Estatua de Molly Malone en Dublín
Dublín toma medidas para frenar el manoseo a la estatua de Molly Malone
El Ayuntamiento instalará vigilancia para evitar que los turistas sigan tocando los pechos de la emblemática figura
El Ayuntamiento de Dublín ha decidido actuar ante el curioso y polémico ritual turístico que rodea a la estatua de Molly Malone, uno de los íconos más fotografiados de la capital irlandesa. A partir de mayo, se pondrá en marcha un programa piloto que incluirá la presencia de vigilantes junto a la escultura, con el objetivo de evitar que los visitantes le toquen los pechos, una práctica que, aunque considerada por muchos como un gesto de buena suerte, está deteriorando la obra.
La estatua, creada en 1998 por la escultora Jeanne Rynhart, representa a la legendaria vendedora de marisco, protagonista de la célebre canción folclórica «Molly Malone». Desde su instalación, la escultura ha estado en el centro de la atención tanto por su estilo como por el comportamiento del público. El contacto constante ha provocado un desgaste evidente en el busto, que brilla de forma desigual en comparación con el resto del monumento de bronce.
Según el Ayuntamiento, se han recibido numerosas quejas de ciudadanos, en su mayoría dirigidas contra turistas, por lo que, además de la vigilancia, se contemplan acciones de restauración y protección de la estatua. La iniciativa busca conservar el patrimonio y fomentar un respeto más consciente hacia los símbolos culturales de la ciudad, en especial aquellos que, como este, entrelazan historia, arte y turismo.
La medida ha generado debate: mientras algunos la consideran necesaria y respetuosa, otros la ven como exagerada o innecesaria, dado el carácter popular de la tradición. Pero para las autoridades, lo importante ahora es proteger el monumento y evitar comportamientos que puedan ser considerados ofensivos o poco apropiados.