Fundado en 1910
José María Faraldo

José María Faraldo, durante la entrevista en la redacción de El DebateJorge Ruiz

Entrevista | J. M. Faraldo, autor de Sociedad Z, La Rusia de Vladimir Putin

«La sociedad rusa seguirá siendo acallada a palos mientras no se hunda el sistema de Putin»

El escritor ofrece, en su libro, las claves para entender a la población rusa en la que, según su opinión, no se ha profundizado demasiado

José María Faraldo acaba de publicar Sociedad Z, La Rusia de Vladimir Putin (Báltica), para explicarse un poco a sí mismo «lo que estaba pasando» en Rusia; «y no tenía que ver, en mi opinión, con la geoestrategia, la geopolítica, sino con la sociedad que, en los últimos 20 años, ha ido construyendo Vladimir Putin».

«Y precisamente», continúa, «mi idea es que apenas hay trabajo sobre la sociedad de Rusia, hay muchos trabajos sobre los líderes, hay muchos trabajos sobre sobre el sistema político de Putin. Pero apenas hay ninguno sobre la sociedad. Y entonces yo quise intentar entender cómo era esa sociedad».

–¿Cómo es?

–Es una sociedad muy compleja, mucho más de lo que generalmente en Occidente nos creemos, donde la pintan con un solo color.

Es una sociedad en la que, por un lado, hay gente relativamente joven que son equiparables a cualquiera de los chavales de Europa occidental, que tienen las mismas preocupaciones, los mismos gustos. Conocen las redes y es lo que lo que les une al resto del mundo.

Portada libro Faraldo

Portada del libro Sociedad Z, La Rusia de Vladimir Putin, de José María FaraldoEd. Báltica

Luego tenemos una parte de la sociedad que está anclada todavía en unos resentimientos deudores de la época soviética, podríamos decir.

Y entre esos dos polos tenemos todas las posibilidades que se quiera. Pues hay gente que a veces cree un poco más en una cosa, a veces en otra. Hay gente que ha viajado mucho, pero sigue siendo muy nacionalista.

–Usted escribe cómo en Rusia «una sonrisa pública se ve como algo sospechoso».

–Bueno, eso es un apunte que podríamos decir más o menos antropológico. Casi una anécdota. Pero es cierto que en Rusia está mal visto ir sonriendo por la calle.

–¿De dónde proviene esa usanza?

–Seguramente provenga de la época de la Unión Soviética en la que si te veían sonriendo, ocultabas algo o eras feliz. Y tampoco se podía ser feliz tan claramente. Creo que tiene un poco que ver con eso.

–Con la guerra se sonríe aún menos.

–Ahora mismo la sociedad rusa es un poco complicada en este momento. Por un lado, hay una sensación de enormes problemas que están esperando, pero al mismo tiempo la vida sigue como tal. Entonces, la sonrisa por la calle tendría dos formas: una que estás de acuerdo con el régimen y otra que estás en contra.

–¿Ha servido la guerra para despertar a la sociedad rusa de su letargo?

–No, no ha servido. No ha servido porque, entre otras cosas, la sociedad rusa no estaba dormida.

–Despertarla de cierto letargo cívico.

–De la sociedad rusa en general podríamos decir que no tiene una acción cívica continua en todos sus aspectos.

Hay unas ciertas minorías que, en algún momento, como el año 2011-2012, llegaron a ser bastante amplias, sobre todo en las ciudades, en los medios urbanos, que tienen conciencia de que hay que cambiar las cosas, de que hay que modernizar el país y algunas veces han luchado por ello, y han perdido con el régimen.

En ese sentido, pues no podemos decir que no se ha despertado porque la gente que se despertó ya lo estaba. Lo que pasa es que la han acallado a palos. Eso es cierto.

José María Faraldo, en El Debate

José María Faraldo, en El DebateJorge Ruiz

–¿Y la siguen acallando a palos?

–Sí, y así va a seguir mientras no se hunda el sistema. Los controles son lo suficientemente potentes como para impedir que haya un malestar social mostrado o expresado públicamente.

–Pero la protesta de las familias de soldados enviados al frente y mal preparados, por cierto, persiste.

–Persiste. Pero hay que tener en cuenta que los soldados que se están enviando, en general, son de regiones rurales muy apartadas, donde las madres se pueden quejar, pero nadie las va a escuchar. El propio régimen las ha intentado cooptar: de hecho, hace poco recibió Putin a unas madres en el Kremlin.

–No a las que se quejaban.

–No, claro, a otras. Y también está claro que no hay demasiada posibilidad de que sean las propias madres las que tumben el régimen.

–Aun así, tienen su valentía.

