Blas de Lezo y la defensa de Cartagena de Indias en 1741

Blas de Lezo y la defensa de Cartagena de Indias en 1741El Debate (asistido por la IA)

«¡Dios te maldiga, Lezo!»: la humillante derrota del almirante Vernon ante España en Cartagena de Indias

La película Blas de Lezo: la lucha de mediohombre, un proyecto dirigido y guionizado por Guillermo Cabot, recrea la heroica defensa de Cartagena de Indias por Blas de Lezo en 1741, combinando la épica histórica con el uso de inteligencia artificial

España cuenta en su historia con numerosos personajes que merecen una película que narre sus grandes gestas. Sin duda, Blas de Lezo, almirante de la Armada española y uno de los mejores estrategas militares de la historia de España, sería uno de los primeros candidatos.

Por ello, Sonare Films lleva al gran público «la vida del almirante tuerto, manco y cojo que defendió Cartagena de Indias en 1741 contra una flota británica 15 veces superior», tal y como recoge en su portal oficial.

A través de campañas de mecenazgo e inversión privada, la productora ha sido capaz de realizar la primera película de carácter épico-histórico generada con inteligencia artificial titulada Blas de Lezo: La lucha de mediohombre.

«La tecnología nos permite contar, con medios que hasta hace poco eran impensables para un proyecto independiente, una historia que llevaba demasiado tiempo esperando a llegar a la pantalla», señala Guillermo Cabot, guionista y director de la película.

La histórica defensa de Cartagena de Indias

La victoria en Portobelo (Panamá) en 1739 infundió soberbia –el peor de los pecados y el origen de todos los demás– al veterano almirante Edward Vernon, que decidió continuar con los ataques de castigo a otros puertos españoles hasta llegar a Cartagena de Indias, conocida como la «llave de las Indias».

La batalla tuvo lugar en 1741 y enfrentó a más de 23.000 soldados británicos contra menos de 6.000 defensores españoles y milicianos comandados por el experimentado marino Blas de Lezo, que, «a pesar de sus heridas de guerra (cojo, manco y tuerto), lideró la defensa con gran determinación», recoge la página oficial del Museo Naval del Caribe.

Los números jugaban a favor de Vernon, pero se topó con la valentía y la destreza de los españoles. «Nunca un contingente estuvo más completamente equipado, y nunca tuvo la nación más razón para la esperanza en un éxito extraordinario», llegó a comentar Tobias Smollett, cirujano y escritor británico que participó en la batalla.

El ataque comenzó el 13 de marzo, cuando los ingleses trataron de debilitar las entradas de Bocachica y Bocagrande. En respuesta, Lezo ordenó reforzar por tierra y bloquear con navíos los fuertes más importantes: San Luis, San José y San Felipe de Barajas. Sin embargo, los ingleses bombardearon con dureza y, tras varios días de fuego, consiguieron atacar por tierra la fortaleza de San Luis de Bocachica.

Pero aquella sensación inicial de victoria pronto se convertiría en humillación: el virrey Sebastián de Eslava y parte de la guarnición comandada por el marino vasco se reagruparon en el castillo de San Felipe de Barajas. «El almirante Vernon esperaba una campaña rápida y se encontró con un penoso avance ante el castillo de San Felipe, en el que se acumulaban las bajas», señala la página web de la Academia de las Ciencias y las Artes Militares (ACAMI).

Con ingenio, Blas de Lezo ordenó cavar fosos al pie de las murallas de la ciudad, «de forma que cuando los ingleses pusieron sus escaleras de asalto comprobaron que no eran suficientemente altas. Mientras, los cadáveres ingleses se acumulaban en el campo, donde se descomponían debido al calor, y las enfermedades diezmaban a los atacantes», señala el portal de ACAMI.

Vernon planificó la ofensiva final entre los días 18 y 20 de abril en la fortificación de San Felipe, pero fue en vano. Los 3.000 hombres que lideró el general Wentworth se encontraron con la embestida de los españoles, que, avisados del ataque sorpresa que querían llevar a cabo los ingleses, consiguieron repeler la ofensiva. El almirante inglés no consiguió tomar el fuerte y sufrió numerosas bajas, más que los españoles.

Vernon, que se negaba a aceptar la derrota, prosiguió con un incesante cañoneo sobre las posiciones españolas hasta que el 8 de mayo comenzó la retirada británica, que finalizó el 20 de ese mes con un número de bajas desolador: «3.500 muertos en combate, otros 2.500 por enfermedades y 7.500 heridos», recoge la Academia de las Ciencias y las Artes Militares.

El desastre fue igual de devastador para la flota comandada por Vernon: «los ingleses perdieron 50 barcos además de 1.500 cañones capturados o destruidos por los españoles», detalla la ACAMI.

«¡Dios te maldiga, Lezo!». Con esta expresión, el almirante británico habría exteriorizado su frustración tras la humillante derrota. Blas de Lezo, por su parte, ya le había advertido en una carta de que «el ánimo que le faltó a los de Portobelo, me hubiera sobrado para contener su cobardía».

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