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La policía de la dictadura de Daniel Ortega prohibió las procesiones y la celebración de la Biblia en Nicaragua

La policía de la dictadura de Daniel Ortega prohibió las procesiones y la celebración de la Biblia en NicaraguaEfe

La dictadura de Nicaragua impidió, por cuarto año consecutivo, las procesiones de Semana Santa

Desde el año 2023, el régimen sandinista ha impedido las procesiones en las calles del país, limitándolas al interior de los templos o patios internos

Miles de nicaragüenses participaron el jueves y el viernes en las celebraciones de Semana Santa limitadas a los atrios o interior de las iglesias, ante la prohibición de la dictadura sandinista de procesiones en las calles, una situación criticada por Estados Unidos como una seria violación a la libertad religiosa.

Los copresidentes y esposos Daniel Ortega y Rosario Murillo, que gobiernan Nicaragua con poder absoluto, no autorizan ninguna manifestación pública en el país, incluidas las religiosas desde hace cuatro años.

Feligreses que asistieron en Managua a la celebración religiosa aseguraron a la AFP vía telefónica que el viacrucis fue realizado en los jardines interiores, en una plaza entre los muros de la catedral metropolitana, y bajo vigilancia policial.

Tras el viacrucis, el cardenal Leopoldo Brenes, que nunca se refiere al gobierno ni a las restricciones religiosas, calculó que en la plaza de la catedral se reunieron más de 25.000 personas, según declaraciones a medios oficialistas.

El pasado martes, el subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, aseguró en la red social X que «la dictadura Ortega-Murillo niega al pueblo de Nicaragua el derecho a profesar su fe en público».

Al responderle el miércoles en un comunicado, el régimen de Ortega y Murillo dijo rechazar «categóricamente las acusaciones perversas» y «falsas» de Washington.

El mismo Viernes Santo, Murillo afirmó que el «despliegue» de fieles en las iglesias contradice a los que «tergiversan» y criticó a los religiosos «que se dicen pastores», pero de «sus almas o de su boca» salen «sapos y culebras».

Por su lado, la abogada y experta nicaragüense en asuntos eclesiásticos Martha Patricia Molina, exiliada en Estados Unidos, calculó en más de 400 las «parroquias confinadas» y otras cientos de capillas.

Ortega y Murillo acusan a la Iglesia católica de haber apoyado las protestas en su contra de 2018, consideradas por ellos un intento de golpe de Estado patrocinado por Estados Unidos.

La represión de la dictadura nicaragüense dejó más de 300 muertos, según la ONU, y partieron al exilio cientos de miles de nicaragüenses, entre ellos cientos de políticos, intelectuales, estudiantes, líderes sociales y periodistas, a los que el régimen despojó de su nacionalidad y de sus propiedades.

En los últimos ocho años, el gobierno izquierdista ha expulsado a cientos de sacerdotes católicos, entre ellos al presidente de la Conferencia Episcopal, Carlos Herrera, en 2024.

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