Alférez de los Tercios Españoles, siglo XVII. Oleo de Augusto Ferrer-Dalmau
Domingo de Toral y Valdés, el soldado español que cruzó Persia a pie en el siglo XVII
Una figura real y, de hecho, uno de esos personajes fascinantes —y poco conocidos— que parecen sacados de una novela de aventuras del Siglo de Oro
Domingo de Toral y Valdés nació en 1598 en Villaviciosa (Asturias). Fue soldado, aventurero, viajero y escritor, otro ejemplo de hombre de espada y pluma. Pertenece a ese tipo de figuras del siglo XVII que hoy llamaríamos «soldados de fortuna» o héroes imperiales españoles. Su vida encarna el Siglo de Oro aventurero.
Pasó por los Tercios de Flandes. Se alistó como soldado en una compañía reclutada para las guerras de Flandes y sirvió en unidades españolas en Europa, en el contexto de la guerra de los Países Bajos y del auge tardío del Imperio español. Encaja en el tópico del momento: el joven pobre y de vida errante que entra en el Ejército como forma de ascenso social.
Aquí comienza lo extraordinario. Tras su etapa en Europa, viajó a la India portuguesa y se embarcó hacia Goa, centro del Imperio portugués en Asia, donde sirvió como militar y participó en acciones bélicas en el océano Índico y en África oriental, como las desarrolladas en Mombasa.
El episodio más espectacular de su vida fue el cruce de Persia a pie. Tras enfrentarse con las autoridades de la India, decidió regresar a España y lo hizo por tierra, atravesando Asia.
Su recorrido aproximado fue el siguiente: salió de Ormuz, en el golfo Pérsico, y atravesó Persia —el actual Irán—, Mesopotamia —el actual Irak, incluida Babilonia— y Siria. Después llegó a la costa mediterránea, se embarcó y regresó a España. Alcanzó Barcelona en 1634.
Sí, cruzó Persia prácticamente a pie y por rutas terrestres peligrosísimas en pleno siglo XVII, sin infraestructuras modernas.
Conservamos su propio relato: la Relación de la vida del capitán Domingo de Toral y Valdés. Es una autobiografía conservada en un manuscrito de la Biblioteca Nacional y publicada posteriormente por varios historiadores. Se trata de un texto muy crudo en el que describe la miseria del soldado y los abusos sufridos.
Portada del libro 'Relación de la vida del capitán Domingo de Toral y Valdés'
Es un testimonio excepcional por varias razones: forma parte de las obras memorialísticas de los soldados del Siglo de Oro, prefigura la literatura de aventuras y muestra el funcionamiento real del Imperio. Narra sus experiencias en Flandes, la India y las rutas comerciales. Es, además, un relato desengañado en el que critica con amargura la falta de recompensas del Estado con sus militares.
No es un documento neutral, sino autobiográfico, y contiene los elementos propios de una vida marcada por la miseria, los viajes y el aprendizaje.
El relato comienza con su juventud. Nació en el seno de una familia pobre de Asturias y se trasladó a Madrid para trabajar como criado, pero tardó poco en huir porque detestaba la vida servil. Pasó años vagabundeando por España y él mismo se describió como una especie de «Lazarillo de Tormes» real.
Desde el principio, su libro no idealiza nada. Presenta una vida dura, sin épica inicial. Tras su juventud errante, descubrió el mundo militar: se alistó como soldado, marchó a Flandes y participó en distintas campañas.
En esta parte aparecen algunos de los temas centrales del relato: el hambre, las enfermedades, la dureza de la disciplina y la presencia cotidiana de la muerte. No deja espacio para la glorificación de los Tercios, sino que muestra la fatiga, la precariedad y la lucha por la supervivencia. Ofrece, así, una imagen del Imperio visto desde abajo.
El interés de su biografía aumenta cuando sale de Europa. Viaja a la India portuguesa, concretamente a Goa, y participa en conflictos en el Índico y en África. Describe puertos, soldados y comerciantes, y el libro se convierte en una crónica global de los imperios español y portugués.
También muestra sus conflictos con la autoridad, un elemento constante de la obra. Tuvo problemas con sus superiores porque discutía con los mandos y criticaba la Administración.
El episodio central de su biografía es el regreso desde Persia, cuyo imperio atraviesa. Este es uno de los momentos culminantes del libro. Tras enemistarse con las autoridades en Asia, decidió regresar a España y lo hizo por tierra desde Ormuz e Isfahán. Cruzó Babilonia y Siria, llegó al Mediterráneo y, finalmente, a España.
El relato incluye peligros, hambre, contactos con distintos pueblos y descripciones de rutas comerciales. En definitiva, constituye una auténtica crónica de viajes del siglo XVII.
Este es el núcleo del libro. Toral escribe porque siente que ha vivido mucho, ha servido al rey y no ha recibido recompensa. El tono es sobrio, amargo y crítico. No busca gloria, sino justicia o reconocimiento.
La vida del soldado aparece como dura y precaria, marcada por el hambre, el abandono y la injusticia. Toral muestra un mundo grande y peligroso, con culturas distintas y rutas complejas, en el marco de un viaje extremo. Su experiencia evidencia que el mérito no garantiza la recompensa. Esta es una de las ideas más modernas del texto.
El libro se caracteriza por un lenguaje directo, escaso en retórica y abundante en experiencias vividas. Mezcla autobiografía, crónica de guerra y relato de viajes. Es casi una novela de aventuras, pero real: la vida de un soldado pobre del siglo XVII, sus campañas en Europa y Asia y su increíble viaje de regreso a través de Persia.
Los historiadores consideran su relato bastante verosímil dentro de su género.