El líder de Reform UK, Nigel Farage, durante la Conferencia Nacional de Reform UK en Birmingham, Reino Unido
Reino Unido
Se desata la guerra sin cuartel entre Badenoch y Farage por el liderazgo de la derecha británica
La líder del Partido Conservador, Kemi Badenoch y el de la formación populista Reform UK, Nigel Farage, han protagonizado un duro enfrentamiento en los últimos días de 2024 –a veces crece la tensión política en pleno periodo de fiestas navideñas– a cuenta del número de afiliados de cada uno. La líder conservadora Kemi Badenoch ha acusado a Nigel Farage de «falsedad» sobre las cifras de afiliados de Reform Uk, después de que su partido dijera que habían superado a los conservadores en número de afiliados.
Un rastreador digital en el sitio web de Reform Uk, mostró, justo antes de Navidad, que su número de afiliados había superado la cifra de 131.680 declarada por los conservadores a principios de verano cuando pusieron en marcha el proceso de primarias para seleccionar a su nuevo líder que, el pasado 3 de noviembre terminó ganando Badenoch.
Al enterarse esta última, hace un par de semanas, de la orgullosa proclama de la formación rival, replicó airadamente que el contador de Reform Uk estaba «programado para subir automáticamente». Fuera verdad o no, cayó en la trampa dialéctica de Farage, iniciándose una escalada de declaraciones.
De entrada, Farage exigió una disculpa pública a Badenoch, después de haber dicho que «invitaría con gusto» a una empresa especializada para que auditase las cifras de afiliados de Reform Uk, siempre que los conservadores hicieran lo mismo. Cuando se anunció la cifra el 26 de diciembre, el político de la sonrisa carnívora ahondó en la polémica al decir que la superación en el número de afiliados suponía nada menos que un «momento histórico». El remate vino dos días después al asegurar en X, antes Twitter, que «el partido político más joven de la política británica acaba de superar al partido político más antiguo del mundo». Una pulla que, no sin delectación, extendió Zia Yusuf, secretaria de organización de Reform Uk: «Hemos roto el dominio de siglos de los tories sobre el centro derecha de la política británica».
De eso se trata porque, más allá de la manera de contabilizar los afiliados, lo que está en juego es la configuración de la alternativa a un Gobierno laborista debilitado por su pobre balance al cabo de seis meses de ejercicio del poder: los resultados de sus candidatos en recientes comicios de ámbito local han sido desastrosos. A nivel nacional ya circulan encuestas que auguran a la formación encabezada por el primer ministro sir Keir Starmer una pérdida de 200 escaños si hoy se celebrasen elecciones generales.
Mas los conservadores no parecen ser los beneficiados por el hundimiento demoscópico de los laboristas. Así se desprende de otra reciente encuesta, realizada por la empresa Techne Uk: más de uno de cada cinco votantes que apoyaron a los conservadores de Rishi Sunak en las elecciones generales de julio se han pasado al Reform. En cifras brutas, los conservadores han subido un punto hasta el 26 por ciento en la última semana, situándose a sólo un uno por ciento de los laboristas, que siguen igual con un 27 por ciento.
Sin embargo, la pérdida de votantes tras una serie de deserciones –incluidos el donante Nick Candy y los exdiputados Andrea Jenkyns y Aidan Burley– muestra que el 22 % de sus partidarios de las elecciones de julio ya se han pasado a Nigel Farage y Reform. De momento, los más influyentes columnistas conservadores piden a Badenoch que mantenga la calma y que se inspire en lo que hizo Margaret Thatcher hace 50 años al tomar las riendas de los Conservadores.
Sin ir más lejos, Iain Dale, en The Daily Telegraph: «Reformó la Oficina Central [el aparato] e impulsó a los grupos de reflexión de centro derecha a 'pensar lo impensable', gran parte de lo cual se convirtió en política conservadora de éxito tras su victoria electoral en 1979». Aunque admite una diferencia: «Thatcher no tuvo que enfrentarse a las exigencias de los medios de comunicación o las redes sociales, y Badenoch todavía tiene que encontrar la manera de alimentar a la bestia sin comprometer su firme creencia de que sólo hay que decir algo cuando se tiene algo que decir». El problema es que hoy quizás las placas tectónicas de la hasta ahora estable política británica se estén moviendo más rápido de lo que algunos piensan.