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Toma de Pensacola en 1781. Gálvez franqueó la barra de la bahía a bordo de su propio bergantín y al grito de «Yo solo»

La flota española que decidió la victoria de Pensacola y ayudó a la independencia de EE.UU.

La llegada de la escuadra de José Solano permitió a Bernardo de Gálvez culminar el asedio de Pensacola, una operación decisiva que arrebató a los británicos la Florida occidental y alivió la presión sobre las tropas de George Washington

El 4 de julio de 1776, el Congreso Continental de las Trece Colonias aprobaba la Declaración de Independencia. Al año siguiente, Benjamin Franklin solicitaba y obtenía ayuda de Francia. España, finalmente, entraría en guerra con Gran Bretaña tras el Tratado de Aranjuez.

El brigadier Bernardo de Gálvez se encontraba como gobernador de la Luisiana cuando el 29 de junio de 1779 España declaraba formalmente la guerra a los británicos. Gálvez sabía que el enemigo planeaba atacar Nueva Orleans, dada la escasa guarnición que poseía y, como los refuerzos solicitados a La Habana tardaban en llegar, decidió tomar la iniciativa.

Por España y por el rey, Gálvez en America, donde se muestra al militar español Bernardo de Gálvez durante la Batalla de PensacolaAugusto Ferrer-Dalmau

Con algunos veteranos, unas milicias bisoñas y la incorporación de tribus indias amigas, inició una expedición victoriosa por la cuenca del Misisipi, capturando varios fuertes británicos que no esperaban la acometida. De esta forma, se privó al enemigo de la utilización del río para el movimiento de sus tropas, con gran contento del líder estadounidense George Washington.

Recibidos los refuerzos prometidos, Gálvez preparó una nueva expedición para la conquista de Mobile, que poseía un fuerte con 300 hombres y suponía el paso previo para el ataque a Pensacola, donde se encontraba el grueso de las fuerzas británicas de Florida.

El 14 de enero de 1780 salió el ya mariscal Gálvez al frente de una fuerza de 1.200 hombres con doce embarcaciones, esperando que se le unieran otros 2.000 desde La Habana. Al llegar a las inmediaciones de Mobile, un temporal hundió varios buques, mientras al mariscal se le unían solamente 500 hombres del refuerzo prometido, acompañados del material de asedio.

De nuevo, Gálvez no esperó nuevos refuerzos e inició el asedio, consiguiendo la rendición del fuerte Charlotte antes de que llegara la esperada ayuda británica desde Pensacola.

La arribada de una gran flota a Cuba en agosto, liderada por el jefe de escuadra José Solano, que transportaba una fuerza de 12.000 hombres para apoyar las operaciones del Caribe, permitió la formación de una gran expedición para la toma de Pensacola.

Batalla de Pensacola

Sin atender la advertencia de Solano de un inminente mal tiempo, partió la expedición el 16 de octubre con 4.000 hombres para ser alcanzada a los dos días por un huracán, que hundió varios navíos y dispersó al resto. Tras varios meses de discusiones sobre la conveniencia de preparar un nuevo ataque, la llegada de Francisco Saavedra, comisario real enviado para acelerar las operaciones, fue decisiva para la formación de una nueva fuerza, algo inferior a la anterior.

El 9 de marzo de 1781 llegaba a las inmediaciones de la isla de Santa Rosa una flota de 32 buques que transportaba 1.500 hombres; la isla protegía la bahía de Pensacola por el sur. La infantería desembarcada en la isla apresó a la pequeña guarnición británica que custodiaba una batería. Gálvez pretendía entrar en la bahía para un desembarco en su interior cuando el buque del capitán de navío Calbo, al mando de la fuerza naval, encalló, comprobando que la sonda del estrecho de acceso a la bahía le dificultaba el paso.

Tras una fuerte discusión entre ambos mandos, Gálvez decidió entrar en la bahía él solo, a bordo de un bergantín de su propiedad, mientras era cañoneado por una batería británica que protegía el estrecho. Calbo, finalmente, permitió que las fragatas que lo acompañaban, de menor calado, así como los mercantes, penetraran y procedieran al desembarco de tropas. Afortunadamente, la batería británica apenas causó daños en los buques que atravesaron el estrecho.

El coronel Ezpeleta llegó a la zona con 900 hombres y dos cañones después de una dura marcha desde Mobile. Pero la fuerza desembarcada no era suficiente para apresar el fuerte George y dos reductos que defendían la ciudad. Mientras, fuerzas indias aliadas de los británicos hostigaban el campamento de asedio.

A La Habana llegó información de las dificultades de Gálvez y, el 19 de abril, llegaron los refuerzos necesarios con una flota hispanofrancesa bajo el mando de José Solano. Desembarcaron 1.500 españoles y 800 franceses, a los que se unieron 1.500 marineros de las dotaciones.

José Solano y Bote frente a la Bahía Santa Rosa viene al rescate del General Gálvez

Ahora, con 7.800 hombres, pudo iniciarse un efectivo asedio que culminó con la capitulación británica el 10 de mayo. Con esta victoria, los españoles lograrían el control de la Florida occidental, obligando a los ingleses a abrir un nuevo frente en el sur para alivio de las tropas norteamericanas que peleaban al norte.

Carlos III envió banderas apresadas como trofeo a las catedrales de Santiago y Sevilla, así como al Pilar de Zaragoza. José Solano y Bernardo de Gálvez fueron ascendidos a teniente general. Con cierto retraso, en 2014, un cuadro de Gálvez fue colocado en el Capitolio estadounidense en reconocimiento a su apoyo, al tiempo que fue nombrado ciudadano de honor de los EE.UU.; mención que comparte con solo otras siete personas, entre las que figuran Lafayette y Winston Churchill.

  • Enrique Tapias Herrero es académico de la Academia de las Artes y Ciencias Militares, doctor en Historia por Sevilla y capitán de navío de la Armada (R).