Representación clásica de Hermes y Atenea

Representación clásica de Hermes y AteneaWikipedia

Picotazos de Historia

Sobre Homero, Christopher Nolan, ‘La Odisea’ y el amor a la patria

Es en este punto que Homero sitúa el verdadero regreso de Odiseo. El viajero ha llegado a su hogar cuando reconoce ante su padre su identificación con la tierra donde nació

Es curiosa la similitud que encontramos entre diferentes religiones y mitologías. Por ejemplo, las Moiras griegas, lo mismo que las Parcas romanas, tienen su equivalente con las Nornas. Estas son otras tres hermanas de la mitología escandinava, que tienen la misma actividad que sus colegas de Roma y Grecia y que residen junto a las raíces del gran árbol –es un fresno– Yggdrasil.

Entre los nórdicos Loki era el dios del engaño y la mentira, pero su padre, el poderoso Odín, bendecía las astucias y estratagemas propias de los buenos caudillos. Cuando un grupo de guerreros embarcaba para una expedición vikinga (termino que deriva de la palabra del noruego antiguo «vik» y que significa bahía o cala) sabían que el robo y el saqueo se alternarían con el comercio de los bienes conseguidos y los esclavos capturados, formando un todo perfectamente lógico para ellos.

Para esos vikingos la figura del dios griego Hermes o el romano Mercurio, ambos protectores y patrones de los comerciantes y de los ladrones, no eran incoherentes. Diferentes caras de la misma moneda, debían de pensar.

En la mitología grecorromana Hermes/Mercurio es el prototipo del ladrón. Hijo de Zeus y de la pléyade Maia –quien era hija del titán Atlas–, mostró desde pequeñito una clara orientación y capacidad, y es que estando todavía en la cuna se escapó y robó a su hermano Apolo unas vacas que apreciaba mucho.

El robar al dios de la adivinación no es la más sabia de las decisiones, como se demostró cuando Apolo fácilmente adivinó quién había sido. Este se sorprendió de la precocidad del delincuente. Los hermanos terminarían haciendo las paces y estrecharían vínculos que fortalecerían la amistad entre ellos.

Hermes fue nombrado heraldo de los dioses y de la voluntad de Zeus Olímpico, pero eso no le impidió seguir haciendo de las suyas. Ejemplo: a sus tías, las Pléyades, les robó la ropa mientras se estaban bañando en un río. Después les devolvió las ropas. Vamos, que fue una travesura.

El dios y heraldo, junto con su hermano Apolo, sedujeron y yacieron con una princesa focia llamada Filónide. Ella era nieta de Eolo, guardián de los vientos, quien entregará a Odiseo una bolsa en donde se encierran todos excepto el que le conduce a su Ítaca.

Cerca de las costas del hogar, la tripulación de la nave de Odiseo se aprovecha del sueño de este para abrir la bolsa, pensando que contiene un tesoro que no quiere compartir. Los vientos liberados devolverán la nave en la que viajan a la isla de Eolo, quien comprenderá que los dioses no favorecen al héroe.

Volvamos con Filónide. La chica dará a luz a dos hijos de distintos padres: Filamón hijo de Apolo y Autólico hijo de Hermes. Sigamos con el hijo de Hermes.

El heraldo estaba tan encantado con su hijo que le concedió el don de ser tan habilidoso ladrón que nunca fuera atrapado, además tenía el poder de transformar lo sustraído de manera que su legítimo dueño no pudiera reconocerlo y reclamarlo.

Autólico se las tendría con su tío abuelo Sísifo, hijo de Eolo, a quien le estuvo robando el ganado. En esta ocasión la habilidad de uno fue sobrepasada por la astucia del otro, ya que Sísifo identificó su ganado porque había tenido la precaución de hacerles una muesca en las pezuñas.

Autólico se quedó sorprendido y admirado de la astucia de su tío abuelo y, mientras recogía el ganado que le había robado a Sísifo, le agasajó en su casa durante varios días. Pero los dioses y héroes griegos eran tremendos y no dejaban pasar oportunidad de demostrarlo: Sísifo sedujo y dejó embarazada a la hija de Autólico, de nombre Anticlea.

Es en este punto en el que la historia que les estoy narrando se conecta con la actualidad; en concreto, en relación con la reciente película estrenada por el director de cine Christopher Nolan: La Odisea. La embarazada Anticlea casó con Laertes, rey de Cefalonia, y le coló el cuquillo como propio.

Llamado Autólico a conocer a su nieto, Anticlea le pidió que le diera nombre. El abuelo, recordando el resentimiento que había generado por su afición a lo ajeno, decidió llamar al niño Odiseo. El nombre está relacionado con una palabra griega que significa «aquel que sufre o provoca odio/resentimiento». Al darle este nombre influirá en el destino del niño.

Los grandes autores de las tragedias (Esquilo, Sófocles, Eurípides, etcétera) no dudarán de que la paternidad de Odiseo/Ulises viene por el lado de Sísifo. De ahí la astucia de Odiseo, «fértil en ideas».

Homero, autor de La Ilíada y La Odisea, pone la paternidad del héroe en el rey Laertes, que había acompañado al héroe Jasón en su aventura en búsqueda del vellocino de oro. El rey de Cefalonia (y de Ítaca) fue un argonauta, un miembro de la tripulación de la nave Argos, que llevó a Jasón y sus amigos en la gran aventura.

En La Odisea el protagonista, tras acabar con los pretendientes que tanto importunan a la paciente Penélope, va en busca de su padre Laertes. El anciano se ha recluido en una granja, abrumado por el dolor que le produce la certeza de que ha perdido a su hijo.

Al principio Odiseo no revela su identidad. Los años y el sufrimiento le han cambiado mucho de manera que el único que le ha reconocido inmediatamente ha sido su fiel perro Argos para morir al poco, pero viendo el dolor de su padre acabará revelándose. Más de manera indirecta.

Odiseo nombrará todos los árboles que, siendo niño, recibió de Laertes. Y es que anciano de esa manera empezó a enseñar a Odiseo los principios de la agricultura y el amor a la tierra.

Es en este punto que Homero sitúa el verdadero regreso de Odiseo. El viajero ha llegado a su hogar cuando reconoce ante su padre su identificación con la tierra donde nació.

¡Ah, por cierto! La película es entretenida, pero a mí me gustó mucho más la versión interpretada por el actor británico Ralph Fiennes.

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