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Historias para no dormir de Perú

La costumbre de las mafias de cobrar peaje se ha extendido. Pagan los colegios privados, pagan las empresas, paga el taller de coches, paga el supermercado y paga el taxista para poder aparcar su vehículo cerca de su vivienda sin que le prendan fuego, se lo desguacen o desaparezca

Montaje Perú

Montaje PerúDavid Díaz

Mario Vargas Llosa dejó de preguntarse, «cuándo se jodió el Perú», mucho antes de morir. En los últimos años el escritor se admiraba, en sentido negativo, de La guerra del fin del mundo que parecen querer librar a un lado y otro del Atlántico. La España que él conoció se había convertido en la sombra de un pájaro de mal agüero y la piel de toro se cuarteaba a golpes del independentismo catalán y del gobierno de Pedro Sánchez. Echar un vistazo a Francia le dolía y ser testigo del aterrizaje de Donald Trump en esta segunda versión en la Casa Blanca le debió producir urticaria (en la primera confesó su preferencia por Joe Biden).

La recta final de su vida la pasó en Lima, la ciudad infinita para la escritura de un novelista o un historiador. Vargas Llosa se murió con un panorama en la tierra que nació surrealista, como hecho a medida del Boom y así continúa.

La Presidencia está en manos de Dina Boluarte, la abogada que acompañó a Pedro Castillo en el ticket y ocupó su puesto tras intentar el iletrado «profesor» un autogolpe a lo Fujimori en 1992. La diferencia es que al político del sombrero luminoso, la jugada le salió mal. Pero, la ley peruana obliga a la paridad de género en todos los ámbitos y el electoral no es menos. De ese modo, de compañera de viaje, pero no de conductora, terminó Dina Boluarte a los mandos de la Casa de Pizarro, sede del Ejecutivo.

China se ha hecho con el puerto de Chancay, el primero inteligente y automatizado de Sudamérica

Mientras el desgobierno y la inseguridad se iban haciendo amos y señores de Perú, la presidenta Boluarte lucía su colección de Rolex. El efecto inmediato, a imagen y semejanza de sus antecesores, ha sido una avalancha de causas judiciales, por dinero bajo sospecha y por las víctimas de revueltas tras la intervención de las fuerzas de seguridad. Boluarte resiste, pero la justicia le pisa los talones y sobran indicios para pensar que puede terminar sus días como sus antecesores: en prisión.

Mientras, la presidenta estrecha lazos y afianza su relación con China, un destino atractivo si tuviera que salir por la puerta de atrás de Perú. El gigante asiático se ha hecho con el puerto de Chancay, el primero inteligente y automatizado de Sudamérica que gestiona Cosco Shipping Ports.

Las mercancías que vienen de Brasil y de los países vecinos se embarcan rumbo al otro mundo con un ahorro económico y de tiempo formidable. El principal socio comercial del hemisferio está en excelentes relaciones con un Ejecutivo al que se le reprocha que hace la vista gorda al narcotráfico y se entrega a Pekín. Perú, con el 30%, es el segundo productor mundial de cocaína de acuerdo con Naciones Unidas.

El sueño del 60 % de los jóvenes peruanos es salir de su país

Salir a la calle en Perú implica «poner en riesgo la vida y quedarse dentro equivale al mismo proceso,» lamentan Angélica y Walter, un matrimonio afincado en España que soñaba con pasar su jubilación en su tierra.

La inmigración venezolana de peor calaña ha recalado en esas tierras, la más cualificada se ha instalado en Argentina y España donde no existen problemas de adaptación como suceden con otras culturas y la violencia les acompaña.

Una encuesta reciente de Ipsos, para Perú 21, advertía que la ilusión del 60 % de los jóvenes peruanos es salir de su país. Dan a Perú como un caso perdido. Los peruanos establecidos en España –tengo buenas relaciones– ya descartan la idea de regresar a Perú. Han hecho las Américas a la inversa, han ahorrado y volver jubilados era una ilusión rota en los últimos años. «Te matan por nada», repiten.

La costumbre de las mafias de cobrar peaje se ha extendido

La costumbre de las mafias de cobrar peaje se ha extendido. Pagan los colegios privados, pagan las empresas, paga el taller de coches, paga el supermercado y paga el taxista para poder aparcar su vehículo cerca de su vivienda sin que le prendan fuego, se lo desguacen o desaparezca.

La corrupción enquistada en toda la estructura del Estado que, tras la caída de Fujimori y Montesinos, parecía poder erradicarse, aunque fuera parcialmente, se ha convertido en una mancha de aceite que penetra por todos los poros de las instituciones. El Congreso es la máxima expresión. En esa Cámara se atrincheran congresistas de partidos minúsculos que se niegan a modificar la ley para seguir en la poltrona de sus curules. Con un 10 % se puede pasar a la segunda vuelta y ese es el piso garantizado de Keiko Fujimori. En el balotaje luego se repite la historia de siempre y así pasan cosas como que gana un outsider como Pedro Castillo.

Perú es el único país del plantea que tiene a todos sus expresidentes vivos entre rejas

Perú es el único país del planeta que tiene a todos sus expresidentes vivos entre rejas. Es también el único que ha construido una prisión especial para albergarlos. Alberto Fujimori se dedicaba al arte de la jardinería mientras esperaba el indulto que le llegó al final de sus días por razones humanitarias, Alejandro Toledo sufre la soledad junto a Ollanta Humala en el módulo de Barbadillo. Los dos son vecinos de ese recinto que tuvo que ser ampliado mientras sus mujeres huyeron de la larga mano de la justicia. Nadine Heredia logró que Lula Da Silva le concediera el refugio político y Eliane Karp, en cuanto vio que al «Cholo» lo deportaban sin remedio, sacó de la chistera su pasaporte israelí y salió volando a Tel Aviv.

Alan García, «caballo loco», prefirió pegarse un tiro antes de sufrir la humillación de salir en una imagen esposado entrando en prisión. Historia para otra novela, a PPK (Pedro Pablo Kuczynski) jamás se la habría pasado por la cabeza hacer algo semejante. El economista, banquero y efímero político cayó, como el resto, con el escándalo Odebrech, aunque la puntilla se la dio perdonarle la vida a Alberto Fujimori. Está con una tobillera electrónica, muy enfermo de cáncer y ha pedido insistentemente que le permitan viajar a Estados Unidos, donde vivió la mayor parte de su vida, para que le traten allí. Se lo han denegado.

En este Perú de pillos, violentos y corruptos, sigue la vida, la que se dejó Vargas Llosa sin poder contarlo más y siguen las historias para no dormir de un país que nunca termina de despertar.

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