–Por supuesto, cualquier persona que hoy día en Rusia, en la Federación Rusa, sea capaz de protestar de cualquier forma, contra cualquier tipo de opresión por parte del poder es absolutamente admirable. Porque es verdad que hay enormes multas por nimiedades, persecuciones legales de todo tipo, muertes, que podríamos llamar cívicas o civiles.

–¿Es decir?

–El dejar apartada de la sociedad a la gente que se queja. Es tan duro y tan difícil que merecen, por supuesto, nuestra admiración.

José María Faraldo, en El Debate

José María Faraldo, en El DebateJorge Ruiz

–¿En qué situación está la oposición parlamentaria y política de Putin?

–En Rusia no hay oposición parlamentaria como tal. Hay partidos, partidos de oposición que son partidos oficiales, permitidos, que pueden contravenir algunas de las cosas u ordenanzas pequeñas, o intentar cambiar alguna mínima cosa ; pero en general están siempre de acuerdo con las líneas generales que marca Putin y quienes les rodean.

La oposición más o menos legal, que sigue existiendo, es extraparlamentaria tiene alguna fuerza todavía en las ciudades, en algunas regiones. Ahora mismo no tienen demasiado que hacer porque las leyes draconianas les tienen controlados.

–¿Podría cambiar el escenario político un empeoramiento de la guerra o de situación militar en Ucrania?

–Claramente si Putin pierde la guerra: a los rusos no les gustan los perdedores, eso está claro.

–¿Cuál sería la hipótesis?

–En primer lugar, algún tipo de movimiento que seguramente sería palaciego, es decir, dentro de los propios círculos de Putin, donde no todo el mundo está conforme con lo que está pasando.

Lo que ocurre es que nadie se atreve a dar el primer paso, no solo por miedo –digamos un miedo físico a lo que pueda pasar–, sino también porque tampoco tienen una solución o propuesta.

–De momento…

–No hay ninguna visión de futuro, creo yo, en las élites rusas, y por esa razón nadie se atreve a dar un primer paso.

–¿Se resquebraja un poco el primer círculo que rodea a Putin?

–Creo que no, yo creo. Tengo la sensación de que el núcleo duro está demasiado alejado de la realidad, en primer lugar, como para resquebrajarse.

En segundo lugar, un poco repitiendo lo que ya he dicho no hay una visión de futuro, no hay una propuesta, no hay nada que se pueda hacer que crean que se puede hacer. Y por eso no se puede mover ni resquebrajar.

Haría falta un empeoramiento de la situación militar, algún tipo de presión igual desde la calle, que alguien se diera cuenta de que tiene más posibilidades de sobrevivir políticamente.

–Digamos nombres: por ejemplo, llama mucho la atención la ausencia mediática del otrora muy mediatizado ministro de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov.

–Es posible que le estén intentando resguardar de alguna manera. No creo que sea ningún tipo de resquebrajamiento, podríamos decir, de la unidad de acción de esas élites, ni mucho menos: Lavrov ha sido un fiel seguidor de Putin desde el primer día, conoce muy bien a lo que es capaz de llegar Vladimir Putin. No creo que tenga que ver con eso.

José María Faraldo, durante la entrevista en El Debate

José María Faraldo durante la entrevista en El DebateJorge Ruiz

–¿Ha caído en desgracia?

–Tampoco lo creo. Todo el tiempo se ha estado hablando de personas que parecían caer en desgracia porque desaparecían, o no sé qué. Putin no se lo puede permitir ahora mismo perder gente del tipo de Lavrov, que controla increíblemente la escena internacional.

–¿Empieza a haber dudas en el seno de la cúpula militar?

–Las ha habido desde el principio. No todos los militares estaban de acuerdo con este tipo de operación.

–¿Y a los que han fracasado?

–Les han destituido uno a uno. Se vio claramente que no eran capaces.

–¿No eran capaces o no les dejaron ser capaces?

Hay un tercer sector, podríamos decir de mandos bastante alcoholizados en general, sin demasiadas ilusiones, sin demasiada formación, que eran felices con su situación cuartelero y extrayendo las ganancias y riquezas que podían a través de la corrupción y el estraperlo.

–Casi una veintena de generales muertos: ni en la Segunda Guerra Mundial se vio eso.

–Efectivamente, es un gran fracaso militar. La maquinaria militar rusa no ha funcionado, no estaba preparada. Hubo un intento de modernización posterior al 2012 que pareció cuajar en el 14 con la invasión de Crimea, pero tengo la sensación de que fue más bien por la propia impotencia del Estado ucraniano que por las virtudes del Ejército ruso. Y ahora lo estamos viendo que no funciona. Eso no quiere decir que es una situación eterna.

–¿Cómo podría revertirse?

–Solo si el gobierno de Putin consigue introducir el dinero suficiente. Y lo tienen porque lo están extrayendo de otros lados.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas