Israel y Hamás alcanzan un acuerdo para la liberación simultánea de prisioneros palestinos y cuerpos de rehenes israelíes
Hamás rompe el diálogo por un alto el fuego en Gaza con Israel y le exige el fin del «asedio humanitario»
El movimiento islamista palestino considera que negociar con Israel carece de sentido mientras persistan los ataques y el bloqueo que azotan a la población gazatí, desplazada casi en su totalidad y sumida en una crisis humanitaria extrema
Hamás anunció este martes que no contempla seguir participando en negociaciones para establecer una tregua con Israel, al considerar que la ofensiva militar y el bloqueo sobre la Franja han deteriorado de forma irreversible las condiciones para cualquier entendimiento. Según el movimiento, la comunidad internacional debe intervenir con urgencia para detener lo que denomina una «guerra de hambre» y «exterminio» contra la población gazatí.
Basem Naim, miembro del buró político de Hamás y exministro de Salud en Gaza, declaró que «no hay margen para seguir evaluando propuestas de alto el fuego mientras la población civil sigue siendo blanco de bombardeos, desplazamientos forzados y privaciones esenciales como el agua o los alimentos». Naim hizo un llamamiento a la comunidad internacional para que ejerza presión sobre el gobierno de Benjamin Netanyahu y ponga fin a lo que calificó como «crímenes de guerra».
En paralelo, el gabinete de seguridad de Israel aprobó el lunes un plan para intensificar su ofensiva terrestre sobre toda la Franja de Gaza, lo que incluye la conquista militar del enclave y el traslado forzoso de gran parte de su población hacia zonas delimitadas en el sur, consideradas «humanitarias» por las autoridades israelíes.
Situación límite
Este anuncio fue respaldado por declaraciones del ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, quien afirmó que «la victoria en Gaza implica la destrucción total del enclave» y el envío progresivo de su población hacia terceros países. Estas afirmaciones fueron condenadas por varios actores internacionales. Francia las consideró una «violación flagrante del derecho internacional humanitario», mientras que el Reino Unido calificó como «inaceptable» cualquier intento de anexión del territorio.
La ofensiva israelí se reanudó el 18 de marzo, tras romperse una tregua que se había mantenido durante casi dos meses. Desde entonces, los ataques se han intensificado, incluyendo bombardeos recientes sobre escuelas que funcionaban como refugios para desplazados, en el campo de Bureij, donde murieron al menos 31 personas en dos ataques sucesivos.
Palestinos inspeccionan los daños tras un ataque israelí contra una escuela que albergaba a palestinos desplazados en la ciudad de Gaza
El portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), Jens Laerke, criticó la estrategia israelí de condicionar el acceso de ayuda humanitaria, acusándola de utilizar el suministro como un arma de guerra. «La población necesita agua y recibe bombas; necesita asistencia médica y recibe ataques», declaró.
La situación humanitaria en Gaza ha alcanzado niveles catastróficos. Casi la totalidad de los 2,4 millones de habitantes han sido desplazados, mientras que el bloqueo israelí, reforzado desde el 2 de marzo, impide el ingreso de alimentos, medicinas y otros insumos vitales. Catar, uno de los principales mediadores en el conflicto, aseguró que los esfuerzos diplomáticos continúan, aunque reconoció las enormes dificultades sobre el terreno.
Desde el inicio del conflicto, el 7 de octubre de 2023, tras el ataque sorpresa de Hamás en el sur de Israel que dejó 1.218 víctimas, el número de fallecidos en Gaza ha superado los 52.500, en su mayoría civiles, según datos del Ministerio de Salud local, cuya información es considerada confiable por organismos de la ONU. Ese mismo día, 251 personas fueron tomadas como rehenes por Hamás; 58 siguen cautivas y al menos 34 habrían muerto en cautiverio, de acuerdo con las fuerzas israelíes.
Mientras tanto, en el ámbito diplomático, Estados Unidos anunció el cierre de su oficina para asuntos palestinos en Jerusalén, cuyas funciones serán absorbidas por su embajada. El anuncio coincide con la próxima visita del expresidente Donald Trump a Oriente Medio, prevista del 13 al 16 de mayo, en un intento por reactivar conversaciones sobre los rehenes, que Israel aún ve como una vía abierta.