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La primera ministra Giorgia Meloni quiere que Roma sea la capital de la UE

La primera ministra, Giorgia MeloniEuropa Press

Meloni da la bienvenida a Merz y se ofrece para ayudarle en «la lucha contra la inmigración irregular»

La lucha contra la inmigración es una clave que ha marcado tanto el Gobierno de Meloni como la campaña electoral de Merz

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, llamó ayer por la noche a quien va a ser el próximo canciller alemán, el conservador Friedrich Merz, para transmitirle sus felicitaciones por vencer las elecciones y «confirmar el deseo de intensificar las ya excelentes relaciones bilaterales».

Durante la conversación telefónica que mantuvieron ambos mandatarios, la italiana también expresó su «disposición a colaborar estrechamente y desde ahora mismo para reforzar la seguridad e impulsar la competitividad de Europa y hacer frente a los numerosos retos comunes, empezando por la lucha contra la inmigración irregular».

Ciertamente, la lucha contra la inmigración es una clave que ha marcado tanto el Gobierno de Meloni como la campaña electoral de Merz. La italiana diseñó un ambicioso plan para redirigir a los inmigrantes a centros de acogida en Albania, un plan que se está chocanco constantemente contra los tribunales italianos. De hecho, hace apenas un par de semanas, Meloni rediseñó su propuesta inicial evitando ese bloqueo judicial. En lugar de servir como estaciones de clasificación y detención de inmigrantes recién rescatados en el Mediterráneo, los centros en Albania pasarán a ser Centros de Permanencia para la Repatriación (CPR), es decir, solo albergarán a personas con orden de expulsión.

Por su parte, Merz vivió su momento más crítico en la campaña cuando sacó adelante, junto a los votos de Alternativa para Alemania (AfD), una resolución no vinculante para reducir la inmigración como respuesta a los constantes atentados que ha sufrido el país teutón en los últimos tiempos —cuatro solo los últimos dos meses—.

Esa colaboración con la AfD le valió a Merz durísimas críticas tanto desde la oposición como desde el seno de su partido, siendo las más notorias las de la excanciller Angela Merkel, que salió de su anonimato político para criticar al próximo canciller. Finalmente, el proyecto de ley no salió adelante, pues muchos diputados de la CDU que en principio habían apoyado la medida finalmente se echaron atrás.

Esa experiencia también fue definitiva para que Merz confirmara su intención de no pactar con el partido de Alice Weidel, la segunda fuerza política en Alemania como confirmaron las elecciones de este domingo. Ayer mismo, el democristiano expresó su intención de formar Gobierno en una coalición junto a los socialdemócratas (SPD).

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