Harvard Hall, uno de los edificios más icónicos de la Universidad de Harvard
EE.UU. retira el financiamiento federal a Harvard en plena escalada del conflicto entre Trump y la universidad
La administración Trump intensifica su ofensiva contra instituciones académicas al acusar a Harvard de falta de ética, opacidad y tolerancia hacia el antisemitismo
Trump ordena la reapertura de Alcatraz como prisión de máxima seguridad para los delincuentes más peligrosos
En un nuevo capítulo de su enfrentamiento con el mundo académico, el gobierno de Donald Trump ha decidido suspender la concesión de fondos federales a la Universidad de Harvard. Así lo comunicó la secretaria de Educación, Linda McMahon, mediante una misiva dirigida al rector de la institución, en la que sostiene que la universidad «ya no debería solicitar subvenciones al gobierno federal, ya que no se le concederán».
Esta medida se enmarca en un contexto de creciente tensión entre la administración republicana y varias universidades estadounidenses, a las que la Casa Blanca acusa de permitir discursos antisemitas en sus campus. Según el gobierno, estas presuntas omisiones justifican no solo la retirada del apoyo económico, sino también una revisión de sus beneficios fiscales y del régimen migratorio que permite la estancia de estudiantes extranjeros.
En su carta, McMahon reprocha a Harvard un supuesto incumplimiento de sus «obligaciones legales, principios éticos, compromisos fiscales y estándares de transparencia», además de señalar una presunta falta de «rigor académico». La funcionaria, que anteriormente fue ejecutiva del sector del entretenimiento deportivo, recalcó que esta decisión supone «el fin de toda nueva ayuda gubernamental» para la institución.
La controversia no es reciente. A mediados de abril, el Departamento de Educación congeló de forma preventiva 2.200 millones de dólares en subvenciones previamente aprobadas, y mantiene bajo revisión otros 9.000 millones. Esta presión económica forma parte de una estrategia más amplia para obligar a Harvard a someterse a una supervisión federal directa sobre sus políticas de admisión, sus contrataciones y la orientación ideológica de sus programas académicos, algo que la universidad ha rechazado con firmeza, incluso presentando recursos ante los tribunales.
El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, junto a su nueva directora del Departamento de Educación, Linda McMahon, en una imagen de archivo
Con una dotación financiera que supera los 53.000 millones de dólares en 2024, Harvard es considerada la universidad más rica del país. Sin embargo, su independencia económica no la ha librado del foco político. El gobierno de Trump también ha anunciado medidas adicionales, entre ellas la revocación de visados y deportación de estudiantes extranjeros vinculados con protestas propalestinas en diversas instituciones, a quienes se acusa de simpatizar con Hamás, el grupo islamista palestino responsable del ataque a Israel del 7 de octubre de 2023.
Este conflicto entre el ejecutivo federal y el mundo académico podría marcar un punto de inflexión en la relación entre la administración pública y las universidades, planteando un debate de fondo sobre la libertad académica, la autonomía institucional y los límites de la intervención gubernamental.