Abd el-Krim en una entrevista con Luis de Oteyza para el diario 'La Libertad'
El error de Abdel Krim que ha permitido el Marruecos actual
De haber aceptado la tutela de España para llevarles hacia la independencia como Madrid quería, hoy existiría una Republica del Rif y una República Saharaui
Cuando el rey Alfonso XIII encomendó formar gobierno al general Miguel Primo de Rivera, un militar regeneracionista, esté llevaba en su programa de gobierno el abandono por España de su Protectorado Marroquí.
Su abierta posición abandonista le llevó a chocar con Franco, entonces jefe de la Legión, en Ben Tieb. El 10 de julio de 1924 Primo de Rivera llegó a Ceuta y el 18 a Melilla. El general Sanjurjo ordenó al teniente coronel Franco, jefe del Tercio de Extranjeros, que ofreciera una comida a Primo de Rivera. Durante esta se produjo un choque entre los militares africanistas, liderados por Franco, y el abandonista Primo de Rivera por causa de la negativa de estos a retirarse de unos territorios que tanta sangre les había costado.
Los enemigos de España y del jedive, delegado del títere sultán de Marruecos en la zona bajo administración española, era el líder de los Beni Urriagel Mohamed Abdel Krim Ben, un líder rifeño enemigo de España, de Francia y del insignificante sultán marroquí, al que se habían unido una gran parte de los guerreros tribales del norte del actual Marruecos.
Bajo el mando de Abdel Krim fue proclamada en septiembre de 1921 la Republica del Rif, formada por una coalición de tribus rifeñas que, durante la Guerra del Rif, se autoproclamaron independientes del sultán de Marruecos.
Abd el-Krim y los dirigentes rifeños y yebalíes se negaron a aceptar la soberanía del Sultán sobre su país que le exigían las potencias europeas como condición para establecer la paz.
En 1926 la República del Rif, en su máxima extensión, estaba formada por 56 grandes regiones tribales, a su vez divididas en subregiones: Las tribus del Rif bajo el protectorado español, la tribu de Tánger (Fahs), la tribu de los Yat Iznassen (Región de Berkane) implicada en el bombardeo de Tánger en 1844 y citada en el himno nacional bereber rifeño, así como las cuatro tribus de Triffa.
En cumplimiento de sus promesas Primo de Rivera ordenó el abandono de parte del territorio ocupados por las tropas española en su zona del Protectorado mediante la operación militar conocida como Retirada de Xauen (finales de 1924).
Pero el envalentonamiento de los partidarios de Abdel Krim, que comenzaron a hostigar a las tropas francesas que hasta entonces había respetado, forzó a Primo de Rivera a zanjar el problema marroquí con una gran operación militar, el Desembarco de Alhucemas (8 septiembre de 1925), que no solo supuso el fin del abandonismo por el dictador sino el principio del fin de la guerra de Marruecos, que se cerró con una victoria total de las tropas españolas.
La falta de realismo de Abdel Krim forzó al Ejército español a derrotar totalmente a las harkas rifeñas y yebalíes. El sueño de una república independiente en el norte de Marruecos, que habría sido posible con la mezcla del aceite y el agua que formaban el abandonista Primo de Rivera y el nacionalista rifeño Abdel Krim, fue imposible.
Derrotado, el líder rifeño, traicionado por algunos de sus antiguos correligionarios, antes de ser juzgado por los españoles, prefirió entregarse a las tropas francesas en 1926. Estuvo bajo custodia francesa en Fez. Las autoridades coloniales francesas decidieron deportarle a la isla de la Reunión, una posesión francesa de ultramar próxima al Madagascar francés.
En Reunión las autoridades francesas le facilitaron una cómoda vivienda y también la percepción de un generoso salario anual. España reclamó la extradición de Abdel Krim en vano. Durante su etapa en el exilio, el antiguo líder rifeño mantuvo su discurso anticolonialista.
Tras 21 años en Reunión, en 1947, a la edad de 64años, logró permiso del Gobierno francés para trasladarse a la metrópoli. Sin embargo, Abdel Krim logró escapar durante una escala en la ciudad egipcia de Puerto Saíd. El rey Faruq I lo acogió como refugiado. Desde Egipto encabezó el Comité de Liberación del Magreb. En 1956, tras la independencia de Marruecos, rechazó la oferta del rey Mohammed V de regresar con honores a su patria. Murió en El Cairo en 1963.
Si Abdel Krim se hubiese rendido a los españoles Primo de Rivera habría cumplido su promesa de retirada lenta del Protectorado y habría dado paso a una República del Rif que mirase hacia Madrid, alejada de las maniobras de París y del sultán de Rabat. Hoy el Marruecos de Mohamed VI no tendría frontera con España y sería una nación más insignificante de los que en realidad ya es.
Rifeños, en los años 20, y Polisarios, en los 70, no vieron en España una nación amiga –en los parámetros de cada momento histórico–, sino una potencia colonial al estilo de Francia o Inglaterra.
De haber adoptado estos dos pueblos actuaciones políticas conciliadoras con unos gobiernos que ya habían anunciado su voluntad de darles la independencia, muy diferentes a las que adoptaron, de haber aceptado la tutela de España para llevarles hacia la independencia como Madrid quería, hoy existiría una Republica del Rif y una República Saharaui. ¡Pero esto es ya historia ficción! Lo que si es cierto es que entre rifeños y saharauis existe un odio hacia la nación marroquí que España no comprende y que por motivos de justicia histórica debía ver con buenos ojos.