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Zelenski y Trump, durante su enfrentamiento en la Casa Blanca

Zelenski y Trump, durante su enfrentamiento en la Casa BlancaEuropa Press

Redes sociales, gritos y amenazas: cronología de los cambios de opinión de Trump respecto a Ucrania

Desde que el 12 de febrero llamara a Putin la situación y las conversaciones están muy inestables, como se demostró ayer

Cuando el pasado 20 de enero Donald Trump tomó posesión como nuevo presidente de Estados Unidos, oficializando su regreso a la Casa Blanca, era un secreto a voces que el tablero internacional iba a cambiar. Lo que no se esperaba es que se modificase con tanta celeridad y dando tantos volantazos. Porque ayer, por primera vez, y aunque luego matizó, el mandatario estadounidense se pronunció abiertamente en contra de Moscú, después de acercarse a ellos en estas últimas semanas.

Han sido los últimos veinte días una sucesión frenética de acontecimientos, con mensajes de Trump en Truth Social que dinamitan la escena, reuniones entre grandes líderes y desencuentros televisados. Lo que nadie parece preparado a decir es qué pasará próximamente:

12 de febrero, llamada a Putin: el comienzo. El pasado 12 de febrero, Trump llamó por teléfono al presidente ruso, Vladimir Putin, con quien tuvo una «larga y productiva charla». Poco después, el ucraniano Volodimir Zelenski confirmó a su vez una conversación de «aproximadamente una hora» con el presidente estadounidense. Las tres partes se pusieron manos a la marcha para acercar posturas.

14 de febrero, reunión de Vance y Zelenski en Múnich: dos días después, en la ciudad alemana de Múnich con motivo de la Conferencia de Seguridad, el presidente ucraniano se reunió con el vicepresidente estadounidense. «Fundamentalmente el objetivo es, como delineó el presidente Trump, poner fin a la guerra. Queremos que pare la matanza, pero queremos lograr una paz resistente» afirmó entonces Vance.

18 de febrero, Estados Unidos y Rusia se encuentran en Arabia Saudí: poco después, dejando a Ucrania fuera de la mesa de negociaciones, una delegación de Estados Unidos formada por el secretario de Estado, Marco Rubio, el consejero de Seguridad Nacional, Mike Waltz, y el enviado especial a Oriente Medio, Steve Witkoff, se reunieron en Riad con una delegación rusa para acercar posturas.

El equipo de Zelenski reunido con el de JD Vance

El equipo de Zelenski reunido con el de JD Vance

19 de febrero, Trump llama «dictador» a Zelenski: las tensiones empezaron a aumentar entre Estados Unidos y Rusia cuando, en primer lugar y siguiendo las exigencias de Rusia, Trump reclamó que Ucrania celebrara unas elecciones —imposibilitadas por la vigencia de la ley marcial—. Tras esto, el ucraniano acusó a Trump de vivir en una «burbuja de desinformación rusa», a lo que el republicano respondió calificándole como un «dictador sin elecciones».

25 de febrero, se da por cerrado el acuerdo de los minerales: tras muchos tira y afloja, Estados Unidos y Ucrania accedieron, en principio, a un pacto como recompensa a toda la ayuda militar que Estados Unidos ha estado dando a Ucrania en estos tres años de invasión rusa. Según el pacto, el país presidido por Zelenski aportaría a un fondo la mitad de sus ingresos procedentes de la monetización de sus recursos naturales, incluidos los minerales críticos, el petróleo y el gas. Zelenski viajaría a Washington para firmarlo.

28 de febrero, bronca a gritos: el gran desencuentro entre ambos países y sus sendos presidentes. En la reunión para firmar el pacto de minerales, Zelenski entró en una fuerte discusión ante Trump y Vance, cuando estos le recriminaron su falta de agradecimiento a la ayuda estadounidense. El ambiente se tensó hasta el punto que el mandatario estadounidense acusó al ucraniano de «jugar con la Tercera Guerra Mundial». Tras esta acalorada y televisada discusión, Zelenski salió por la puerta de atrás de la Casa Blanca sin firmar el acuerdo de los minerales.

3 de marzo, Trump amenaza la continuidad de Zelenski: el presidente ucraniano «no estará mucho tiempo si no busca un acuerdo de paz con Rusia» expresó Trump. También añadió que «Estados Unidos no tolerará mucho tiempo» la postura del ucraniano de no querer negociar con Rusia.

4 de marzo, Estados Unidos paraliza la ayuda militar a Ucrania: con un ambiente tenso tras el encontronazo en Washington —pese a que Zelenski intentó suavizarlo—, Donald Trump decidió paralizar las ayudas militares a Ucrania, dejándole sin paraguas ante la invasión rusa. Un día después, cortó el intercambio de información de Inteligencia, buscando presionar todavía más a Zelenski para que firme el alto el fuego que él quiere.

4 de marzo, Zelenski se abre a una tregua parcial: las amenazas y las acciones de Trump surtieron efecto, y Volodimir Zelenski se abrió por primera vez, en los más de tres años de invasión, a una tregua parcial con Rusia. Concretamente, el ucraniano propuso la liberación de los prisioneros y treguas en el cielo y el mar. Rusia siguió atacando.

Soldados ucranianos de la 3.ª Brigada de Tanques de las Fuerzas Terrestres de Ucrania viajan a bordo de un tanque T-72 en un lugar no revelado de la región de Járkov

Soldados ucranianos de la 3.ª Brigada de Tanques de las Fuerzas Terrestres de Ucrania viajan a bordo de un tanque T-72 en un lugar no revelado de la región de JárkovAFP

7 de marzo, Trump amenaza con sanciones a Rusia: en un sorprendente giro de los acontecimientos, y después de un severo ataque ruso a la infraestructura eléctrica ucraniana, el presidente estadounidense amenazó con «sanciones bancarias y aranceles» a Rusia, forzándola a sentarse en la mesa de negociaciones. Pese a todo, una hora después, en una comparecencia desde el Despacho Oval, Trump matizó su mensaje y afirmó que Putin «hace lo que haría cualquiera en su situación», aunque lamentó los duros bombardeos y abogó por un pronto alto el fuego.

Todo esto mientras Europa, que busca recuperar su importancia perdida, intenta hacerse valer, defender a Ucrania, paliar el apoyo de Estados Unidos a Rusia y la retirada de apoyo militar, y coordinar una estrategia para rearmar Europa. Todo demasiado volátil cuando, como se ha visto, basta un simple comentario de Trump en redes sociales para que el tablero se tambalee por completo.

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