30 de septiembre de 2022

El excanciller alemán Gerhard Schroeder en en San Petersburgo, Rusia.

El excanciller alemán Gerhard Schroeder en en San Petersburgo, Rusia.Olga Maltseva / AFP

El Partido Socialdemócrata alemán se harta de Schröder y trata de expulsarlo por su amistad con Putin

El partido estudia la posible expulsión del excanciller alemán tras recibir 17 solicitudes de agrupaciones socialdemócratas

El Partido Socialdemócrata alemán (SPD) evalúa hoy las demandas de expulsión presentadas por 17 agrupaciones de la formación contra el excanciller Gerhard Schröder por sus vínculos con el presidente ruso, Vladímir Putin, y con los consorcios estatales controlados por el Kremlin.
Una comisión del SPD de Hannover es la encargada de realizar esa evaluación, por ser ese el distrito por el que Schröder está afiliado al partido.
Se espera que a lo largo del día se presenten los resultados de esa evaluación, que podría derivar en una apertura de expediente y eventual amonestación contra quien fue presidente del partido, entre 1999 y 2004, y canciller del país, entre 1998 y 2005.
De prosperar una amonestación, podría iniciarse un procedimiento de expulsión del SPD, un proceso que puede prolongarse durante varios años, ya que debe pasar por sucesivos estamentos del partido, comisiones de arbitrio y correspondientes recursos, hasta llegar a una comisión federal.
La cuestión clave es si Schröder con su proceder ha causado daños al partido o vulnerado sus preceptos.
Las demandas han sido presentadas desde 17 asociaciones regionales de distintos puntos del país.
Sus críticas se dirigen contra los vínculos de Schröder con Putin, que el político socialdemócrata cimentó mientras estuvo en el poder y que ha mantenido después, incluso tras el inicio de la invasión rusa de Ucrania.
Fruto de esta relación fue la decisión de construir el gasoducto Nord Stream, acordada entre Berlín y Moscú unos meses antes de que Schröder dejara el poder.
Posteriormente pasó a ocupar cargos en consejos de administración o vigilancia relacionados con el gasoducto, que entró en funcionamiento en 2011.
Esta relación fue ya asunto controvertido en el SPD durante años y se agravó ahora con la guerra en Ucrania.
En medio de fuertes presiones, Schröder renunció en mayo a sus cargos en el consorcio petrolero ruso Rosneft, cuyo consejo de administración presidía desde 2017, y a su nominación para ingresar en el de Gazprom.
El excanciller, sin embargo, defiende sus vínculos personales con Putin, con quien se ha reunido en Moscú al menos en dos ocasiones tras el inicio de la invasión rusa de Ucrania, supuestamente para mediar.
En una reciente entrevista con un medio alemán, Schröder se ha reafirmado en su actitud y sostenido que no tiene nada de qué arrepentirse.
La cuestión es especialmente incómoda para el conjunto del SPD, cuya cúpula le ha instado reiteradamente a romper esos vínculos, lo mismo que su correligionario, el canciller Olaf Scholz.
El tripartito de Scholz con los verdes y los liberales suspendió el pasado febrero la puesta en funcionamiento del segundo tramo del gaseoducto, Nord Stream 2, cuya construcción se inició en 2011 y que debía reforzar los suministros de gas ruso directamente hacia Alemania a través del Báltico.
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