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27 de mayo de 2024

La prisión de Lefortovo, en Moscú

La prisión de Lefortovo, en MoscúAFP

54 días de guerra

La prisión de Lefortovo: así es la cárcel estalinista donde Putin encierra a sus peores enemigos

Perteneció al KGB, ahora al FSB, y encierra a presos políticos y presuntos terroristas contra el Estado ruso

Más que enfadado por su fracaso en Ucrania, que atribuye a información falsa recibida antes de la invasión, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, descargó su ira contra el FSB, servicio de seguridad ruso. Despidió a 150 de sus agentes y encarceló a su jefe, Sergei Beseda, acusado de fraude. El hombre que toda su vida cumplió órdenes penará sus culpas en la temida cárcel de Lefortovo, presidio de la era soviética.
El Kremlin dice que sospecha que Beseda era un agente secreto confabulado con la CIA. En Lefortovo, se enfrentará al aislamiento, a duchas heladas, y a intensas sesiones de interrogatorios, según filtraciones conocedoras de lo que pasa en esa especia de tumba para vivos.
Situada, desde hace más de un siglo, en el centro de Moscú, la cárcel siempre ha sido uno de los enclaves más enigmáticos de Rusia. Los agentes de inteligencia la utilizan desde hace décadas como centro de interrogatorios.
Su historia es larga y violenta. Durante el terror de la Gran Purga de Stalin, entre 1936 y 1938, el dictador soviético enviaba a los prisioneros políticos a Lefortovo, donde eran torturados o asesinados.
Actualmente, los presos de Lefortovo no son criminales corrientes; suelen ser personas sospechosas de haber cometido delitos que preocupan al Kremlin, como espionaje, terrorismo, y crímenes económicos de peso.
De hecho, el complejo administrativo de investigación del FSB está adosado al sector de aislamiento de Lefortovo. Según el testimonio de antiguos prisioneros, cada uno de los cuatro pisos del bloque de celdas tiene cinco calabozos. La mayoría son de aproximadamente 10 metros cuadrados, y los ocupan dos prisioneros. Las condiciones, comparadas al resto de cárceles rusas, son relativamente buenas.
La tortura en Lefortovo es fundamentalmente psicológica; así lo explicó la escritora Anne Applebaum a la revista americana Time. «Las prisiones soviéticas utilizan el aislamiento para debilitar a sus prisioneros, y volverlos más vulnerables en los interrogatorios», describió la experta. Además, agregó, juegan con la luz (demasiada, o demasiado poca), les dan comida insuficiente, los dejan sin mantas, y controlan su acceso a los baños y a las duchas.
Las celdas de Lefortovo solo tienen agua fría, y a los presos se les permite darse una única ducha semanal. Según Time, en la sección del penal donde están las celdas la temperatura es muy baja, y a los prisioneros no se les ofrecen los artículos necesarios para enfrentarse al frío.
Pero el frío sería lo menos grave. Lo más difícil de soportar para los presos suele ser la tortura mental, los interrogatorios, y la manipulación al que les someten sus verdugos.
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