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Du Wen, exfuncionario del Partido Comunista Chino

Du Wen, exfuncionario del Partido Comunista ChinoCedida

Du Wen, exfuncionario del Partido Comunista Chino: «Fui testigo de la sustracción forzada de órganos en China»

Se trata de la primera vez que Du Wen cuenta su historia en español, en exclusiva para El Debate

Du Wen 1978, exfuncionario del Partido Comunista Chino y ahora residente en Bélgica, cuenta a El Debate su testimonio sobre el tráfico de órganos en las cárceles chinas, una práctica que es una de las fuentes principales del mercado negro internacional de órganos. Tras llegar a Bélgica, encontró trabajo como investigador sénior para una organización internacional de derechos humanos, y ha ganado gran notoriedad con su canal de YouTube, que ya cuenta con 150.000 seguidores en solo nueve meses. Además, colabora con medios como New Tang, Dynasty Television, Radio Asia Libre y La Voz de América, y asesora legalmente a empresas internacionales.

Du Wen se considera católico y me confesó que nunca fue comunista, que su motivación para unirse al «Gobierno chino» fue contribuir verdaderamente a la sociedad. Seguidor del realismo judicial de Lonergan, su trabajo como director ejecutivo de la Oficina de Asesoría Jurídica del Gobierno de la Región Autónoma de Mongolia Interior, y como investigador asociado en el Centro de Investigación de Legislación del Consejo de Estado de China, implicaba asesorar y revisar la legitimidad de las decisiones del Partido. Sus informes eran muy valorados, y no lo reconoció, pero intuyo que algún informe fue en contra de alguien que no tenía que ir, cuestión que lo llevó a caer en desgracia, cumpliendo una condena de 12 años y ocho meses. Esta es la primera vez que Du Wen cuenta su historia en español, en exclusiva para El Debate.

¿Cómo se enteró del problema de la extracción forzada de órganos en China?

— Me enteré de la extracción forzada de órganos en la Tercera Prisión Preventiva de Hohhot, Mongolia Interior. Estuve recluido allí la mayor parte del tiempo entre el 5 de mayo de 2010 y el 6 de julio de 2016. La extracción de órganos solo ocurría en los condenados a muerte, y había muchos de ellos en esa prisión. Durante esos seis años, fui testigo de la ejecución de aproximadamente 32 condenados a muerte, todos ellos involucrados en la extracción de órganos.

¿Cuál fue su reacción inicial cuando escuchó por primera vez sobre la extracción forzada de órganos, y cómo cambió su perspectiva con el tiempo?

— Había oído hablar de la extracción de órganos hace mucho tiempo, pero, sinceramente, no lo creía. No podía aceptar que existiera en el mundo una práctica tan cruel y bárbara. Pensaba que eran rumores sensacionalistas con alguna intención oculta. Los trasplantes de órganos normales, en cambio, sí los había visto. En noviembre de 1999, ayudé económicamente a una madre que donó uno de sus riñones a su único hijo, que padecía insuficiencia renal en fase terminal. Como era muy pobre y no podía permitirse los medicamentos inmunosupresores, le doné algo de dinero. Para mí, esto era algo normal, un avance de la medicina y una expresión del amor humano.

¿Qué experiencias personales le hicieron creer en la existencia de este crimen?

— Lo que me hizo creer en la extracción forzada de órganos fue lo que viví en 2011, durante mi reclusión en la Tercera Prisión Preventiva de Hohhot. Estaba en la celda 14, y en la contigua estaba Lei Huodesheng, condenado a muerte, quien me mostró su sentencia: lo habían condenado por defenderse de una agresión, matando a uno de los atacantes. Como jurista, sabía que este tipo de casos no justificaba una pena tan extrema.

Había oído hablar de la extracción de órganos, pero nunca lo había presenciado. Un oficial veterano me sugirió que su condena tan severa probablemente se debía a que sus órganos fueran compatibles con los de algún líder importante. El 27 de septiembre de 2011, cuando fue ejecutado, lo vi sentado en el suelo, con las piernas atadas. Tras la ejecución, escuché a un oficial decir que ya no usaban drogas para matar a los condenados, porque los órganos se extraían antes. Me explicaron que les administraban un sedante, los llevaban cerca de un crematorio y extraían los órganos mientras seguían vivos, para luego incinerar el cuerpo.

El 16 de agosto de 2012, en un hospital de la provincia de Henan, médicos trasladan órganos destinados a trasplantes

El 16 de agosto de 2012, en un hospital de la provincia de Henan, médicos trasladan órganos destinados a trasplantesCaptura de pantalla: Sohu.com

¿Qué pruebas existen para demostrar la comercialización de órganos en China?

— Existen pruebas que demuestran la comercialización de órganos. Un ejemplo evidente son los anuncios de compra y suministro de órganos que se pueden encontrar en las cercanías de hospitales de primer nivel en Pekín. Al llamar a los números proporcionados en los anuncios, lo primero que piden son los informes médicos y, luego, exigen un depósito para iniciar el proceso.

