01 de octubre de 2022

Eufórico, el presidente de Argentina Alberto Fernández (Iz.) saluda al nuevo ministro de Economía, Sergio Massa, tras ser juramentado

Eufórico, el presidente de Argentina Alberto Fernández (Iz.) saluda al nuevo ministro de Economía, Sergio Massa, tras ser juramentadoLuis Robayo / AFP

Hispanoamérica

El plan de Massa para reflotar la economía de Argentina se queda corto

Argentina tiene uno de los índices de inflación más altos del mundo, con 36,2 % en el primer semestre y una proyección de 90,2 % para este año

Sergio Massa, un abogado de 50 años, asumió un espinoso encargo del presidente Alberto Fernández: concentrar bajo su mando tres carteras del área económica y productiva en medio de una profunda crisis, con una inflación disparada y una pobreza en alza.
Massa renunció a la presidencia de la Cámara de Diputados para jurar su nuevo cargo ante el Fernández en un concurrido acto en el participaron líderes políticos, empresarios y sindicalistas. El ahora «súper ministro» deberá enfrentar con una serie de medidas de salvataje económico para la maltrecha economía de Argentina.
«Es un tiempo para que todos, con mucha esperanza, unamos esfuerzos para salir adelante. (...) Tenemos una gran oportunidad como país, no la dejemos pasar por alto», dijo Fernández al tomarle juramento el pasado miércoles.

La Bolsa argentina registró ganancias al terminar la semana del nombramiento de Massa con un avance del 2,90 %

Su alto perfil político y su peso dentro de la coalición gobernante Frente de Todos (peronismo de centro-izquierda) le valió el apoyo de Fernández y de la vicepresidenta Cristina Kirchner, cuyos desencuentros de los últimos meses con el mandatario habían creado turbulencias en la economía.

Desde la asunción de Massa la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo del mercado negro se redujo

«Se necesitaba una figura fuerte que pueda transmitirle a la sociedad y a los agentes económicos cosas que se consensuen», opinó a la Afp Hernán Letcher, director del Centro de Economía Política Argentina.

Las primeras medidas

«Vamos a cumplir con la meta de 2,5% de déficit fiscal primario. Vamos a hacer todas las correcciones necesarias para cumplir con la palabra», dijo Massa en su primera conferencia de prensa tras ser juramentado.
La reducción del déficit de las finanzas públicas -el rojo en 2021 fue equivalente a 3% del PIB- fue comprometida por Argentina en un acuerdo crediticio por 44.000 millones de dólares suscrito este año con el FMI. Las metas implican también la baja del déficit a 1,9% del PIB en 2023 y a 0,9% en 2024.

El plan

Massa planea hacer despegar la economía argentina, la tercera de Hispanoamérica, mediante la explotación de recursos energéticos, así como del litio y potenciar la producción agropecuaria, principal fuente de divisas del país sudamericano.
Massa enfatizó que el gobierno argentino abandonará el recurso a la emisión monetaria para cerrar la brecha de las finanzas públicas, un mecanismo que debilita el peso y atiza la inflación.
«No le vamos a pedir más plata de emisión al Banco Central», afirmó, luego de semanas de ensanchamiento de la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo, informal o 'blue' (139 pesos por dólar y 298 pesos por dólar, respectivamente).
El 'superministro' enfrenta otro desafío central: aumentar las menguadas reservas internacionales disponibles, que según los analistas se encuentran en niveles críticos. Para lograrlo, Massa anunció un acuerdo con los exportadores para adelantar ventas y que ingresen al Banco Central unos 5.000 millones de dólares en 60 días.

Medidas insuficientes

«Dado el nivel de expectativas que se había generado, la sensación del mercado es que las medidas son insuficientes. El denominador común en todos los informes de los bancos de inversión es que la batería de anuncios se quedó corta a la hora de darle consistencia a la macroeconomía, especialmente desde el frente cambiario y de reservas, donde prácticamente no hubo definiciones», dijo a la Afp el economista Nery Persichini, de la consultora GMA Capital.

«La caída intradiaria de los bonos, a contramano de la deuda emergente, sería el reflejo de este desencanto», añadió Persichini.
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