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Embajador Otto Von Feigenblatt en la redacción de El DebateThorun Piñeiro

Entrevista | Embajador Otto von Feigenblatt

«En Estados Unidos algunas universidades han permitido una libertad académica que se ha vuelto destructiva»

El embajador de la casa de Feigenblatt ante el Parlamento Centroamericano, Otto von Feigenblatt, fundó esta institución con el objetivo de impulsar la educación en todo el mundo

El embajador de la casa de Feigenblatt ante el Parlamento Centroamericano y catedrático Otto Von Feigenblatt (San José, Costa Rica) lo tiene claro, la educación es el motor que lo mueve todo. Tiene el poder de unir o dividir a las personas y a las sociedades. Por ello, Von Feigenblatt fundó la Casa de Feigenblatt con el objetivo de fomentar la educación para que llegue a todas partes del mundo, con especial atención en Iberoamérica. Entre las muchas condecoraciones que luce con honor destaca la Cruz de la Orden de Isabel la Católica, que le otorgó S.M. el Rey Felipe VI.

«Empezamos como una cátedra interuniversitaria en la Ciudad de México hace más de cuatro años. La idea era combinar el conocimiento de diferentes universidades, ofrecer un espacio neutral para que se pueda hablar de temas interdisciplinarios que a veces no encajan bien en las carreras formales que ofrecen las universidades», explica el diplomático en una entrevista con El Debate.

Actualmente vive en Estados Unidos donde, bajo la nueva Administración de Donald Trump, el sistema educativo se ha convertido en otro campo de batalla tras la decisión del republicano de cortar la financiación a algunas universidades como Harvard. Uno de los proyectos que ahora mismo tiene entre manos es poder sacar al mercado la primera criptomoneda educativa del mundo, Búhos Dorados. «Se va a lanzar formalmente la tercera semana de junio y varias empresas españolas están participando», adelanta.

¿Qué labor de la Casa de Feigenblatt es la que más destacaría?

— Diría que lo principal son las becas. Más allá de las diferentes charlas que damos en todo el mundo, los eventos que organizamos en diferentes países, lo que para mí tiene un impacto más concreto son las becas que conseguimos para jóvenes en diferentes países, principalmente en vías de desarrollo. Hay una escasez de estudiantes con maestrías y doctorados en Centroamérica. Es un problema serio. No hay suficientes maestros y el acceso a becas de posgrado es muy difícil.

Gracias a nuestro programa hemos conseguido que un número cada vez mayor de estudiantes puedan sacarse una maestría o un doctorado. Ahora, nuestro objetivo es incrementar ese número de 200 becas a 1.000.

¿Cómo valora la situación política en Iberoamérica?

— Es un momento de crisis, pero en toda crisis hay oportunidad y yo creo que Iberoamérica tiene un gran potencial. La región comparte una gran herencia cultural como es el idioma y que se puede utilizar como punto de encuentro. El reto es que los líderes sepan aprovechar esa oportunidad. En Hispanoamérica existe mucho cariño por la madre patria [España] y, aunque también hay gobiernos y líderes que son críticos, sobre todo en el mundo empresarial hay mucha afinidad con España. Hay gran apertura a trabajar con España.

Embajador Otto Von Feigenblatt en la redacción de El DebateThorun Piñeiro

¿Cree que España está jugando bien sus cartas en la relación con Hispanoamérica?

— No. Definitivamente no. España tiene un gran potencial para llegar a ser un líder regional. Esa afinidad cultural podría aprovecharla desde el punto de vista comercial y desde el punto de vista político. Es lo que se conoce como el sowft power o poder blando. Sin embargo, España se desvía en aspectos ideológicos que lejos de unir, más bien dividen.

Es verdad que Hispanoamérica es muy heterogénea y hay diferentes corrientes políticas, pero tenemos ciertas cosas que nos unen. Por ejemplo, la educación, que es obviamente mi punto de mayor especialidad. España podría liderar en este ámbito y lo hace a través de instituciones como las propias universidades, pero debería ser a nivel de Gobierno. En definitiva, yo siento que España no está liderando en este momento.

España se desvía en aspectos ideológicos que lejos de unir, más bien dividenOtto von FeigenblattEmbajador y catedrático

¿Ha notado que ese liderazgo ha cambiado dependiendo de quién haya gobernado en España?

