Fundado en 1910
El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, junto al presidente interino de Siria, Ahmed al Sharaa

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, junto al presidente interino de Siria, Ahmed al SharaaPresidency of the Republic of Türkiye

Turquía llena el vacío de Rusia en Siria con un gran acuerdo en defensa e insiste en acabar con las milicias kurdas

Ankara quiere iniciar la construcción de dos bases aéreas para sus Fuerzas Armadas en la vasta región desértica siria conocida como Al Badiya

Siria y Turquía protagonizaron este martes un hecho casi histórico. Por primera vez en 15 años, los líderes de ambos países mantuvieron un encuentro en la capital turca, Ankara, que se ha vestido de gala para recibir al presidente interino sirio, Ahmed al Sharaa, más conocido por su nombre de guerra Abu Mohammed al Golani. La presencia de milicias kurdas y la colaboración en defensa ha sido el principal tema de discusión entre Al Sharaa y el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ahora que Rusia e Irán han perdido influencia en el país árabe tras la caída del dictador sirio, Bashar al Asad, el pasado mes de diciembre.

«Cooperaremos en el área de seguridad», confirmó el presidente interino de Siria, en una rueda de prensa posterior al encuentro. Erdogan, con rictus sirio, se mantuvo firme en su objetivo de acabar con la presencia de milicias kurdas en el noroeste de la nación árabe, a las que tacha de terroristas y de querer dividir al país vecino. «La base de nuestra política hacia Siria siempre ha sido preservar la integridad territorial y la unidad de este país», defendió el presidente turco. «Estamos dispuestos a brindar el apoyo necesario», confirmó Erdogan, que aseveró que durante su encuentro con Al Sharaa discutieron «las medidas que deben adoptarse contra la organización terrorista separatista y sus partidarios que ocupan el noreste de Siria».

Turquía tiene muy claros sus objetivos en el país vecino, donde desde hace décadas libra una guerra contra las fuerzas kurdas, integradas en las Fuerzas de Siria Democrática (FDS), que controlan amplias zonas del noroeste de Siria. Ankara acusa a las Unidades de Protección Popular (YPG) –dentro de las FDS– de ser una extensión del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), considerado organización terrorista. El pasado mes de enero, el ministro de Asuntos de Exteriores turco, Hakan Fidan, llegó a amenazar con lanzar una operación militar en el norte de Siria si las nuevas autoridades de Damasco no forzaban la disolución de las milicias kurdas

Desde el inicio de la guerra civil siria en 2011, Ankara ha apoyado a los rebeldes sirios oponiéndose frontalmente al régimen de Al Asad. Turquía y Siria rompieron relaciones en los albores de las mal llamadas Primaveras Árabes. Una crisis diplomática que llegó a su fin cuando una amalgama de grupos rebeldes islamistas, liderados por Hayat Tahrir al Sham (HTS), derrocaron al dictador el pasado 8 de diciembre. Los dos grandes valedores del régimen –Irán y Rusia– debilitados por sus propias guerras dejaron al régimen solo ante la acometida rebelde.

En poco más de diez días, Damasco cayó en manos de HTS y Al Sharaa, con apoyo de Turquía, se convirtió en el hombre fuerte de Siria y líder de facto, hasta que, la semana pasada, fue nombrado oficialmente presidente interino. Ahora, 14 años después, Ankara quiere cobrarse el favor y aprovechar el vacío de poder que ha dejado la salida rusa de la nación árabe. Erdogan, quien desempolvó la alfombra azul para recibir a su homólogo sirio, incluye en su plan de seguridad la construcción de dos bases aéreas para sus Fuerzas Armadas en la vasta región desértica de Siria, conocida como Al Badiya, y desplegar allí cazas F-16, según adelantó Reuters, citando a un alto funcionario sirio, horas antes del encuentro.

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, junto al presidente interino de Siria, Ahmed al Sharaa

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, junto al presidente interino de Siria, Ahmed al SharaaPresidency of the Republic of Türkiye

El mandatario turco no se conforma con contar con una presencia militar permanente en Siria y también quiere utilizar su espacio aéreo para fines militares, así como desempeñar un papel clave en la formación de las tropas del nuevo Ejército de Siria. Al Sharaa anunció a finales del pasado mes de enero la disolución de las Fuerzas Armadas y de las diversas facciones rebeldes para integrar a todos los milicianos en un nuevo mando militar conjunto. Por su parte, y como en toda negociación, el presidente interino de Siria ha pedido a Ankara que le proporcione drones, radares y sistemas de guerra electrónica, entre otros, para mejorar la capacidad de control de la frontera con Israel. El Ejército hebreo aprovechó el caos tras la caída del régimen de Al Asad para ocupar la parte siria de los Altos del Golán y ya ha adelantado que se quedará en este territorio de manera indefinida.

Mientras que Turquía –cuyas empresas también desempeñarán un papel clave en la reconstrucción de Siria– se impone, el futuro de las bases militares rusas sigue en el aire. El pasado mes de enero, Al Sharaa recibió en Damasco a una delegación de El Kremlin, con la vista puesta en Jmeimim y Tartús. Sin embargo, las conversaciones no llegaron a puerto y ambas partes se comprometieron a «continuar con las consultas». Moscú concedió a Al Asad y a toda su familia asilo en Rusia por «razones militares» y el presidente interino ha pedido su cabeza como gesto de «compensación». Las cartas en la nueva Siria ya están echadas y Turquía tiene, tras más de una década, la mano ganadora.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas