28 de noviembre de 2022

Boris Johnson, primer ministro británico, y Vladimir Putin, presidente ruso

Boris Johnson, primer ministro británico, y Vladimir Putin, presidente rusoAFP

Boris Johnson y Vladimir Putin buscan por teléfono una «solución pacífica» para Ucrania

Ambos líderes abogan por un «espíritu de diálogo»

El primer ministro británico, Boris Johnson, ha logrado dejar de lado su crisis personal durante exactamente un día y medio; regresó de Kiev tras dar una conferencia junto a su homólogo ucraniano Volodymir Zelensky, y pudo retomar la llamada con Vladimir Putin previamente cancelada.
«Lo que voy a decirle al presidente Putin, […] es que creo que todos debemos dar un paso atrás», había contado Johnson a reporteros, de cara a la llamada abortada el pasado lunes. «Una invasión sería un desastre absoluto para el mundo», añadió, ya que la gente ucraniana «resistiría agria y sangrientamente». Un comunicado de Downing Street insistió en que el premier subrayaría la obligación de que Rusia, «se involucre diplomáticamente».
Sin embargo, la llamada entre ambos políticos empezó de forma hostil. El presidente ruso, Vladimir Putin, le dijo es al primer ministro británico, Boris Johnson, que la OTAN no demostró ninguna voluntad de tomar en cuenta las garantías de seguridad exigidas por Moscú para resolver la crisis en Ucrania, informó el Kremlin.
«Hemos observado la falta de voluntad de la OTAN para responder adecuadamente a las bien fundadas preocupaciones de Rusia», le dijo Putin a Johnson, según un comunicado del Kremlin.
Por otra parte, ambos líderes coincidieron en la necesidad de encontrar una «solución pacífica». Acordaron aplicar un «espíritu de dialogo» a las tensiones fronterizas, para resolver a través de la diplomacia la crisis que podría convertirse en guerra. La resolución llega en un momento de escalada; el presidente Joe Biden ha ordenado el despliegue de 3.000 soldados estadounidenses a los países vecinos a Ucrania.
También destacaron el diálogo entre sus gobiernos sobre temas como el cambio climático, Afganistán y el programa nuclear de Irán.
La falta de apoyo de Reino Unido a Ucrania no pasó desapercibida. Los principales reproches apuntaban a que el líder de Reino Unido estaba «distrayendo a su Gobierno» con el alboroto de las fiestas de su gabinete, en vez de apoyar en la defensa de Ucrania. Por eso, programó tanto el viaje a Ucrania como la llamada con Putin, organizó una reunión entre su ministra de Exteriores, Liz Truss, y el ruso Sergei Lavrov, y duplicó las tropas que enviará al ejército de la OTAN. Además, destinó un fondo de 88 millones de libras para la lucha contra la corrupción en Ucrania.
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