— Sí, por supuesto. Para mí el Gobierno de Aznar hizo un excelente trabajo desde el punto de vista de la imagen de España en toda la región. El expresidente continúa siendo un referente, un estadista a nivel internacional y eso es algo que España podría volver a tener.

¿Y cómo ve el enfoque del Gobierno de Pedro Sánchez con respecto a Hispanoamérica?

— Como docente que soy, considero que todos tenemos potencial de aprender y de cambiar. Se trata principalmente de querer enfocarnos en construir puentes o, por el contrario, en dividir. Y eso solo depende de lo que quieran los políticos.

¿Qué se puede esperar del nuevo Papa León XIV?

— Su Santidad va a unificar. Es una persona que tiene lo mejor de los dos mundos o, incluso, tres mundos. Experiencia trabajando con los más necesitados en Perú, entiende muy bien Estados Unidos y también posee una herencia europea. Es una persona que puede traer estabilidad al Vaticano, así como defender ciertos principios y valores católicos que son inmutables como ayudar a los más marginalizados.

Embajador Otto Von Feigenblatt en la redacción de El DebateThorun Piñeiro

— ¿Cree que son acertados los recortes que está aplicando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en ciertas universidades como Harvard?

— Se trata de un tema bastante complejo. En Estados Unidos, algunas universidades han permitido una libertad académica que se ha vuelto destructiva. Es muy difícil encontrar un balance entre libertad académica y libertinaje y, debido al sistema americano en el que el Gobierno federal da millones de dólares en fondos, había llegado un punto en que se había vuelto un sistema destructivo. El Gobierno federal daba fondos para que esos fondos se utilizaran para criticar el sistema que estaba dando los fondos. Un círculo vicioso.

La Administración Trump está aplicando una terapia de shock a las universidades para tratar de encontrar un balance y que los estudiantes de verdad tengan la oportunidad de ver diferentes perspectivas. Había una limitación académica. Ciertas perspectivas, tal vez un poco más conservadoras, no existían en las universidades y eso no podía continuar así. No puedo negar que tal vez el método que está utilizando Trump es poco diplomático, pero muchos académicos ya pedían ciertas reformas en las universidades.

Es muy difícil encontrar un balance entre libertad académica y libertinajeOtto von FeigenblattEmbajador y catedrático

¿Cómo valora la presidencia de Trump?

— Hay que entender que el presidente Trump viene del mundo de los negocios y ahí la negociación es más directa y esto obviamente ha causado roces. No hay duda de que los que estamos en el mundo diplomático no estamos acostumbrados a esa velocidad. La meta que él tiene es lograr los objetivos. Tiene ciertas metas que quiere lograr y calcula costes y beneficios. No piensa a largo plazo.

Por ejemplo, en el caso de la guerra de Ucrania, son miles las personas que están muriendo cada día y, desde un punto de vista de negocios, la pregunta que él se hace es ¿qué estamos logrando con esta inversión y con esta pérdida de vida de los dos lados? La meta es terminar la guerra con los recursos que tenemos en un corto plazo de tiempo. Este razonamiento va más allá de ideologías. Se trata de una forma muy realista de ver el mundo.

¿Cree que logrará mediar un acuerdo de paz entre Rusia y Ucrania?

— Tengo mucha fe en el presidente, pero también entiendo que hay muchas crisis simultáneas y muchos intereses. Los recursos son limitados hasta para Estados Unidos y tratar de resolver un problema a la vez es la mejor solución. Claro que al presidente le encantaría resolver los problemas del mundo en los próximos cien días, pero siendo realistas yo creo que ahora se está concentrando en las crisis más importantes a nivel internacional.

En 2023, volvimos a ser testigos de un nuevo estallido de violencia en Kosovo, ¿cuál es la solución al conflicto?

— En el caso de los Balcanes, hay muchas presiones externas. Son países pequeños, tienen una juventud que de verdad quiere salir adelante. Si uno habla con los jóvenes, ellos no actúan guiados por una ideología. No tienen los prejuicios que tienen sus padres, que sí lucharon en el campo de batalla. Quieren trabajos, oportunidades de educación, quieren poner fin a la violencia. Pero, ¿por qué continúa la violencia? A veces hay intereses externos que aumentan la presión y azuzan el odio.