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Alice Weidel ha demostrado que no está desesperada por cobrar la apuesta de Alternativa por Alemania (Afd). La segunda candidata más votada de las elecciones de ayer se resigna con ironía –y de momento– al cordón sanitario que le ha impuesto el conservador y triunfador de la noche, el democratacristiano, Friedrich Merz y el resto de las formaciones políticas.

AfD es el segundo partido más votado en AlemaniaEFE

La AfD demanda al servicio secreto interior alemán por su calificación como «extremista»

Según los colíderes, la resolución del pasado viernes se trata de un «vergonzoso procedor» que «socava los valores fundamentales» de la democracia

El partido político Alternativa para Alemania (AfD), la segunda fuerza más votada en las pasadas elecciones de febrero y la principal cara de la oposición, ha presentado, ante el Tribunal Administrativo de Colonia, como ya había advertido, una demanda y una solicitud de medida cautelar contra la Oficina Federal de la Protección de la Constitución (BfV), los servicios secretos interiores, después de su clasificación como «caso seguro de extremismo de derechas».

«Con nuestra demanda enviamos una clara señal contra el abuso del poder estatal para combatir y marginar a la oposición. No permitiremos que una autoridad instrumentalizada políticamente intente distorsionar la competencia democrática y deslegitimar millones de votos», escribieron los copresidentes de la AfD, Alice Weidel y Tino Chrupalla, en un comunicado.

Según los colíderes, la resolución del pasado viernes se trata de un «vergonzoso procedor» que «socava los valores fundamentales» de la democracia y «no tiene cabida en un Estado de derecho». «Nosotros, como AfD, agotaremos todos los medios legales para defender el orden básico liberal democrático», aseguraron.

La demanda se produce después de que los servicios secretos del Interior anunciaran la categorización de la AfD como «caso seguro de extremismo», algo que según la formación no solo es «manifiestamente ilegal», sino que «interfiere inconstitucionalmente en la competencia democrática y los derechos de la AfD en virtud del artículo 21 de la Ley Fundamental».

Con ello «se pretenden criminalizar las legítimas expresiones de opinión y las críticas justificadas a la política de inmigración de los últimos diez años», añaden en un comunicado, y afirman que de esta manera, «no es la AfD, sino los propios servicios secreto del Interior lo que están violando la Constitución», agrega el comunicado.

Alice Weidel, líder de la AfD

Alice Weidel, líder de la AfDEFE

En respuesta a esta nueva clasificación de la AfD, que antes estaba considerada «caso sospechoso de extremismo», la formación exigió a la Oficina Federal de Protección de la Constitución en una carta de advertencia de 48 páginas del bufete de abogados Höcker que corrija públicamente esta nueva categorización.

De no producirse esta declaración, para la que se había puesto como fecha y hora límite este lunes a las 08:00 de la mañana, los abogados iban a recomendar a AfD acudir con otras acciones judiciales urgentes al Tribunal Administrativo de Colonia, como finalmente han hecho.

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