El presidente electo de EE.UU. Donald Trump y Nicolás Maduro, dictador de Venezuela
Del simulacro de elecciones al futuro de las sanciones de Trump a Venezuela
La política y la economía venezolana se hunden en un pozo de miseria. El país no se recupera aún de la crisis y la posibilidad de una nueva recesión descansa, o se agita, en la manos de Donald Trump
A estas horas, en Venezuela, seguirá el recuento de las elecciones legislativas y provinciales que convocó Nicolás Maduro para simular que la dictadura es una democracia. A estas horas, nadie tiene duda de que los candidatos que salgan victoriosos o se hayan proclamado ya vencedores son los que se han doblegado, cada cual con sus razones, al régimen bolivariano. Pero a estas horas, de lo que no hay certeza es de qué va a hacer el gobierno de Donald Trump con las sanciones y si Chevron, el gigante petrolero estadounidense, va a poder seguir operando con el régimen o va a tener que salir por la puerta de atrás dejando el campo libre a China.
Entre dudas y pronósticos la política y la economía venezolana se hunden en un pozo de miseria. El país no se recupera aún del desplome económico y la posibilidad de una nueva recesión descansa, o se agita, en las manos de Donald Trump. La cuestión es saber si el presidente de Estados Unidos revocará o ampliará los permisos para que petroleras internacionales puedan operar bajo el paraguas de la dictadura bolivariana. En su Gobierno, no se ponen de acuerdo.
Negociar con Maduro
Esta semana Washington anunció negociaciones con el régimen de Maduro que desembocaron en la liberación de un militar de Estados Unidos detenido en Caracas. El gesto fue visto como una posible vía para prorrogar la licencia del gigante energético Chevron, que expira este martes al igual que las de otras petroleras como Repsol, la francesa Maurel & Prom y la italiana Eni.
Estos permisos, otorgados en 2022 por el expresidente Joe Biden, permitían operar pese al embargo petrolero impuesto por Trump en 2019, —durante su primer gobierno—, cuando su objetivo evidente era forzar la caída de Maduro del poder. Ahora, el panorama ha cambiado y la Casa Blanca parece usar las licencias como moneda de cambio con la deportación de inmigrantes.
En febrero, Estados Unidos anunció la suspensión de la de Chevron al considerar que Venezuela no había apoyado lo suficiente los esfuerzos de deportación de los ciudadanos que habían salido huyendo del régimen para tratar de hacer realidad el sueño americano en el vecino del norte.
Criterios laxos o el ping pong de Trump
«Tanto los contratistas como la propia Chevron llegaron a pensar que era el final y ahora en los últimos días, se ve nuevamente el inicio del ping pong», reflexionó en un foro, al que asistió Afp, el economista de la Universidad Rice de Texas, Francisco Monaldi. «Debe ser realmente difícil para ellos y para los contratistas en el terreno saber realmente lo que va a suceder», añadió.
El plazo original de salida era el 3 de abril, luego fue prorrogado al 27 de mayo y en los últimos días el gobierno de Estados Unidos parece enredarse con declaraciones contradictorias. «Trump autorizó esa prórroga si éramos capaces de conseguir algún avance, si podíamos generar confianza y eso lo logramos hoy, así que se concederá la prórroga», aseguró Richard Grenell, negociador del Gobierno con Maduro en una entrevista en el podcast de Steve Bannon, consejero del presidente y más trumpista que el propio Donald Trump
Pero apenas un día después Marco Rubio, secretario de Estado, dijo exactamente lo contrario en su cuenta de X: la licencia vencerá el «27 de mayo».
Venezuela sufrió ocho años de recesión entre 2014 y 2021
En este escenario resulta difícil anticipar el desenlace, pero está claro que la dictadura no quiere volver a sufrir otros ocho años de recesión como los que padeció entre 2014 y 2021 y mucho menos volver a la hiperinflación.
Su principal fuente de ingresos es la estatal petrolera PDVSA. La mala gestión, la corrupción, las sanciones y la caída del precio del petróleo han hecho que la producción, que a principios de la década de 2000 era de más de tres millones de barriles diarios, llegara a caer por debajo de los 400.000. Actualmente ronda el millón.
Expertos consultados coinciden en que el fin de las licencias, si se concreta, conllevará inevitablemente una recesión para Venezuela que echará por tierra la recuperación de entre el 4 % y el 5 % de los últimos tres años.
Las multinacionales «generaban cerca del 30 % de la producción petrolera» recuerda a Afp Graciela Urdaneta, economista de Econoanalítica. Eso, se tradujo «en inyección de divisas» y «cierta estabilidad en el mercado cambiario», añadió.
Como con las drogas, siempre habrá un compradorOrinoco Research.
«Si la proyección para finales de año era de un ingreso total de 16.000» millones de dólares, con el fin de las licencias puede que esto baje a 8.000, añadió el economista de la Universidad Central de Venezuela, Manuel Sutherland.
Pase lo que pase este martes la producción y las exportaciones de crudo continuarán. La dictadura bolivariana ha aprendió a eludir las sanciones y tiene experiencia en buscar atajos. La venta con descuento y triangulaciones es uno de ellos. Pero, como concluye Elías Ferrer, investigador de Orinoco Research, «como con las drogas, siempre habrá un comprador».