lo largo del tiempo, pero este es fundamental», afirma. Especialmente por la continuidad de ese legado: «Ese derecho […] todavía se sigue aplicando en la jurisprudencia en Estados Unidos, en algunos estados».

La conclusión es rotunda y resume el sentido de las jornadas: no solo se trata de recordar una ayuda puntual en un conflicto concreto, sino de reconocer una influencia profunda y duradera. Porque, como repite la directora, no solo en el nacimiento, sino también en la consolidación de su sistema político, «Estados Unidos no se entiende sin la parte española».

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas