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La conferencia de prensa el 9 de noviembre de 1989. Riccardo Ehrman es el que está sentado en el podio, con la mesa detrás de élBundesarchiv / Wikimedia Commons

Riccardo Ehrman, el periodista que hizo la pregunta que precipitó la caída del Muro de Berlín

Durante las semanas previas a aquella rueda de prensa, los ciudadanos de Alemania oriental salieron a las calles en numerosas ocasiones para protestar contra el Gobierno comunista, exigiendo su derecho a la libertad de expresión, así como la posibilidad de viajar adonde quisieran

Como en una jornada cualquiera, Riccardo Ehrman, corresponsal de la agencia italiana ANSA, acudió a una rueda de prensa convocada por el portavoz del Gobierno de la República Democrática Alemana (RDA), Günter Schabowski. Las autoridades alemanas habían anunciado aquel 9 de noviembre de 1989 un borrador de un plan para relajar los controles fronterizos y se esperaba que en aquella reunión se diesen más detalles, así como información sobre los resultados de una reunión del Partido Comunista.

Días atrás, se produjo una manifestación en la céntrica Alexanderplatz, donde más de medio millón de personas exigían reformas en el Gobierno, aunque no fue la única. Durante las semanas previas a aquella rueda de prensa, los ciudadanos de Alemania oriental salieron a las calles en numerosas ocasiones para protestar contra el Gobierno comunista, exigiendo su derecho a la libertad de expresión, así como la posibilidad de viajar adonde quisieran.

La construcción del Muro llegó de la noche a la mañana, literalmente: comenzó en la madrugada del 12 al 13 de agosto de 1961 por órdenes de Walter Ulbricht, jefe de Estado de la RDA. Se levantó con el pretexto de ser un muro de contención, un método de resistencia antifascista, aunque su objetivo en realidad era evitar que los jóvenes siguiesen marchándose a buscar mejores oportunidades.

Entre los años 1949 y 1961, cerca de tres millones de personas habían abandonado Berlín oriental. Cada día, medio millón de personas cruzaba la frontera en ambas direcciones, lo que hacía ver la enorme diferencia en las condiciones de vida de ambos lados. Aquellas desigualdades seguían siendo evidentes a pesar de la construcción del Muro.

«Empezó la rueda de prensa. El señor Schabowski iba contando lo que habían hecho, todo mentira, pero en un punto de su intervención admitió que 'puede ser que hayamos cometido algunos errores'. Finalmente, me dio la palabra», rememoró Ehrman en un acto organizado por la Embajada alemana, la Oficina de Turismo de Alemania en España y el Goethe-Institut en 2019.

Günter Schabowski

El periodista italiano inquirió al portavoz del Gobierno comunista: «Soy Riccardo Ehrman, corresponsal italiano. Usted ha hablado de errores. ¿No cree que han cometido un error al anunciar una ley de viajes hace pocos días que no cambia nada, porque todo será igual de difícil que hasta ahora?».

La pregunta de Ehrman fue crucial. Dicha ley había provocado un éxodo de miles de alemanes a través de las fronteras de Checoslovaquia y Hungría. El descontento de la población por las reformas políticas y económicas de la URSS hacía ver el final de la RDA más cerca.

La pregunta del periodista pilló por sorpresa al portavoz alemán, que se apoyó en los papeles y dijo que, para evitar más problemas, «los viajes privados al extranjero se pueden autorizar sin la presentación de un justificante». Aquella respuesta dio a entender que los ciudadanos de la RDA podrían ir al Oeste sin pasaporte ni visado, solo presentando el carné de identidad o un documento parecido.

Tal y como recordó el periodista italiano, «en el momento en que Schabowski anunció que podrían viajar libremente sin pasaporte, sin visado, tuve clarísimo que el Muro de Berlín había caído. No obstante, hice otras tres preguntas para asegurarme de que había entendido bien».

Tras asegurarse de que las nuevas normas eran válidas también para Berlín Oeste y sin pasaporte, el corresponsal de ANSA preguntó cuándo entraría en vigor aquella medida. Schabowski contestó hojeando sus notas: «A mi entender, entra en vigor... con efecto inmediato... ahora mismo».

Debido a los nervios, el portavoz alemán cometió un error gravísimo: no leyó la segunda página del documento, en la que se establecía que la medida tendría efecto desde el día siguiente, pero ya era demasiado tarde.

Los ciudadanos de la RDA son bienvenidos en Bösebrücke , 10 de noviembre de 1989Bundesarchiv / Wikimedia Commons

«Me di cuenta de la inmensidad del anuncio. Fui corriendo a llamar por teléfono a Roma y a enviar por télex la noticia. Sorprendentemente, solo otra persona en aquella rueda de prensa entendió lo que habían significado las palabras de Günter Schabowski. Fue un diplomático, jefe de prensa de la representación permanente de Bonn en Berlín Este. Este señor entró en la cabina de teléfono conmigo y le comunicó lo ocurrido, creo que al canciller [Helmut] Kohl, que estaba de visita oficial en Varsovia y que regresó rápidamente», relató el periodista italiano en el encuentro de 2019 en Madrid.

La noticia se difundió como la pólvora y miles de berlineses del Este se trasladaron a los puestos de control y exigieron pasar al otro lado. Pocas horas después de aquella interacción, el Muro de Berlín había caído.