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18 de abril de 2024

El austriaco Gunter Fehlinger en una reunión sobre influencia política de la UE en el este

El austriaco Gunther Fehlinger en una reunión sobre influencia política de la UE en el esteTWITTER

Política de bloques

El presidente del Comité Europeo para la Ampliación de la OTAN llama a desmembrar los países favorables al BRICS

El austriaco Gunther Fehlinger propone la federalización de todos los que simpaticen con el bloque contrahegemónico liderado por Rusia y China

El mundo está cambiando a marchas aceleradas. El sistema en el que todavía nos encontramos se generó en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial.
La reunión del bloque aliado en 1944 en Breton Woods asentó las bases de las instituciones supranacionales que hoy son de sobra conocidas: Naciones Unidas, Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Organización Mundial de la Salud
Décadas después, los Estados Unidos se lanzaron a promover su sistema a nivel planetario tras el Consenso de Washington de 1989. Esto es: democracias parlamentarias y libre mercado. Expandir su modelo era también una forma de controlar a los países que iban cayendo en su esfera de influencia.
Con el fin de la Guerra Fría en 1991, el camino para el control total estaba despejado. Fue entonces cuando el famoso politólogo Francis Fukuyama acuñó el concepto de «fin de la historia». El liberalismo y el capitalismo transfronterizo habrían ganado a todos sus enemigos, el mundo ya no tenía alternativas y sería homogéneo en cuanto a sistemas de gobierno se refiere.
Nada más lejos de la realidad, el imperium orbis estadounidense apenas ha durado tres décadas. Los antiguos adversarios, antaño menores, se han recompuesto. Rusia ha mantenido su estatus de potencia regional pese a haber perdido la de potencia global. China ha pasado de ser nada a ser candidata a dominio mundial para 2050.
Es precisamente Pekín la que está impulsando instituciones paralelas a las creadas por Estados Unidos en la década de los 40 del siglo pasado. El Banco de Inversión e Infraestructura (AIIB, por sus siglas en inglés) se creó en 2013 con un capital de 50.000 millones de dólares. Sería el equivalente al FMI pero dominado al más del 50 % por los chinos. También ha impulsado plataformas de pagos paralelos como WePay o UnionPay para contrarrestar a las americanas VISA o Mastercard.
Así como los EE.UU. han logrado dominar el mundo, China quiere seguir el mismo modelo. Construir instituciones supranacionales, asentar legislación, influencia económica y política. La «nueva ruta de la seda» quiere construir una infraestructura que conecte a todos los países económicamente con China. Estados Unidos es el actual imperio de los mares, el dragón asiático quiere ser el imperio terrestre -también en parte por que su expansión marítima es complicada al estar rodeada de aliados de Estados Unidos-.
En 2006, China, Rusia, Sudáfrica, Brasil e India formaron el BRICS (acrónimo de la inicial de cada país fundador) para hacer frente a la hegemonía angloestadounidense. Este mismo año han aceptado la inclusión de Argentina, Egipto, Etiopía, Irán, Arabia Saudí y Emiratos Árabes para 2024.
Uno de los objetivos principales es la desdolarización de la economía global. El dólar es el símbolo de poder de Estados Unidos. Si su moneda pierde fuerza, también lo hará su capacidad de influencia. De continuar así, el yuan apunta a ser moneda hegemónica en, al menos, la mitad del globo en los próximos años.

Las orejas del lobo

Lo que parecía solo una organización más para fomentar el comercio entre sus miembros, ha acabado convirtiéndose en una de las peores pesadillas para la hegemonía angloestadounidense.
Y lo que afecta a Estados Unidos, afecta a la OTAN. O, mejor dicho, incumbe. La alianza militar dominada por Washington jugó un papel fundamental contra la expansión del comunismo en la Guerra Fría y todo apunta a que su reactivación con la guerra de Ucrania es para ser usada de nuevo contra la expansión ruso-china y de sus aliados.
La línea divisoria entre política -entendida como diplomacia- y defensa ya no es tan clara. Esto ha quedado claro con Gunther Fehlinger, presidente del Comité Europeo para la Ampliación de la OTAN para Kosovo, Ucrania, Bosnia, Austria, Moldavia, Irlanda, Georgia. A través de su cuenta de X (anteriormente Twitter), lleva días llamando al desmembramiento de todos los países que formen parte del BRICS o que tengan intención de unirse.
En una serie de polémicas declaraciones, el representante europeo pide «disculpas por todos los crímenes coloniales durante el imperialismo europeo de 1492 a 1975» y aboga por balcanizar «las únicas potencias coloniales que quedan hoy» que, según él, son «Rusia, China, Irán y, en cierta medida, India y Brasil». «¡Yo llamo a la lucha hoy contra colonialismo!», proclama.
Rusia lleva años advirtiendo de los planes de terceros para acabar con la unidad de su territorio. Lo que algunos consideraban como «desinformación rusa», acaba de ser confirmado por el dirigente europeo.
Estados Unidos se ha movido en las dos últimas décadas entre dos tendencias. Una, la de Henry Kissinger, que prefiere la alianza con Rusia para contener a China (algo que aplicó Donald Trump durante su mandato). La otra, la del polaco rusófobo Zbigniew Brzezinski, que busca lo contrario: la alianza con China para destruir Rusia. Esta, en parte, es la que influye en los demócratas en la actualidad y que se propaga a través de think-tanks como RAND Corporation.
Son dos políticas que, bien equilibradas, podían usarse en beneficio de Washington para contener a ambos adversarios, pero eso parece haber saltado por los aires con la guerra de Ucrania.

Más amenazas

Fehlinger no utiliza un vocabulario diplomático ni pretende camuflar sus intenciones, más bien todo lo contrario.
Sus alegatos para «desmantelar» países son constantes.
Incluso llama a formar «un gobierno bielorruso en el exilio» que permita entrar al país en la OTAN y en la UE con «sede en Bruselas»:
Las injerencias políticas y el rechazo a la soberanía de los países es constante. «Avisé a Emiratos Árabes Unidos. Solicitaré el desmantelamiento del país si realmente se une a BRICS en 2024. “Es mi última advertencia […] Los UAE son muy fáciles de desmantelar…», publica en otro mensaje.
También amenaza a Myanmar.
A Indonesia.
Y aboga por la «descarbonización total de Europa». «Prefiero ser pobre que depender del petróleo de los cleptócratas de BRICS», asegura
Fehlinger también ataca a Suiza -país neutral y no miembro de la UE- por congelar el envío de tanques Leopard a Ucrania. «Llamo a aislar y sancionar a Suiza», a «sancionar el franco suizo en la UE», a «boicotear los productos suizos» y a «cerrar la frontera de la UE con Suiza». Incluso deja caer la idea de que hay que «dañar» a la población.
Por el momento no ha salido nadie en la Unión a pararle los pies, pero es evidente que su beligerancia no sentará bien en ninguno de los países mencionados. Un representante de esa talla de la UE pone en compromiso a todos los países miembros en un momento de extrema delicadeza internacional.
Cualquier mensaje en esta dirección confirma las críticas vertidas por los miembros del BRICS contra la política «colonial» esgrimida por los occidentales. Promover la federalización y desmembramiento de los países fuera del control de la OTAN, de la UE y de Washington es dar alas al argumentario esgrimido por los adversarios.
¿Veremos en un futuro revoluciones de color en estas regiones? ¿Alzamientos populares y la promoción de regionalismos financiados por ONG y asociaciones internacionales? El repliegue estratégico de Open Society Foundations en Europa deja entrever que esta puede ser una de las vías de injerencia en terceros países.
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