Ante la pregunta sobre la procedencia de los órganos responden: «No se preocupe, lo tenemos disponible». Aseguran que, si el precio es lo suficientemente alto, pueden encontrar rápidamente un órgano compatible debido a su sistema de suministro de órganos vivos.

En la prisión, conocí varios reclusos que habían recibido trasplantes antes de ser encarcelados, algunos se sometieron a trasplantes múltiples. Estos reclusos explican que la compra de órganos se clasifica en diferentes niveles de calidad, según la edad del donante.

Los precios son los siguientes:

Órganos de niños: más baratos, pero difíciles de conseguir debido a su disponibilidad limitada y solo apta para receptores pediátricos.Órganos de personas mayores: generalmente más baratos, debido a su menor calidad por el envejecimiento.Órganos de adultos jóvenes: más caros, y varían según la edad: de 18 a 25 años: el precio más alto. De 25 a 32 años: algo más barato. De 32 a 39 años: precio medio. De 40 a 50 años: más baratos.

Un ex compañero de prisión, quien se sometió a dos trasplantes de hígado, pagó 400.000 yuanes (aproximadamente 54.000 euros) por el primero y 900.000 yuanes (alrededor de 121.000 euros) por el segundo. Este último hígado provenía de un joven de 19 años, sano, que no fumaba ni bebía.

¿Cuáles han sido los principales grupos víctimas de la extracción forzada de órganos en los últimos veinte años?

— Según mi conocimiento y observación, los principales grupos de víctimas han sido:

Prisioneros condenados a muerte: el sistema judicial permite el uso de sus cuerpos sin su consentimiento, ni el de sus familias.

Jóvenes secuestrados: sus órganos son de alta calidad, tienen mayor demanda en el mercado y pueden venderse a precios más altos.

Practicantes de Falun Gong: escuché testimonios de personas que buscaban un trasplante y pidieron específicamente órganos de practicantes de Falun Gong, por ser estos personas muy sanas, no fuman, no beben, no se alimentan de forma desordenada, y no dañan su cuerpo.

El 10 de mayo de 2024, en la ciudad de Nueva York, los practicantes de Falun Gong realizaron un desfile para celebrar el Día Mundial de Falun Dafa y exigir el fin de la persecución en China. Sostuvieron carteles

El 10 de mayo de 2024, en la ciudad de Nueva York, los practicantes de Falun Gong realizaron un desfile para celebrar el Día Mundial de Falun Dafa y exigir el fin de la persecución en China. Sostuvieron cartelesSamira Bouaou / The Epoch Times.

¿Qué le gustaría decirle a la comunidad internacional?

— Desde que llegué a Europa, tuve la oportunidad de interactuar con diversos sectores del mundo occidental, especialmente con parlamentos y gobiernos. Mi impresión es que la comunidad internacional tiene un conocimiento muy limitado sobre el PCCh y subestima la amenaza que representa.

Incluso entre los políticos europeos, son pocos los que realmente comprenden la situación en China y se preocupan por ella. La falta de investigaciones profundas y análisis pragmáticos ha llevado a que muchas políticas hacia China sean erróneas e incluso peligrosas.

El PCCh es la organización política más malvada de la historia y uno de los mayores cánceres de la civilización. No solo oprime brutalmente al pueblo chino, sino que también busca expandirse globalmente, promoviendo su sistema de valores, llevando a cabo una guerra económica encubierta y socavando el orden internacional.

A pesar de sus ambiciones y crímenes, el mundo no le presta la atención que merece. Sus mentiras han engañado a demasiada gente. Su existencia es la mayor amenaza para la civilización humana, y el mundo debe reaccionar con urgencia y determinación.

Discursode Du wen en el Congreso de los Estados Unidos 23/09/24

Discursode Du wen en el Congreso de los Estados Unidos 23/09/24

¿Ha recibido amenazas o presiones por hablar sobre este tema, cómo ha sido su vida desde que dejó China y decidió hacerlo público?

— Desde que dejé China y comencé a hablar públicamente, denuncio no solo la extracción forzada de órganos, sino también la persecución del régimen contra la libertad religiosa, las violaciones de derechos humanos, la corrupción política dentro del Partido Comunista Chino (PCCh), y la imposibilidad de llevar un juicio a Xi Jinping. Mis declaraciones han incomodado al régimen, y como resultado, he sido objeto de represión e interferencia.

El «Gobierno» chino ha intentado sabotear mi trabajo en la Comisión Europea, enviando agentes incluso a América del Norte para interferir en la solicitud de asilo de mi hijo, y amenazar a mi familia. Mis cuentas bancarias en China fueron vaciadas, mi padre fue acosado y forzado a hacerme una video llamada, para presionarme a llamarle. Mi suegra no soportó la persecución y falleció repentinamente. Mi esposa, que recibió tratamiento en Europa, fue obligada a regresar a China bajo coacciones, incluso familiares lejanos han sido intimidados.

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En noviembre pasado, un antiguo colega del Gobierno de Mongolia Interior me informó que altos funcionarios habían recibido órdenes directas para planear acciones transnacionales en mi contra. A pesar de todo esto, hoy tengo varios trabajos, buenos ingresos y disfruto de libertad. Estoy satisfecho y considero todo esto una bendición de Dios.

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