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El presidente ruso, Vladímir Putin, pasa junto a una guardia de honorAFP

Putin evita rechazar directamente la tregua de Trump para Ucrania pero impone sus condiciones

El presidente ruso tiene previsto reunirse este jueves con el enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, para abordar el plan de alto el fuego

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, en una rueda de prensa conjunta con su homólogo bielorruso, Aleksandr Lukashenko, evitó rechazar frontalmente la propuesta estadounidense de una tregua de 30 días en Ucrania, pero aseguró que existen «matices». «Hay temas que tenemos que discutir», insistió Putin, al ser preguntado por los periodistas.

«Estamos de acuerdo con la propuesta de alto el fuego para cesar las hostilidades, pero partimos del hecho de que este alto el fuego debe conducir a una paz duradera y debe eliminar las causas profundas de esta crisis», explicó el mandatario ruso, en línea con lo que han ido diciendo sus asesores durante los últimos días.

El mandatario ruso juega así al despiste sobre si realmente acepta la propuesta de la Administración de Donald Trump, al que agradeció en todo momento su dedicación para poner fin a la invasión rusa del país europeo que ya dura más de tres años. Putin fue ambiguo y evitó tener que mostrar su rechazo, pero matizó que había «condiciones» y que tendrán que abordarse las «causas profundas de la crisis».

«¿Quién dará las órdenes de cesar las hostilidades y qué valor tendrán estas órdenes?», se preguntó el mandatario ruso. «¿Quién decidirá dónde se ha producido una violación del posible acuerdo de alto el fuego en los 2.000 km de frente?», continuó. «¿Permitiría eso a Ucrania continuar una movilización forzosa, un suministro de armas a Ucrania, para que las nuevas unidades movilizadas puedan ser entrenadas, o no se hará?». «Todas estas cuestiones deben ser estudiadas minuciosamente por ambas partes», aseveró, añadiendo que la idea de un alto el fuego es «buena y la apoyamos absolutamente, pero hay cuestiones que debemos debatir».

Las dudas de Putin sobre la propuesta de Estados Unidos, y aceptada ya por Ucrania, son evidentes y dejan entrever las verdaderas intenciones del Kremlin, prolongar lo máximo posible las negociaciones. De hecho, el propio mandatario ruso insistió en que ahora Moscú tiene la iniciativa en el campo de batalla. En los últimos días –y coincidiendo con la suspensión del intercambio de información de Inteligencia de Washington a Kiev– las tropas rusas han conseguido expulsar a los ucranianos de gran parte de la región rusa de Kursk.

Tras más de tres años de guerra, Putin se vistió por primera vez de uniforme militar, este jueves, para visitar un centro de control militar en Kursk, desde donde aseguró que dio orden de «liberar completamente» la región. Tras más de seis meses de control ucraniano, finalmente los rusos consiguieron plantar su bandera en la ciudad de Sudzha. «Ayer, en su informe, el comandante del grupo norte me dijo: 'Mañana Sudzha será nuestra'. Y eso es lo que ha ocurrido», se congratuló este jueves Putin.

En esta línea, señaló que «la situación está totalmente bajo nuestro control, y el grupo que invadió nuestro territorio ha sido totalmente aislado». También aprovechó para lanzar un duro ultimátum a los soldados ucranianos: «Rendirse o morir». Estas declaraciones, algo inciertas del mandatario ruso, tienen lugar tan solo unas horas antes de su reunión con el enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, para abordar el alto el fuego en Ucrania. Algo más directo fue uno de los principales portavoces del Kremlin, Yuri Ushakov, que adelantó que Moscú daría una respuesta negativa a la propuesta.

«Una tregua no es otra cosa que un respiro provisional para los soldados ucranianos. Nada más. Nuestro objetivo es un arreglo pacífico duradero que tenga en cuenta los intereses legítimos de nuestro país», dijo Ushakov, en declaraciones a la televisión Rossía 1. En un un tono aún más amenazante, la portavoz de la diplomacia rusa, María Zajárova, advirtió a Europa de que no tolerarán el despliegue de fuerzas europeos en Ucrania y que esto «significaría la implicación de esos países en un conflicto armado directo con nuestro país».

Trump ya advirtió a Rusia de que habría «consecuencias devastadoras» si rechazaba el alto el fuego. Según aseguró el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, una negativa del Kremlin supondría un mayor apoyo económico y militar de Washington a Kiev y la imposiciones de nuevas sanciones contra Moscú. Aún está pendiente que se materialice una segunda llamada entre Putin y Trump, para que este último le informe personalmente sobre las conversaciones que mantuvieron las delegaciones norteamericanas y ucranianas esta semana en Yeda, Arabia Saudí, y, sobre todo, el encuentro cara a cara entre ambos mandatarios.

Zelenski ha percibido perfectamente los matices que esconden las declaraciones de su gran enemigo y señaló, en su mensaje nocturno diario, que «Putin, por supuesto, tiene miedo de decirle directamente al presidente Trump que quiere continuar esta guerra, quiere matar ucranianos». «En Ucrania aceptamos esta propuesta. Oímos decir a la parte estadounidense que está dispuesta a organizar el control y la verificación. Y esto realmente se puede garantizar, con las capacidades estadounidenses, con las capacidades europeas», declaró el ucraniano, que reiteró que desde Kiev «no estamos imponiendo condiciones», a diferencia de Moscú.