30 de septiembre de 2022

Vladimir Putin y Emmanuel Macron en su encuentro del pasado 7 de febrero en el Kremlin

Vladimir Putin y Emmanuel Macron en su encuentro del pasado 7 de febrero en el KremlinEFE

Ucerania

Macron intenta seducir a Putin para que dé marcha atrás en Ucrania

El presidente de Francia trata de conseguir pruebas convincentes para Occidente de que Ucrania está segura y no debe temer una invasión rusa

Al día siguiente de las mega maniobras que presidió Vladimir Putin, en un alarde de poderío militar, el presidente de Francia, Emmanuel Macron y el líder ruso tratan de bajar la temperatura del clima que se respira en Occidente tras la Conferencia de Seguridad de Múnich. Macron busca pruebas concluyentes o convincentes, de que Ucrania está segura y no debe temer una invasión rusa.
Macron, vía telefónica, vuelve al teatro de operaciones diplomáticas en otro intento de modificar un escenario que mantiene al mundo en vilo. Los últimos acontecimientos y el cruce dialéctico de la desconfianza manifiesta, han generado mayor inquietud y preocupación. La caravana humana de ucranianos que huye de su país en la región del Donbás, porque los separatistas anuncian que el Gobierno legítimo les atacará no es una buena señal. Tampoco el frecuente fuego cruzado entre las fuerzas independentistas y las del Estado constitucional o la explosión del viernes de un coche bomba en Donetsk.
Las alarmas se encienden y se apagan de forma intermitente y la retórica de diferentes líderes no facilita un clima de serenidad. Joe Biden parece no cansarse de repetir que está seguro que Putin «ha adoptado la decisión» de invadir. Estados Unidos, después de errar en el primer pronóstico, sostiene que la invasión sigue siendo inminente.
Jens Stoltenger, secretario general de la OTAN, pese a la retirada progresiva de tropas rusas del cinturón de la frontera de Ucrania y las imágenes aéreas facilitadas por el Kremlin, insistió: «No vemos ninguna señal de desescalada en el terreno».
La OTAN dice que hay señales de que Rusia planea un «ataque a gran escala»

En la Conferencia de Seguridad de Múnich a Putin sólo le echó un cable China. La alianza con la potencia que más ampollas en Washington también fue criticada en el foro de los principales líderes de la OTAN.
Antes de que Macron y Putin intercambien impresiones y demuestren si es posible ver luz al final de un túnel que se está haciendo demasiado largo, el ministro de Asuntos Exteriores francés, Jean-Yves Le Drian puso su granito de arena en esta montaña de desconfianza: «Se dan todas las condiciones para una intervención masiva de las fuerzas rusas en Ucrania».
En el suma y sigue de la retórica de pre guerra se coló también la alemana Annalena Baerbock, al frente de la Cartera de Exteriores, al convocar a la prensa para hacer caso omiso al anuncio de repliegue y denunciar: «Con un despliegue sin precedentes de tropas en la frontera con Ucrania y demandas de la Guerra Fría, Rusia desafía los principios fundamentales del orden de paz europeo».
En este escenario, Macron y Putin tratarán hoy de tender puentes de entendimiento más sólidos de los que vemos hoy.
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