Alice Weidel, líder de la AfD
Una encuesta sitúa por primera vez a la AfD al mismo nivel de votos que los conservadores en Alemania
Paralelamente, las conversaciones entre democristianos y socialdemócratas para formar gobierno no avanzan a la velocidad esperada
Casi seis semanas después de las elecciones federales en Alemania, todavía no se ha formado ningún Gobierno. El democristiano Friedrich Merz, vencedor de los comicios, siempre se puso como fecha límite antes de la Semana Santa para hacerlo, por lo que el tiempo se le empieza a echar encima. La nueva coalición gobernante, según han indicado ellos mismos, estará formada por la unión de la Unión Cristianodemócrata (CDU) y sus heramanos de la Unión Socialcristiana (CSU) bávara junto al Partido Socialdemócrata (SPD).
Hace unos días, Merz, en una comparecencia junto al jefe de la CSU Markus Söder y a los copresidentes socialdemócratas, Lars Klingbeil y Saskia Esken, admitió tener confianza en formar gobierno próximamente, pero que todavía quedan «difíciles obstáculos ante nosotros».
Paralelamente a todo esto, hoy sábado el diario Bild, el más importante de Alemania, ha publicado una encuesta realizada por el instituto de investigación de opinión INSA que sitúa al partido Alternativa para Alemania (AfD) al mismo nivel de votos, un 24 %, que la CDU/CSU. En las elecciones de febrero, los democristianos vencieron con un 28,5 % de los votos, mientras los dirigidos por Alice Weidel fueron la segunda fuerza más votada, con un 20,8 %.
Por lo tanto, según esta encuesta, en apenas mes y medio los democristianos han perdido varios puntos mientras que la AfD sube —ya multiplicó por dos el número de votos en las pasadas elecciones—, lo que les sitúa, por primera vez, al mismo nivel. Merz reiteró en numerosas ocasiones durante su campaña que no pactaría con la AfD, algo que ha mantenido después de su victoria, situando a los de Weidel, si finalmente se forma gobierno, como la principal fuerza de la oposición.
Las principales futuras políticas de Alemania, de Merz a Olaf Scholz pasando por Angela Merkel, han advertido en numerosas ocasiones estos últimos meses que la AfD se está proyectando hacia ser el partido más político de Alemania, e instaron a los ciudadanos a «evitar esa situación». Por ahora, las encuestas ya les colocan empatados en la cabeza, y parece cuestión de tiempo que lideren en solitario. Por ahora, están fuera de cualquier proyección de Gobierno por el cordón sanitario que el resto de fuerzas políticas han levantado contra ellos, por lo que se agarran a la opción de la mayoría absoluta para gobernar el país teutón. Una vía que cada día parece menos descabellada.