22 de mayo de 2022

El presidente de EE.UU. Joe Biden

El presidente de EE.UU. Joe BidenGetty Images via AFP

La reforma electoral de Biden naufraga sin el apoyo de los demócratas

Manchin y Sinema quieren mantener el filibusterismo para aliviar la división americana

El presidente de Estados Unidos ha quedado en evidencia en la Cámara de Representantes, y la culpa es de sus propios demócratas. A principios de semana, Joe Biden propuso una reforma electoral sin precedentes, que busca redefinir las condiciones de voto de los estadounidenses. Para ello, debe primero derogar el filibusterismo, mecanismo que exige 60 votos de la cámara para aprobar nuevas legislaciones.
Biden ya predijo que esta cláusula se interpondría en su proyecto, ya que la Cámara se divide equilibradamente entre 50 demócratas, y 50 republicanos. Sin embargo, no esperaba encontrarse con el rechazo de dos de sus senadores: Joe Manchin, y Kyrsten Sinema.
«No apoyaré acciones que empeoren la subyacente enfermedad de la división en nuestro país», defendió Sinema su decisión de dar la espalda al presidente en el Senado.
«Este tipo de reformas ayudan a tratar los síntomas de la enfermedad, pero no llegan a curarla totalmente», añadió.
La representante del Estado de Arizona se enfrascó en un apasionado discurso meras horas antes de hacerlo Biden, para declarar ante sus colegas que no apoyaría la supresión del filibusterismo bajo ninguna circunstancia.
Los representantes republicanos celebraron las palabras de la demócrata. Alabaron sus esfuerzos por «proteger» el Senado. «Fue extraordinariamente importante», elogia Mitch McConnell, presente durante el discurso. Lo tilda de «sobresaliente acto de valentía política» que «salvó la institución del Senado».
Pero la determinación de Sinema deja sin alternativas a los demócratas: pierden impulso para esta iniciativa, que tachan de «vital» para preservar la democracia en estados con acceso limitado a las urnas.
«Como con las pasadas propuestas importante de derechos civiles, volveremos a intentarlo una segunda vez», animó Biden al salir de la sesión con las manos vacías. «Por ahora hemos fracasado».
En un último esfuerzo por persuadir a Sinema y al senador Joe Manchin (que tampoco apoya la reforma), de unirse a su causa, el presidente se reunió con ambos en la Casa Blanca y dialogó sobre las medidas de derecho electoral. No pareció  haber convencido a ninguno de los dos.  
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